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lunes, 20 de junio de 2011

Regreso a Casa 25


Capítulo 25
La juventud era una extraña enfermedad
que solamente el tiempo nos pudo curar
¿Ves la colina que despunta hacia el sol?
Es nuestra casa, la que haremos tú y yo.
Nuestra casa / Christina Rosenvinge
Jasper POV
Tres días. Tres putos, eternos, jodidos días sin Bella. Sin noticias. Sin nota de rescate. Sin nada.
Me estaba volviendo loco. No dormí, no comí, no hablé después del primer día. Dejé de funcionar salvo para cuidar de Clark. Bella no me perdonaría si Clark no se alimentaba apropiadamente.
Pero el cachorro sentía que las cosas no estaban bien. Apenas comía y se pasaba el día echado sobre la camiseta de Bella. Yo a veces lo ponía sobre mi regazo y lo acariciaba pensando en que es lo que Bella querría. Bella, Bella, Bella…
Peter y Char estaban desesperados y haciendo todo lo que podían por ayudar. Pusieron carteles por el pueblo y salieron a recorrer granjas vecinas para saber si alguien había visto algo fuera de lo común.
El clima era un desastre. Llovía torrencialmente borrando cualquier pista que hubieran podido seguir los perros policiales. Borrando los rastros de Bella.
Y yo encerrado en la casa sin hacer nada. Cuidando al perro. Atendiendo el teléfono mientras todo el pueblo llamaba para ofrecer su simpatía por mi situación. Perdí la cuenta de la cantidad de moldes de gelatina que trajeron las vecinas después del N° 15. Y por sobre eso los estofados, cacerolas, pies y pasteles. Me querían hacer comer para olvidar.
Al principio Char congeló la comida, pero cuando el congelador de Charlie se repletó decidió comenzar a llevar la comida al asilo de indigentes donde trabajaba María. Ellos la agradecieron y yo agradecí no botar la comida que no tenía ninguna intención de comer.
La policía tenía tan poco con qué trabajar que no hacían más que patrullar las calles y llamar a la morgue y al hospital 2 veces al día para confirmar que no hubiera aparecido Bella por ahí.
Cuando traté de romperle la cara a Félix por incompetente me salvé de la cárcel porque él asumió que yo estaba demasiado inestable como para ser imputado. Desde ese momento trató exclusivamente con Peter. Bien por mí, yo no tenía nada que decirle.
Eran las 2 de la mañana del cuarto día. Peter y Char ya se habían ido a dormir desde hacía rato y yo me encontraba en el sofá con Clark en mi regazo viendo por enésima vez "Lo que el viento se llevó". Me relajaba. Me sabía cada línea de diálogo y eso me daba cierta sensación de control.
De pronto escuché a alguien golpear la puerta y Clark se volvió loco ladrando y saltando. Extraño, él ya se había acostumbrado a ver montones de personas entrar y salir de casa sin ni levantar la cabeza de su camiseta. Menudo perro guardián.
Me acerqué a la puerta cojeando pero sin mi muleta y abrí la puerta.
-Jazz! –Dijo Bella colgándose de mi cuello antes de que yo alcanzara a abrir la puerta por completo.
-Cariño –La abracé con todas mis fuerzas, los dos llorando como niños, oliéndonos, besándonos y riendo. Mi Bella estaba en casa. Gracias Dios! Graciasgraciasgracias!
-Te extrañé tanto! –Dijo contra mi cuello sin soltarme. Estaba empapada y tiritaba de frío. Me sentí como un cretino.
-Cariño pasa, estás muerta de frío.
-Lo siento… no me di cuenta… -Dijo entrando a la casa. Se agachó y abrazó a Clark que estaba como loco saltando y llorando por atención. Luego se dirigió a la cocina y pasó de largo hasta el cesto de ropa limpia. Se desvistió en el acto y se calzó una camiseta y uno de mis bóxers. Deliciosa. Yo la seguí atacándola con miles de preguntas y la alcancé en la cocina. Ella abrió el refrigerador y comenzó a sacar montones de comida hasta que encontró una enorme bandeja de lasaña que alguien había traído. Se sirvió una enorme porción y la metió al microondas. Mientras se calentaba la lasaña sacó el jarro del jugo de naranja y bebió un largo trago directo del envase.
-Cariño háblame… qué fue lo que sucedió? Dónde estabas?
-No he comido en más de 3 días y lo único que he bebido es agua de lluvia. Espera a que haya comido y te voy a contar. Por mientras puedes llamar a Félix y pedirle que venga de inmediato –Dijo mientras comía y acariciaba a Clark con sus pies desnudos.
-Por supuesto cariño. Come tranquila –Luego me dirigí al pié de la escalera –Peter, Char! Bajen –Grité.
-Están aquí? –Preguntó Bella desde la cocina con la boca llena de lasaña.
-Si cariño, no me han dejado solo…
-Qué pasó ahora? –Dijo Peter bajando la escalera y estirándose. Char venía detrás poniéndose un sweater.
-Bella regresó –Dije radiante. Mientras Peter y Char se abalanzaban sobre Bella yo llamé a Félix a su celular para pedirle que se dirigiera a nuestra casa a la brevedad.
Bella se negó a decirnos nada sobre su desaparición mientras no llegara Félix para no tener que repetir la historia. En lugar de hablar bebió 2 litros de jugo de naranja y comió media budinera de lasaña. Para cuando llegó Félix Bella estaba en el baño vomitando. Luego sentimos la ducha.
Char se fue a la cocina a preparar sopa de pollo e infusiones de canela para asentar el estómago de Bella y cuando Bella salió del baño entre una nube de vapor luciendo más muerta que viva se sentó en el sofá acurrucada a mí y procedió a contarnos su historia sobre cómo despertó en un jaula, sobre su secuestrador, sobre la involucración de Alice en el hecho y finalmente su escape. Nunca me había sentido tan orgulloso de Bella como esa noche. A pesar de todo lo ocurrido no la quebraron. Ella se defendió y liberó sola de una situación terrible.
Nos contó que al salir de la casa donde había estado encerrada caminó un largo rato en la oscuridad por un camino de ripio. Luego, al llegar a la carretera se dio cuenta de que estaba a unos 30 km de Forks y pidió un aventón hasta que una pareja de ancianos de detuvo a ayudarla. La dejaron en la entrada del pueblo y Bella caminó hasta la casa.
Para cuando terminó de hablar Char le tendió un mug de infusión de canela y un plato de sopa de pollo. Bella esta vez bebió y comió lentamente.
Yo quería llevarla al hospital pero ella se negó diciendo que estaba bien, solamente agotada. Yo accedí a sus deseos y nos fuimos a la cama en cuanto Félix se hubo retirado. Es noche simplemente la abracé regodeándome en la felicidad y alivio que sentía al tenerla nuevamente a mi lado. Clark durmió a los pies de la cama, la camiseta por fin olvidada.
Ella se quedó dormida en cuanto su cabeza tocó la almohada, pero yo me demoré horas en conciliar el sueño. Quería estar despierto por si la asaltaban pesadillas, pero afortunadamente nada sucedió. Estaba demasiado agotada como para soñar.
Al día siguiente Bella despertó cerca del mediodía. Yo me había levantado temprano para conversar con Peter y Char antes de que se fueran a trabajar y aproveché de preparar el desayuno.
Llamé a Félix para saber cómo habían resultado las cosas y me confirmó que habían encontrado la casa donde Bella había estado secuestrada y que el secuestrador, James Hunter se encontraba aún en la jaula del sótano, por lo tanto lo habían arrestado.
Luego habían arrestado a Alice y luego de un par de horas de interrogación ambos habían confesado su involucración en el secuestro y además Alice confesó ser la autora de las amenazas y "regalos".
Resultó que Alice y James se habían conocido en la institución psiquiátrica donde Alice había estado internada, y Alice había pasado años hablando a James sobre Bella, convenciéndolo de que ella era su destino.
Por último, la casa donde Bella había estado encerrada pertenecía a la madre de Alice y Alice la había heredado recientemente. Todo calzaba. No había más involucrados.
Ahora que los dos se encontraban tras las rejas yo pude respirar tranquilo. Mi Bella estaba a salvo.
Bella apareció esa mañana en la cocina con una sonrisa en el rostro, su cabello una maraña de ondas desordenadas y los ojos aún nublados de sueño. Nunca la vi más hermosa.
Desayunamos juntos y decidimos seguir empacando para poder largarnos de Forks lo antes posible.
…oOo…
Las siguientes semanas pasaron casi sin darnos cuenta. Mi pierna finalmente fue "dada de alta" y a pesar de haber perdido algo de masa muscular me propuse recuperar la movilidad lo antes posible, saliendo a caminar cada mañana y cada tarde. Pronto caminaba casi sin cojear.
Programamos nuestra mudanza para el fin de semana del 8 de octubre. La idea era mandar nuestras pertenencias en el camión el día viernes y realizar nosotros el viaje por carretera, deteniéndonos por el fin de semana en Las Vegas, donde nos reuniríamos con Peter y Char, Rosalie y Emmett y nos casaríamos en "The Little White Chapel" en una ceremonia conducida por Elvis. La ceremonia incluía un paseo por la ciudad en un Cadillac rosa con Elvis en el asiento delantero cantando nuestros favoritos. Era absolutamente chabacano y kitsch, pero era exactamente lo que necesitábamos después de los meses horribles que habíamos vivido.
La boda fue exactamente lo que cabría esperar. Rosalie casi sufrió un ataque al constatar nuestros planes, pero por lo demás nuestro fin de semana fue espectacular. Nos despedimos el lunes por la mañana de nuestros amigos quienes se comprometieron a visitarnos durante las vacaciones.
Bella y yo llegamos a nuestro nuevo hogar el día lunes por la noche y estábamos tan cansados que simplemente dormimos sobre nuestro colchón, no teníamos energías para armar la cama ese día.
Desperté el martes con una enorme erección y besos de nariz fría y lametazos.
-Clark! Eeew! Bella el bicharraco me está lamiendo! Sácamelo de encima o me voy a hacer un set de maletas con él! –Grité molesto. Me habría gustado mucho más despertar con los besos y lametazos de mi Bella.
-Alguien amaneció de malas –Canturreó Bella entrando al dormitorio. Estaba recién bañada y vestía shorts y una camiseta con tirantes. Ya estaba amando Texas –Ven conmigo Clark, deja a ese viejo huraño –Dijo agachándose a recoger al perro.
-Un momento señora, me despertó su perro y ahora me tiene que compensar –Dije abrazándola a mí y besando su cuello.
-Compensar? Mmmmmmmh… que clase de compensación? –Dijo con los ojos cerrados abrazándose a mí.
-Sexual. Quiero motones de sexo –Dije metiendo mis manos por debajo de su camiseta para acunar sus pechos. Mmmmmh, sin corpiño, perfecta.
-A sí? Bueno, supongo que Clark si es mi responsabilidad… debería pagar por sus maldades… -Dijo ella mordisqueando mis hombros y acariciando mi espalda. Dios! Amaba mi esposa.
Al cabo de 5 minutos los dos estábamos completamente desnudos y yo pude por fin recorrer su cuerpo con la calma que ella se merecía. Con mis manos y mi boca exploré cada centímetro mientras ella se retorcía de placer.
Cuando ya ninguno de los dos podía resistir un segundo más sin unir nuestros cuerpos la penetré lentamente. Ella demandaba que la tomara rápido y fuerte, pero yo me tomé mi tiempo embebido en las sensaciones y en la más absoluta felicidad. Por primera vez en mi vida me encontraba donde debía estar con la mujer que amaba y totalmente contento.
Ambos llegamos a nuestros respectivos clímax casi al mismo tiempo, y luego nos mantuvimos unidos, jadeando.
Besé su cabello mientras ella descansaba sobre mi pecho e hicimos planes para los siguientes días. Estábamos en casa.
…oOo…
Treinta años han pasado desde que nos establecimos en Texas. Hemos tenido tiempos buenos y malos, hemos pasado tiempos felices y hemos sufrido cuando la vida nos puso obstáculos difíciles de superar.
Pero lo importante es que todo lo hemos vivido y superado juntos.
Bella y yo tuvimos 3 hijos, Katie, Seth y Alec. Katie se casó hace 5 años y nos ha regalado dos nietas maravillosas, las gemelas Anna y Sophia, que nos visitan cada fin de semana. Sospecho que su entusiasmo radica más en su amor por los ponys que por sus abuelos, pero mientras las tengamos con nosotros no nos importan sus motivos.
Bella se convirtió en escritora. Partió publicando un par de columna de opinión en periódicos locales y su popularidad fue creciendo hasta que la contrataron para escribir para periódicos de distribución masiva. Era un excelente trabajo ya que le permitía trabajar desde casa y criamos juntos a nuestros hijos con montones de actividad física y aire puro.
Bella ha publicado hasta la fecha 2 novelas y está trabajando en la tercera. Yo no podría estar más orgullosa de ella.
Yo por mi parte me dediqué a trabajar la granja. Partí sembrando mientras echábamos a andar el criadero y trabajé como veterinario rural. Fue agotador en un comienzo, pero luego la granja comenzó a ser rentable y mi carga de trabajo aminoró.
Ahora que nuestros hijos son adultos y contamos con dinero suficiente nos proponemos viajar. Hemos pensado en el Sudeste Asiático, queremos una verdadera aventura. Ya veremos, a mi no me importa dónde vayamos mientras sea juntos. La sigo amando como el día que nos casamos, y sé que Bella siente lo mismo. No podemos pedir más a la vida.

&&&Fin&&&&

Regreso a Casa 24



Capítulo 24
Aquí está tu collar,
aquí está tu collar,
te daré de comer,
te sacaré a pasear.
Yo que quería ser,
yo que quería ser
doblegada por ti
llevo el bastón en vez.
Eclipse / Christina Rosenvinge
Bella POV
Desperté a través de una espesa niebla que amenazaba con volver a tragarme. Mi mente estaba confundida y por un momento no supe ni quién era ni donde estaba ni menos por qué.
Mis brazos y piernas se sentían como apéndices ajenos a mi cuerpo, no les podía ordenar que se movieran. Ni siquiera podía sentir los dedos de mis manos.
No podía ver nada. Me di cuenta de que mis ojos estaban vendados. Bien, eso es progreso. Hora hay una cosa que sabía con certeza.
Luego, tal como La Novia en Kill Bill, decidí ordenar a mis dedos que se movieran uno a uno.
Mi mente poco a poco se comenzó a aclarar y me di cuenta de que había sido drogada. Fuertemente drogada. La sed me estaba matando. Comencé lentamente a tener consciencia de mi cuerpo y me di cuenta de que estaba amarrada de pies y manos y recostada en el piso de cemento de lo que olía como un sótano. Olía ha guardado, a tierra y humedad.
Una vez que fui capaz de mover todos los dedos de mis manos comencé a tomar el control de mis brazos y piernas. Me tomó mucho tiempo. Se sintió como horas y todo el tiempo batallé contra la niebla que me trataba de envolver otra vez.
Una vez que hube recuperado el uso de mis extremidades (a pesar de que estuvieran amarradas) y constaté que no tenía heridas de seriedad más allá de un par de moretones, traté de usar mi voz. Mis primeros intentos fueron patéticos. Sonaba como un gatito recién nacido, débil. Mi garganta seca no ayudó.
Pero a estas alturas no tenía nada más que tiempo y no conté con que nadie viniera a mi rescate. Si salía de esta sería por mis propios medios.
-Hey! –Traté de decir con voz firme. Sonó como un gemido. No lo suficientemente bueno.
-Hey! –Traté otra vez –Hey! Hey! Hey! Hey! Hey! Hey! –Sonaba como el Gordo Alberto. Hey, hey hey!.
Pasó más tiempo. Recuperé mi voz. Grité que tenía sed. No hubo respuesta.
Pasó más tiempo. Necesitaba ir al baño urgente. No dije nada. No rogaría por un baño al bastardo que me hizo esto.
Pasó más tiempo. Tenía hambre, tanta hambre!
Pasó más tiempo. Rogué por un baño con todas mis fuerzas.
Pasó el tiempo. Mi voz se apagó.
Pasó el tiempo. Y escuché pasos que se acercaban desde arriba. Había estado en lo correcto. Estaba en un sótano.
-Despertó la Bella durmiente –Dijo la voz de un hombre. Sonaba joven. Entre 20 y 30 años… tal vez 35. Recordando los consejos de Charlie traté de abrir mis oídos a todo lo que pudiera dar una ventaja o al menos información.
Su modulación sonaba como la de un hombre educado, definitivamente del norte, New York tal vez? No lo pude identificar con claridad. Generalmente soy buena para identificar acentos, tengo muy buen oído, pero mi cerebro aún no funcionaba al 100%.
-Que quieres? –Dije con voz ronca tratando de hacerlo hablar.
-Muchas, muchas cosas Isabella. Eres mi mascota ahora, y voy a divertirme taaanto entrenándote!
-Por qué yo? –Pregunté dando fuerza a mi voz.
-Déjame preguntarte al revés. Por qué no? Eres joven, hermosa, educada. Tienes esa hermosa piel de alabastro que ruega ser azotada hasta hacerla enrojecer. No te preocupes Isabella, seré un buen amo, trataré de no hacerte sangrar, no queremos mancillar con cicatrices tu hermosa piel… Pero no dudes ni por un momento que si no sigues mis órdenes hay muchas maneras de castigar a una mascota desobediente… que no dejan marcas visibles -Mierda! Lo que me faltaba. Caer en manos de un Dominante. Yo no tengo un hueso sumiso en mi cuerpo, esto sería un infierno.
-Yo no tengo nada que ver con ese estilo de vida. No soy Sumisa. Por qué no te buscas una mujer que quiera ser sometida? Por qué precisamente yo? –Traté de razonar.
-Porque tú estás predestinada a ser mía. Me lo dijo una vidente, y en cuanto te vi supe que era cierto. Tú eres exactamente lo que estaba buscando. Un desafío –Mierdamierdamierda, encima está loco!
-Ahora Isabella, te voy a demostrar que soy un buen amo. Te voy a soltar para que puedas hacer tus necesidades. Si te portas bien te daré agua. Y cuando te lo ganes te alimentaré –El entrenamiento comenzaba. Hago un truco y me recompensa… verdaderamente seré su mascota, tal como Clint es la mía. Clint… le habrá hecho daño este desgraciado? No podía recordar nada de mi secuestro, no sabía qué tan lejos me encontraba de casa ni cuánto tiempo había pasado inconsciente.
Escuché el gemido de una bisagra mal aceitada al abrirse una puerta a mi lado. Sentí pasos acercarse hasta que él estuvo a mi lado. Trabajó primero liberando mis piernas y luego mis manos. Por último me sacó la venda de los ojos y me encandilé por un momento por las brillantes luces que iluminaban el espacio donde me encontraba. Una jaula? Estaba encerrada en una jaula? Bastardo enfermo.
Él se retiró y volvió a cerrar la jaula. Una vez que mis ojos se acostumbraron a la luz pude ver a mi carcelero. Alto, pero no tanto como Jazz, probablemente 1.80mt, máximo 1.85mt. Su cabello era de un color rubio opaco, nada que ver con el rubio dorado de mi Jazz. Lo usaba amarrado en una coleta baja. Su piel era pálida, casi verdosa. Este tipo no salía de su casa… a lo mejor había estado en la cárcel? Sus ojos eran de color gris, su mirada fría y cruel. Su contextura era delgada pero adiviné que sería más fuerte de lo que parecía si me había arrastrado a este lugar por sí solo.
Mientras yo lo observaba él me observaba a mí. Y pareció complacido de lo que vio. Lo miré desafiante, negándome a doblegarme a él. Le haría las cosas tan difíciles como pudiera. A lo mejor así podría retrasar sus avances sexuales. La dominancia no es acerca del sexo, es acerca del poder. Mientras no estuviera en control no me tocaría sexualmente. Pero me golpearía…
Me juré aguantar lo más posible. Fue mi compromiso conmigo misma para permanecer con vida.
-No me gusta esa mirada desafiante Isabella. Nunca más me vas a mirar a los ojos a menos que yo te lo ordene. Te vas a referir a mí exclusivamente con los títulos de "amo" o "señor". Nunca me vas a hablar a menos que yo te dirija la palabra primero. Tu vida pasada no tiene importancia. Para todos los efectos tú naciste hoy. El día que conociste a tu amo –Loco! Este tipo está completamente chiflado!
-Necesito ir al baño –Le dije mirándolo directo a los ojos.
-Ese es un privilegio que te daré cuando te lo ganes… Veo que me quieres hacer las cosas difíciles. Vamos a ver quién doblega a quién. Por ahora ahí tienes una lata de café vacía. Úsala para tus necesidades y si te comportas vendré una vez al día a vaciarla.
-Estás enfermo? Cómo pretendes que haga… tienes que estar bromeando!
-Yo no bromeo Isabella –Dijo con calma –Aprenderás eso sobre mí. Por ahora te daré un poco de privacidad. Espero que a mi regreso te encuentres con un ánimo más cooperativo. A lo mejor hasta te doy agua –Ofreció. Luego se dio media vuelta y se largó.
Frustrada comencé a mirar a mi alrededor buscando ventanas, armas, algo que me ayudara a liberarme de la situación en la que me encontraba. Nada, el sótano estaba vacío, no tenía ventanas y sólo una puerta hacia lo que supuse, sería el baño.
Mi jaula medía unos 2x2mt y 1.5mt de altura, lo que me impedía ponerme de pié. El bastardo me obligaría a gatear. Los barrotes eran de acero y estaban perfectamente soldados. No habría posibilidad de doblarlos o romperlos.
La dichosa lata de café que sería mi baño tenía la tapa puesta. Al abrirla constaté que estaba vacía.
Me consolé al ver que al menos era una lata grande…
Me bajé los pantalones mirando fijo a la puerta por donde mi carcelero había entrado. No quería que me viera capitular.
Una vez que hube hecho mis necesidades salpicando el mínimo posible tomé la tapa para cerrar la lata. Aunque fuera mi pis no estaba dispuesta a vivir con el olor.
Pero al tomar la tapa metálica se me ocurrió una idea. La doblé por la mitad usando todas mis fuerzas. Jodida tapa, era más gruesa de lo que había previsto.
Al terminar de doblarla en un sentido la doblé en el sentido contrario. Eso fue mucho más difícil, pero supuse que lo único que tenía era tiempo. Mis dedos se comenzaron a ampollar por el esfuerzo pero no me detuve. Durante horas me esforcé en partir la tapa por la mitad hasta que finalmente lo logré. Eso me dejó con dos potenciales navajas.
Pasé el resto de mis horas afilando las tapas contra el cemento del piso de mi celda y contra los barrotes posteriores. Cuando estuve satisfecha metí una tapa bajo mi manga y la otra dentro de mi calcetín izquierdo. Luego me acurruqué en el extremo más alejado de mi letrina y me quedé dormida.
-Mi mascota duerme! –Me despertó su voz, sonaba complacido. Venía del segundo piso y podía escuchar cómo caminaba de un lado hacia el otro –Sí, ya te lo dije. No hay cabos sueltos, no hay pistas, no hay manera de rastrearnos.
-… -Silencio. La persona al otro lado de la línea estaba hablando.
-Por supuesto que estoy satisfecho! Ella es todo lo que buscaba y más, pero eso tú ya lo sabías no es verdad?
-…
-Sí, ya te lo dije, nos moveré en cuanto sea posible. Ella tiene espíritu. Debo quebrarla primero o sería muy peligroso. No queremos llamar la atención y no la puedo tener drogada permanentemente, puede ser peligroso para ella.
-…
-No hables así de mi mascota Alice! No te lo permito! –Gruñó. Alice? Alice? Nonononononono… Alice…
-…
-Pues peor para ti. Ahora soy yo quién está a cargo –Dijo furioso y cortó la comunicación.
Mierdamierdamierda… era Alice la psíquica que le había hablado de mí? Inmediatamente supe la respuesta. Por supuesto que era ella. Quién más? Alice decía tener poderes para ver el futuro desde que la conocí, y no sólo lo decía. Encima lo creía. Así se había convencido de que Jazz sería el padre de sus hijos. Jazz… estará a salvo? Por dios que esté a salvo…
Mi carcelero bajó la escalera. Yo evité mirarlo a la cara.
-Isabella, estás despierta! Cómo te sientes? –No dije nada –Puedes hablar.
-Sedienta… amo –Agh! Esa palabra casi se atoró en mi garganta. Pero debía conseguir que el hijo de puta abriera mi jaula.
-Muy bien mi mascota. Veo que ya nos estamos entendiendo. No sabes cuan feliz me hace ver tu buena disposición. Cuanto antes aceptes tu situación antes podemos comenzar a vivir la vida a la que estamos destinados. Sólo tú y yo –Se dirigió a un cuarto lateral escuché agua correr. Así es que ese era el baño. Regresó con un vaso y un jarro de agua.
-Bien Isabella. Ahora quiero que te muevas al fondo de la jaula mientras abro la puerta -Yo cumplí sus instrucciones y al momento en que estaba abriendo la puerta le dije
-Amo? Permiso para hablar?
-Concedido mi mascota. Qué deseas?
-Amo, creo que estoy herida y temo que mi herida se pueda infectar…
-Herida? Dónde
-En mi pecho. Aquí –Dije bajando el escote de mi camiseta. Él se acercó a mirar con los ojos brillando peligrosamente. El asqueroso bastardo estaba excitado.
-No veo nada fuera de lo común Isabella.
-Acérquese amo, aquí –Dije casi descubriendo mis pechos para él. Él acercó su rostro y yo en un solo movimiento le corté la cara con la tapa de la lata de café que guardaba en mi manga. Él gritó y cayó de espaldas cubriéndose el rostro con las manos y quedó afuera de la jaula. Antes de que tuviera tiempo de reaccionar lo pateé con todas mis fuerzas en los testículos y cuando se encogió de dolor lo pateé en los riñones. Luego con mi navaja presioné su cuello y lo obligué a entregarme su celular y las llaves del candado y a arrastrarse dentro de la jaula. Por seguridad lo pateé un par de veces más y aseguré el candado de la jaula. Lo había logrado! No lo podía creer. Toda la defensa personal que me enseñó Charlie había dado sus frutos.
El ex –carcelero me gritó todos los insultos conocidos y en varios idiomas. Como me imaginé, un tipo culto… Rogué que no hubiera nadie más en la casa, pero pasaron los minutos mientras recuperaba el aliento y nadie vino a rescatarlo.
Poco a poco al bajar mi nivel de adrenalina pude oler su sangre y me empecé a marear. Era momento de largarme.
Traté de usar su celular para pedir ayuda, pero estaba bloqueado con una clave personal. Decidí subir al primer piso de la casa y buscar un teléfono. No había nada, la casa estaba casi vacía. Decidí arriesgarme a salir a la calle y pedir ayuda. Lamentablemente mi cárcel estaba en un camino de tierra desierto y sin casas a la vista. Tenía frío, hambre y sed, la lluvia me empapó pero lo ignoré todo y corrí. Era libre!

Regreso a Casa 23



Capítulo 23
Y duelen las horas en la oscuridad
y fumo 10.000 cigarrillos
y se que mi voz quebrarán
y duelen las horas
y yo le rezo a mi dios
que súbitamente un rayo nos parta a los 2.
Que nos parta un rayo / Nacho Vegas, Christina Rosenvinge
Jasper POV
Desde el bosque se escuchó un grito
-Cachorritoooooo! –Exclamó con voz infantil y excitada.
No pude evitar sonreír. Bella siempre había querido tener un perro, pero Charlie era alérgico y nunca lo permitió.
Cuando teníamos 11 y 13 años respectivamente, Charlie nos llevó a Port Ángeles a almorzar y al cine para celebrar mi cumpleaños. Al pasar frente a una tienda de mascotas, Bella se quedó anclada en la vitrina, mirando fascinada el perro más feo y extraño que había visto en mi vida. Un shar pei.
Era un perro de cola enroscada como un cerdo, orejas pequeñas y hocico de hipopótamo que al parecer se había encogido por que le sobraba piel por todos lados. Pero lo que para mí era un perro horrible para Bella era la cosa más adorable que había visto nunca.
Charlie logró arrastrarla de la vitrina pero Bella nunca olvidó su perro ideal. Y ahora que Charlie no estaba con nosotros, yo se lo podía dar.
La vi emerger del bosque arrastrando la caja con una mano y abrazando al perro con la otra. Venía dando saltitos y su sonrisa valía todo lo que había hecho para conseguir el dichoso animal.
-Jazz, Jazz Jazz… Perrito! Graciasgraciasgracias! –Dijo olvidando la caja en el jardín y corriendo a mis brazos.
-Te gusta cariño?
-Me encanta! Graciasgraciasgracias!
-Me alegro, te busqué el bicho más feo que encontré.
-Hey! –Dijo empujándome –Más respeto con Clark.
-Clark? –Pregunté divertido levantando una ceja.
-Sip. Tenemos que ir a Port Ángeles a comprarle comida… y una cama… y juguetes!... Y un plato… Y collar y correa… Y una placa!
-No es necesario cariño, todo eso está en el antejardín. El bicharraco venía con su "kit de instalación".
-No le digas bicharraco! Es precioso –Dijo dándole un beso y poniéndolo con cuidado en el suelo. El perro se sentó y todas las arrugas se le movieron hacia la cola. Realmente no veía el atractivo en ese animal, pero Bella estaba feliz y a mí me gustan toda clase de perros, incluso los feos –Está vacunado?
-Todo en orden, vacunado e inscrito. Yo me voy a preocupar de administrarle las próximas vacunas cuando sea el momento, no te preocupes e eso.
-Donde lo compraste? Cómo?
-Busqué por internet, me contacté con un criadero y les pedí el mejor cachorro de la camada más reciente. Ambos padres son campeones así es que sabemos que aunque tu perro sea horrible, está dentro de los cánones de la raza.
-Jasper Whitlock deja de hablar así de Clark. Él no es feo, es… diferente.
-Ok, cariño, supongo que el monstruito tiene su encanto –Dije mientras el cachorro exploraba la cocina –El asunto es que les hice el traspaso de dinero por internet y ellos me enviaron el perro por avión. Peter lo fue a buscar ayer a Port Ángeles y esta mañana lo trajo para que lo escondiéramos en el bosque. Sencillo!
-Jazz…
-Si cariño?
-Te amo… este es el mejor regalo de cumpleaños que me podrías dar. Gracias por recordarlo.
-Tú sabes que yo no olvido nada que tenga que ver contigo. Y yo también te amo.
Después de desayunar Bella entró a la casa el kit de Clark e instaló su cama en el living. Le dio un hueso plástico para que mordiera y el perro quedó feliz.
Esa noche Peter y Charlotte cenaron con nosotros pizza y pastel. Char estaba encantada con Clark y Peter compartía mi opinión de que el bicharraco no entraba en la categoría de perro.
Bella no dejó de acariciarlo y jugar con él. Fue amor a primera vista y totalmente mutuo. El perro también la adoraba.
…oOo…
Con los días me fui sintiendo cada vez mejor con mi pierna. Podía caminar distancias cortas sin ayuda de las muletas y eso me dio un poco más de independencia. Bella y yo comenzamos a empacar la casa dividiendo todo en pilas de "Llevar con nosotros" "Regalar" y "Basura". Era poco lo que llevaríamos con nosotros. Clark en el intertanto jugaba feliz entre las cajas con Bella que lo perseguía. Cuando Bella le daba la espalda él la seguía a ella y la emboscaba para salir corriendo otra vez. En ese juego se pasaban todo el día y el trabajo avanzaba más lento de lo esperado, pero no me importó. Si hubiera sabido lo feliz que sería Bella con un perro le habría conseguido uno antes.
…oOo…
Peter me pasó a buscar una mañana temprano en su camioneta para ir a dejar un montón de cajas a un asilo de indigentes ubicado al lado del hospital. La idea era donar la mayor cantidad de cosas posibles y ese lugar claramente necesitaba toda la ayuda que pudieran recibir.
Nos bajamos de la camioneta y entramos a hablar con la directora del asilo, una mujer de mediana edad y modales rígidos que me recordaron mis años de colegio cuando era llamado a la oficina del director… o sea, era una mujer bastante intimidante. Inmediatamente Peter y yo le regalamos nuestras sonrisas más encantadoras y a la media hora los tres éramos íntimos amigos.
La señora Cope nos agradeció profusamente las donaciones y nos asignó un par de voluntarios para ayudar a descargar la camioneta. Mientras Peter y los voluntarios trabajaban, yo me senté en una sala de estar donde los residentes del asilo veían televisión. De pronto por una puerta lateral apareció una enfermera cargando una bandeja con vasitos con medicinas y el nombre del receptor escrito en negro. Ella fue repartiendo las medicinas uno a uno dedicando algunas palabras a cada persona antes de continuar. Pero lo que captó mi tención no fueron sus acciones, si no de quién se trataba. María.
-La princesa te echó de la casa? –Preguntó sarcástica al llegar donde yo me encontraba sentado.
-Hola María. No, Bella y yo estamos bien, vine con Peter a dejar unas donaciones.
-Que altruista de tu parte –Comentó ácidamente.
-María… Yo sé que estás molesta conmigo y lo siento, de verdad.
-Molesta? Por qué estaría molesta? Porque me usaste y me desechaste en cuanto ella apareció? Pensé que tú eras distinto Jasper, pero lamentablemente estaba equivocada. Es una pena.
-Lo siento, sé que esto es mi culpa, pero no hay nada que pueda hacer… Bella no me quiere cerca de ti y yo voy a respetar sus deseos. No voy a arriesgar mi relación con ella por nada ni por nadie. Eso me convierte en un miserable y lo sé, pero no puedo vivir sin ella…
-Esperaba más de ti, pero me imagino que ella te tiene cogido por los cojones. Adiós Jasper.
-Adiós María.
No pude sacudirme el sentimiento de malestar e impotencia que me generó ese encuentro en todo el viaje de regreso. Si bien sabía que María tenía razón en estar furiosa conmigo, no había una maldita cosa que yo pudiera hacer al respecto sin pasar a llevar a Bella.
Al llegar a casa Peter me dejó en la entrada y se fue a trabajar. El auto de Bella estaba estacionado en la entrada, pero Bella no se encontraba en la casa. Clark estaba solo y se había hecho pis en la alfombra del living y estaba jugando con el rollo de papel higiénico del baño haciendo un desastre. Condenado animal. Eso significaba que Bella no lo había dejado salir al jardín a hacer sus necesidades. Raro, Bella se preocupaba más de las necesidades del perro que de las suyas propias.
No había una nota de Bella diciendo dónde había ido, por lo que solamente me quedó esperar. Limpié la alfombra y dejé salir a Clark para evitar más accidentes. Luego aspiré los trocitos de papel que estaban repartidos por todo el primer piso. Cuando no me quedó más que hacer llamé a Bella a su celular pero no me respondió. Llamé a Char para preguntar si sabía algo de Bella pero sin suerte. No sabía nada.
Descongelé salsa boloñesa en el microondas y saqué una bolsa de fideos de la alacena para tener todo listo para cuando llegara Bella. Dónde se podría haber metido?
…oOo…
Pasaron las horas y Bella no apareció. Llamé a todos los conocidos que teníamos en el pueblo y nadie la había visto ese día. Incluso llamé a su amiga Rosalie para saber si habían conversado ese día, pero me dijo que no, que o hablaban desde la semana anterior. Luego llamé a Félix pero no fue de ninguna ayuda. Dijo que Bella debía estar ausente al menos 24 horas para poder llenar un reporte de "persona desaparecida". Se comprometió a ir a la casa a primera hora del día siguiente para comprobar que todo estuviera en orden. Peter y Charlotte se dirigieron a nuestra casa después del trabajo y los tres nos sentamos a esperar.
La noche la pasé en vela. Bella no aparecía ni contestaba su teléfono. No sabían de ella en el hospital ni la morgue (gracias a Dios) y parecía que se la hubiera tragado la tierra. Toda su ropa y sus pocos artículos personales estaban en la casa incluidos sus documentos de identidad, su billetera y hasta sus llaves.
Y una idea que había empujado al fondo de mi mente comenzó a tomar cada vez más fuerza. Secuestro.
Quien fuera que había estado mandando las cartas y dejando sorpresas en nuestra puerta finalmente había llevado las cosas un paso más allá y se había llevado a mi Bella.
Peter y Char trataron de calmarme y ofrecerme otras teorías, cada cual más ridícula que la anterior. Bella no se iría sin sus llaves, sin dinero, sin documentos y sobretodo sin Clark. Aún si ella decidiera abandonarme no había ninguna posibilidad de que dejara abandonado al condenado perro que le había robado el corazón.
Como si pudiera leer mis pensamientos, Clark se paró en dos patas apoyándose en mi pierna y se puso a lloriquear. Yo lo tomé entre mis brazos y lo apreté fuerte tratando de consolarlo. Yo también la extraño, ella también es mi vida, pensé. Qué extraña era la vida y las vueltas del destino… es extraño que el único que compartiera mis sentimientos de absoluta desolación e indefensión fuera ese bicharraco?
El perro se quedó dormido en mis brazos y yo pude recuperar un poco la calma acariciándolo y jugando con sus arrugas. Era sorprendentemente suave, y pude entender por qué a Bella le gustaba tanto jugar a mover sus arrugas desde su cabeza a su cola, riéndose a carcajadas cada vez. Su risa… lo que daría por volver a escuchar su risa.
Peter y Char se quedaron conmigo toda la noche, pero sabiendo que tenían que trabajar al día siguiente insistí en que durmieran en mi habitación. Yo ni siquiera intenté acostarme. Sabía que no podría dormir. Me quedé sentado en el sillón con Clark en mis brazos y mirando hacia el infinito. Imaginando los peores escenarios y tratando de enfocar mi mente en Bella. Tratando de comunicarme con ella telepáticamente, tratando de sentir si ella estaba bien. Éramos almas gemelas… seguramente yo sentiría algo.
Pero no. No era telépata y no pude sentirla. Y seguí esperando.
Al día siguiente Peter y Char se fueron a trabajar prometiendo regresar en cuanto les fuera posible. Yo dejé a Clark salir a hacer sus necesidades y le di de comer. Eso al menos me dio cierta sensación de normalidad, de rutina. Pero en cuanto terminó de comer el monstruito se dirigió a la cesta de ropa sucia y regresó arrastrando una camiseta de Bella. No tuve corazón para quitársela. Él simplemente se recostó sobre la camiseta y comenzó a masticar uno de sus juguetes.
Félix apareció alrededor de las 9 de la mañana y pareció sorprendido al escuchar que Bella aún no había aparecido. Se comprometió a hacer todo en su poder por encontrarla y me aseguró que su primera parada sería la casa de Alice. Yo estaba seguro que ella algo tenía que ver en todo esto.
Y seguí esperando.
Esa tarde revisé el buzón y por primera vez en semanas, no había cartas para Bella.
Félix me llamó más tarde diciendo que había interrogado a Alice y que ella tenía una coartada sólida y testigos de dónde había estado el día y noche anterior, por lo que por el momento quedaba descartada como sospechosa.
Por la tarde Peter y Char regresaron. Char preparó la cena y Peter me dio una cerveza y se sentó en el porche conmigo. Si Bella regresaba la quería ver llegar.
Clark me seguía a donde yo fuera arrastrando la camiseta de Bella. Se sentaba o acostaba en ella y mordía sus juguetes o dormía. Y cada vez se me encogía el corazón. Qué tenía Bella que nos hacía amarla tanto?
Otra noche llegó y se fue. Y Bella no apareció.

Regreso a Casa 22


Capítulo 22
Descansa ven y duérmete,
tanta furia para que
Canta que yo tocare
hasta que te haga volver
La idiota en mi mayor / Christina Rosenvinge
BPOV
Jazz me abrazó mientras yo lloraba desconsolada. Esta semana había sido una mierda de comienzo a fin, desde mi encuentro con Alice en el supermercado hasta el último incidente... la destrucción de todas mis cosas personales.
Y no es que me importara realmente mi ropa, mi champú o mis lociones, todo era fácilmente reemplazable, pero el hecho de que alguien hubiera entrado en nuestra casa específicamente para causarme daño… era algo que me costaba asumir. Qué había hecho yo que mereciera una represalia como esta?
Los celos los podía entender… Demonios! Yo misma soy celosa y posesiva con Jazz hasta la locura, pero nunca llegaría a los niveles de los ataques que recibí esa semana.
No podía creer que Alice estuviera detrás de todo esto… aunque todo apuntara hacia ella, simplemente no quería creer que mi ex mejor amiga estuviera tan loca… aunque yo sabía cuánto le habría gustado destruir mi guardarropa, que siempre consideró una aberración… y por otro lado 5 años internada en un psiquiátrico te certifican de loca, verdad?
Félix nos ayudó a asegurar la puerta de la cocina provisoriamente y al poco rato se fue a su casa. Jazz y yo nos quedamos solos.
Metimos toda mi ropa en bolsas de basura y las saqué al jardín. Luego los dos nos tiramos en nuestro colchón sin desvestirnos y nos tapamos con una manta. Él me abrazó y me arrulló hasta que me quedé dormida. A pesar de todo lo que estaba sucediendo, nada me quitaría el confort de los brazos de Jazz rodeando mi cuerpo, su aroma invadiendo mis sentidos y su coraje dándome fuerzas para continuar.
A la mañana siguiente me sentí un poco mejor, me levanté temprano y me duché y me dirigí a l cocina a preparar el desayuno. Jazz apareció en la cocina cuando ya tenía casi todo listo y una sola mirada a su rostro me reveló que así como yo había amanecido mejor y de buen ánimo, él había amanecido muchísimo peor.
Jazz se había tomado los eventos de la semana con bastante calma y hasta sentido del humor, sacándome muchas veces de quicio, pero ayudándome a no desesperarme con el acoso que estaba sufriendo. Pero aparentemente lo ocurrido con mi ropa había sido la gota que rebalsó el vaso para él.
Jasper rara vez se enoja, su carácter es generalmente callado y apacible, pero cuando pierde la calma… Uf!
-Buenos días! Como dormiste? –Saludé mientras volteaba el tocino en el sartén.
-Mal –Gruñó.
-Mmmmmh… yo dormí estupendamente! Vas a tomar café o sólo tu jugo de pomelo?
-Café.
-Quieres hablar de lo que te está molestando?
-No
-Jazz…
-Dije que no! –Me gritó
-Bien! –Grité de vuelta. Nos quedamos en silencio un rato mientras yo terminaba con el tocino. Ya no quería comer nada, la ansiedad de lo ocurrido nuevamente nublando mis pensamientos y formando un nudo en mi estómago.
Jasper rodó su silla hacia el refrigerador y sacó su jugo de pomelo, pero su movimiento fue muy brusco, su mano chocó con la puerta del refrigerador y el jugo cayó al suelo derramándose.
-MIERDA! –Gritó dando un portazo con la puerta del refrigerador.
-Jasper Whitlock! Deja de comportarte como un cavernícola –Lo empujé -Te recuerdo que fue mi ropa la que destruyeron ayer, que la pila de mierda tenía mi nombre y que las cartas anónimas estaban dirigidas a mí. Si alguien tiene derecho a estar de mal humor soy yo. No te desquites conmigo! Yo no tengo la culpa de lo que está sucediendo… -Dije tirando un paño al piso para secar el desastre del jugo de pomelo. Para qué lo estaba sacando del refrigerador si dijo que quería beber era café?
-Y cómo mierda quieres que me sienta? Preso en esta silla de ruedas no hay una puta cosa que pueda hacer para defenderte! Tú crees que disfruto verte indefensa cuando no sabemos quién está tras de ti? Bella tú eres todo… -Dijo con la voz quebrada de emoción -Tú eres lo único que me importa, lo único sin lo que no puedo vivir… cariño no te puedo perder… no ahora que por fin eres mía…
-Jazz… no me vas a perder… -Dije tomando su rostro entre mis manos -Los dos estamos estresados con la situación, pero no podemos dejar que nos afecte de esta manera. Si terminamos peleando entre nosotros, quien sea que está haciendo esto gana…
-Lo siento, pero…
-Te entiendo Jazz… -Lo interrumpí -Sé que te gustaría poder venir a mi rescate cada vez que tengo un problema, pero ahora lo que necesitamos es mantenernos unidos y trabajar con Félix para descubrir quién está detrás de esta locura… Puede ser? –Dije arrodillándome frente a él.
-Sí –Murmuró bajito sin mirarme a los ojos.
-Cómo dijiste? No te escuché –Dije inclinándome hacia él hasta que nuestros rostros quedaron a solo centímetros de distancia.
-Sí cariño, tienes razón… lo siento… No debería desquitarme contigo…
-Te perdono a cambio de un beso… pero tiene que ser un buen beso… -Dije cerrando mis ojos. Él tomó mi rostro entre sus manos y lo inclinó en el ángulo adecuado. Sus labios cálidos y suaves encontraron los míos. Sabía a menta y a él. Su lengua recorrió mis labios y entró en mi boca acariciando mi lengua, haciéndome olvidar todos nuestros problemas. Me perdí en las sensaciones y gemí cuando una de sus manos recorrió ms pechos por sobre mi camiseta. El desayuno tendría que esperar.
Hicimos el amor desesperados por reafirmarnos, y ambos liberamos un poco de la tensión que llenaba la casa haciéndola un espacio opresivo. No podía esperar a largarnos de Forks para siempre.
Al menos nos habíamos reconciliado rápidamente, lo peor que podría pasar es que se generaran problemas entre nosotros gracias a quién quiera que fuera la persona detrás de todo esto.
Esa tarde debimos ir a Por Ángeles de nuevo a comprar algo de ropa para mí. Compré ropa interior y pantalones de yoga y camisetas, ya más adelante reemplazaría el resto. Le avisamos a Félix que saldríamos del pueblo para que se quedara atento a nuestra casa.
Al llegar a casa abrí el buzón y me encontré con 8 sobres dirigidos a mí. Más insultos escritos con letras de diarios y revistas. Ya no me afectaban…
Pasaron los días y seguí recibiendo cartas diariamente, pero no más sorpresas en la casa. Nos estábamos comenzando a relajar.
…oOo…
La semana siguiente finalmente llegó y se fue. Jazz dejó su condenada silla de ruedas y la cambió por muletas. Decidimos celebrar invitando a Peter y Char a cenar. Yo arreglé el comedor para poder usarlo para comer en lugar de como bodega y Peter me ayudó a subir mi colchón a mi dormitorio. Por fin dormiríamos en una cama de verdad.
Mientras cenábamos discutimos los últimos acontecimientos y Char opinó que probablemente ya había pasado lo peor. Peter por otro lado mantuvo su ceño fruncido y de abstuvo de opinar.
De pronto se escuchó un ruido en el segundo piso de un vidrio al quebrarse y un golpe. Peter me detuvo de ir a investigar. Jazz trató de acompañarlo, pero con sus muletas no resultó factible. Peter tomó el atizador de la chimenea y se dirigió al segundo piso, prendiendo las luces una a una. Al llegar a mi dormitorio gritó
-Fue un ladrillo!
-Ladrillo? –Repetí yo brillantemente.
-Ladrillo –Confirmó –Con una nota –Dijo extendiendo lo que traía en su mano. Sobre la tapa de una caja de zapatos había depositado un ladrillo que tenía amarrada una nota dirigida a mí. Más insultos.
-Ahí se nos fue nuestra primera noche en una cama de verdad… -Fue lo único que pude pensar.
-Llamamos a Félix? Vamos a mirar al jardín? –Preguntó Peter.
-Para qué? –Gritó Jazz paseándose de un lado al otro –El imbécil no hace nada… y quien quiera que haya sido ya se largó 3 segundos después de tirar el ladrillo…
-Y que alternativa nos queda? Hay que reportarlo! –Dijo Char.
-Estoy de acuerdo… tenemos que reportarlo, todo es evidencia para cuando descubramos al culpable –Dije yo.
-Mierda! Mierdaaaaa! –Gritó Jazz. Con su muleta golpeó una mesa y la pata de una silla. Estaba rápidamente perdiendo el control. Yo lo tomé de la mano y lo guié hacia el sofá. Él se sentó con la cara entre las manos, respirando agitado, temblando de rabia. Peter y Char se fueron a la cocina para darnos un poco de privacidad. Probablemente nunca habían visto a Jasper perder el control de sus emociones de esta forma.
-Quédate conmigo Jazz… no te enfurezcas, quédate conmigo –Dije acariciando su cabello. Sus largos risos dorados caían hasta el cuello de su camiseta. Sería una pena que se los cortara, pensé. Me encantaba enredar mis dedos en su nuca –Te amo Jazz, te amo y eso no cambia… eso no lo pueden tocar… shhhhhhh… quédate conmigo… -Lo consolé como cuando éramos niños y él regresaba de casa de su madre.
Poco a poco su respiración se calmó y él recuperó el control. Llamamos a Félix. Como siempre no había nada que hacer.
Peter y Char nos ofrecieron quedarnos en su casa, pero no tenía sentido. Su casa era pequeña y no dejaríamos que el acoso al que nos veíamos sometidos nos correteara de nuestro hogar.
…oOo…
La frustración estaba afectando a Jazz. Entre su limitada capacidad de movimiento y el exceso de tiempo libre (ya que aún no volvía a trabajar), se estaba obsesionando cada vez más con la situación. Yo misma estaba preocupada, pero asumí que no podíamos perder la calma los dos al mismo tiempo. Fueron días difíciles. Jazz estaba irritable y permanentemente a punto de explotar. Comenzamos a discutir más y más. Las peleas eran pasajeras y las reconciliaciones apasionadas, pero al cabo de otra semana durante la cual recibí 37 cartas y 3 ratas muertas junto a la puerta de la casa, la situación era insostenible. Si no pasaba algo pronto Jazz iría a casa de Alice con la escopeta de Charlie y la obligaría a confesar. O nos terminaríamos matando entre nosotros.
…oOo…
En el intertanto habíamos contactado a un corredor de propiedades de Santa Fe, Texas. Éste nos había presentado varias alternativas de ranchos en los alrededores y a mí me gustó la idea de tener cerca un parque nacional y mar. Habíamos coordinado una visita para 2 semanas después, cuando Jazz finalmente dejaría su bota plástica. Probablemente todavía necesitaría las muletas, pero ya para entonces podría moverse más libremente para inspeccionar las propiedades.
Rose entretanto había mandado empacar y me había despachado todas las cosas de mi apartamento en San Francisco, por lo que todos mis asuntos pendientes en esa ciudad estaban finiquitados.
…oOo…
El día de mi cumpleaños desperté y Jazz no estaba en la cama junto a mí. Eso era raro… Jazz NUNCA se levantaba temprano.
Me levanté y me dirigí al baño donde me duché y luego me vestí con mi usual ropa deportiva. Ojalá Jazz hubiera olvidado la fecha. Odiaba mis cumpleaños y la atención que generaban. Especialmente ahora que Charlie no estaba con nosotros…
Me dirigí a la cocina y Jazz no estaba en la casa… Donde podría haber salido tan temprano? No es que pudiera conducir con su pierna convaleciente. Me empecé a preocupar. Subí a mi dormitorio a buscar mi celular y lo llamé, pero no me respondió.
Pasaron los minutos, media hora, una hora… Estaba sentada en mi cama al borde de las lágrimas cuando escuché la puerta de entrada abrirse y corrí para ver a Jazz entrar a la casa como si no pasara nada.
-Dónde estabas? –Dije empujándolo con las dos manos –Me estaba muriendo de la preocupación! Y por qué demonios no contestas el teléfono?
-Tranquila cariño, salí con Peter.
-Y por qué no me avisaste?
-Por que estabas durmiendo y no te quería preocupar… Dame un beso y no te enojes más conmigo.
-No –Dije cruzando mis brazos.
-No?
-No. Estoy furiosa contigo.
-Awww! Tu sabes que no es así. No puedes estar furiosa conmigo.
-Pues lo estoy!
-Dame un beso y te cuento un secreto –Dijo usando su sonrisa sexi. Condenada sonrisa-derrite-enojos.
-Secreto? –Pregunté interesada a pesar de mí. No quería interesarme en nada que él tuviera que decir.
-Sip, pero tiene que ser un buen beso.
-Más te vale que sea un buen secreto –Dije acercándome a él. Tenía razón, no podía estar enojada con él por mucho rato… al menos no por salir sin avisarme.
Él se reclinó en la puerta y apoyó las muletas en la pared. Yo me puse de puntillas para besarlo y él se aprovechó tomándome de la cintura y presionándome contra su cuerpo. Hacía tanto que no nos besábamos así, con él de pié, alto y fuerte rodeándome con sus brazos. Y agarrándome el trasero. Y los pechos. Y presionando su erección contra mí… Maldición…
-Tu turno –Le dije casi sin aliento entre besos.
-Mmmmmmh… -Dijo besándome el cuello.
-Jazz! El secreto!
-Oh! Si… hay algo para ti en el bosque… -Dejó de besarme pero no soltó mi cintura.
-Algo? Algo como qué? Donde?
-En el lugar donde me encontraste cuando nos conocimos… Hay algo para ti.
-Jaaaazz!
-Anda cariño… Y no quiero oir quejas -Dijo soltando mi cintura y dándome una palmada en el trasero. Odiaba cuando hacía eso. Jasper me estaba provocando y disfrutándolo.
Fruncí el ceño y me puse las botas de goma que guardaba en el lavadero. El bosque estaría mojado con la lluvia del día anterior. No me molesté con una chaqueta, no pensaba estar afuera mucho rato.
Jazz se quedó en la cocina y me miró por la ventana sonriendo satisfecho mientras yo caminaba hacia el bosque confundida. Qué demonios había escondido en el bosque?
Cuando llegué al punto donde había visto a Jazz por primera vez me encontré una gran caja con una enorme cinta en la tapa. Cuando me acerqué a tomarla, la caja se movió. Yo salté hacia atrás asustada. Qué demonios? Me acerqué con más cuidado y la caja se volvió a sacudir. Esta vez me lo esperaba. Cuando estuve frente a la caja extendí las manos y removí la tapa. Dentro de la caja había… Un cachorrito!

Regreso a Casa 21



Capítulo 21
…Mis viejos sueños han caducado como una botella de leche
y los nuevos se han perdido sin que nadie los aproveche…
…Sólo quiero un par de pequeñas puñaladas
que me recuerden que aún estoy viva.
Al fin sola, al fin loca…
Al fin sola, al fin loca / Christina y los Subterráneos
María POV
Nací en Chula Vista, California. Mi madre había cruzado la frontera embarazada de mí ayudada por coyotes a los que les pagó el dinero que ahorró trabajando como empleada doméstica en una gran casa de una familia de petroleros estadounidenses en Playas de Rosarito. Ganaba el mínimo, trabajaba entre 14 y 16 horas al día, recibía a veces la ropa que la patrona desechaba y el dueño de casa visitaba su habitación un par de veces a la semana.
Mi madre trabajó en esa casa desde los 15 años, y las visitas del patrón comenzaron cuando ella tenía 16. Pobre y si tener donde ir ni a quién acudir, no le quedó otra que agachar la cabeza y aguantar los golpes y reiteradas violaciones por parte del patrón y a veces sus amigos.
A los 17 años quedó embarazada y no supo ni de quién. Podía ser el patrón o de otros 3 hombres distintos que habían abusado de ella ese mes. Cuando sus temores fueron confirmados acudió al patrón con el problema, y recibió tal paliza que terminó abortando. Problema solucionado.
Mi madre no aprendió la lección y siguió trabajando en esa casa, pero al menos decidió comenzar a ahorrar para algún día escapar a la tierra de las oportunidades, donde creyó se cumplirían todos sus sueños. Los Estados Unidos.
A los 20 años quedó embarazada de nuevo, pero esta vez tenía un poco de dinero y pudo escapar. Ella estaba segura de que ésta vez sí que el patrón la mataba.
El fruto de sus ahorros pagó por un coyote que la ayudó a cruzar la frontera junto a un grupo de infelices en las mismas condiciones de ella. Caminaron por el desierto durante 5 días y dejaron a varios del grupo atrás. Si no puedes seguir, ahí te quedas. Mi madre siguió, a pura fuerza de voluntad y finalmente llegó a Chula Vista donde tenía un par de parientes lejanos que pensó, la podrían ayudar.
Los parientes la recibieron sin ningún entusiasmo, ellos eran gente humilde y ella era una indocumentada embarazada y más muerta que viva después del viaje por el desierto. Pero la familia es la familia y le cedieron una manta y una almohada para que durmiera donde encontrara espacio en esa casa de dos habitaciones donde vivían 4 adultos y 5 niños.
Pero yo no nací en esa casa. Tampoco en el hospital. Nop, yo nací en la calle junto a cajones de fruta mientras mi madre trabajaba en una feria itinerante. Nadie se molestó en ayudarla y no había dinero para el hospital, por lo que ella se agachó bajo su puesto y empujó con todas sus fuerzas. El cordón umbilical lo cortó con el cuchillo con el que cortaba trozos de calabaza. Odio las calabazas.
Con el tiempo las cosas mejoraron un poco. Mi madre trabajó recolectando fruta, lavando carros, recogiendo basura, limpiando baños, sirviendo mesas, de vendedora ambulante y hasta paseando perros. Yo quedaba al cuidado de familiares, amigos o mi madre me llevaba consigo al trabajo.
Al poco tiempo comenzaron a llegar los pretendientes. Ella era joven y a pesar de su difícil pasado, aún era bonita. El problema de mi madre es que no tenía ni pizca de autoestima, y dejaba que los hombres la trataran como basura por que no pensaba que mereciera más.
Y aunque ella nunca me levantó la mano, no tenía la voluntad de defenderme. O eso pensaba yo, ya que nunca me libró de las palizas que me daban esos hijos de puta.
Durante el tiempo que viví con mi padre tuve 5 padrastros. Cada uno peor que el anterior, hasta que el último llegó un día borracho y trató de meterse en mi cama. Mi madre por una vez en su vida se puso firme y trató de defenderme, pero él la golpeó hasta matarla y luego cayó inconsciente, intoxicado por el alcohol.
El Estado se hizo cargo de mí y lograron sacarme de California, donde yo a la tierna edad de 13 años ya estaba involucrada con pandillas, drogas, sexo y alcohol.
Me enviaron a Forks Washington, un miserable pueblito donde consiguieron una familia sustituta dispuesta a aceptarme y donde pensaron que sería difícil que me metiera en problemas.
Se equivocaron.
Quién busca problemas los encuentra.
Y yo los buscaba. Los necesitaba.
Al entrar a secundaria las cosas se calmaron un poco para mí. Mi familia sustituta resultó ser más paciente de lo que nunca esperé, y fueron firmes y amorosos conmigo. Yo había testeado su paciencia una y otra vez, hasta que me convencí de que me gustara o no, ahora tenía una familia. Lentamente comencé a interesarme en mis estudios y a pensar en el futuro. No sería como mi madre. Ningún hombre abusaría de mí. Nunca me dejaría pasar a llevar. Sería independiente.
La secundaria pasó rápidamente. Me mantuve en general alejada de problemas y me concentré en mis estudios. Los chicos en la secundaria no me interesaban. Eran un montón de adolescentes repletos de hormonas buscando sexo. Yo ya había tenido mi cuota de sexo vacío.
Sólo había uno que me interesaba. Porque era distinto. Porque no me buscaba, no me miraba a mí ni a nadie más. Siempre enfocado, siempre en la cancha de atletismo. Era siempre gentil y educado, pero a diferencia del resto, no era un cerdo. Yo lo quería a él. Jasper.
Pero las cosas no sucedieron, él nunca me prestó atención y la secundaria se terminó.
Mis buenas calificaciones, mi pasado turbulento y las recomendaciones de profesores y asistentes sociales, me ganaron una beca para la Universidad de Washington. Aparentemente mi pasado "diferente" tenía sus compensaciones. Me convertí en enfermera.
Decidí regresar a Forks. Era un lugar tan bueno como cualquier otro, era familiar y él aún vivía ahí.
Conseguí trabajo en el hospital y comencé a forjar mi vida. A los pocos meses en el trabajo, no pude creer mi buena suerte cuando el Jefe Swan fue diagnosticado de cáncer. Jasper lo acompañó en cada examen, cada consulta, cada hospitalización. Y yo me las arreglé para encontrármelo cada vez… mi esperanza renació. Nos saludamos en los pasillos. Conversamos ocasionalmente. Lentamente fuimos forjando una amistad, aunque estuviera estrictamente limitada al hospital.
Pero entonces ella apareció. Y Jasper enfocó en ella toda su atención. La prefirió a ella que a mí en mil gestos. Yo traté de demostrarle que yo estaba ahí para él. Le conseguí una frazada para las noches que debieron pasar en el hospital. Le ofrecí mi consuelo y mi ayuda, pero él me rechazó. Por ella.
Y entonces el Jefe murió y ella se largó. Y Jasper se accidentó y yo lo pude cuidar. Mi sueño se comenzó a hacer realidad, como si toda mi miserable vida me hubiera guiado a ese momento, como si mi pasado turbulento hubiera ocurrido para poder identificarme con él y su propia historia de abuso, como si me hubiera convertido en enfermera para poder cuidarlo en el momento en que me necesitó, como si el Jefe hubiera muerto para reencontrarme con él.
Y por fin comenzamos a ser algo más que conocidos. Fui a su casa, cociné para él. Lo ayudé a bañarse. Vimos películas y nos acurrucamos juntos en el sofá. Fueron los días más felices de mi vida, porque por primera vez tenía esperanza. Porque el único hombre que me había interesado en mi vida al fin estaba a mi alcance.
Y entonces ella regresó.
Y se deshizo de mí como si yo fuera basura.
Y él no hizo nada por defenderme.
Me sentí como si yo fuera mi madre. Dejando que me pisoteen sin hacer nada por defenderme.
Los odié a ambos.
…oOo…
Alice POV
Nací en New York. Mi padre era un empresario que se hizo rico especulando con petróleo durante la Guerra del Golfo Pérsico. Se había casado y divorciado tres veces y era un conocido mujeriego.
Mi madre provenía de una excelente familia. Dinero antiguo. Sólo que generaciones de malos manejos habían menguado el patrimonio familiar. Lo que quedaba alcanzaba apenas para pagar los colegios adecuados, ropa de diseñadores pasables y las membrecías al Country Club.
Pero mi madre contaba con algo más. Belleza y ambición.
Y esas fueron las armas que utilizó para atrapar a papá. Antes de que se diera cuenta fue sorprendido en un cuarto matrimonio precipitado y sin acuerdos prenupciales. Estaba atrapado.
Eso no significó mucha diferencia para él. Siguió divirtiéndose con mujerzuelas mientras mi madre se desquitaba con la tarjeta de crédito. Supongo que mis padres deben haber tenido sexo al menos una vez para que yo pudiera nacer, pero nunca he conocido dos personas que se odien más, por lo que me resulta difícil imaginarlo.
Atendí a los mejores colegios y tuve lo mejor de todo.
Viajé por el mundo y se me concedió cada capricho.
Hasta que el fisco cayó sobre papá. Y todo se fue a la mierda.
Mi padre era un hombre extraño. Para ser un hombre tan bueno para los negocios, fue un maldito imbécil. Cómo pensó que podía defraudar al fisco? Já. No pudo. Se salvó de la cárcel pero lo perdió casi todo. Y el nombre de la familia quedó para siempre mancillado.
Afortunadamente mi padre alcanzó a traspasar algo de dinero a mi madre antes de la debacle, por lo que no quedamos en la calle. Pero mi madre tuvo desde ese momento todo el poder, y se encargó de hacer de la vida de papi un infierno.
Nos mudamos a un pueblito llamado Forks donde nadie sabría de los escándalos de Wall Street.
Ese año comencé la secundaria en un colegio público.
Sin nuestro nombre ni nuestro dinero las cosas cambiaron para mí. Nadie me respetaba. Y los chicos comenzaron a burlarse de mi cuerpo delgado que aún no desarrollaba pechos ni caderas. Decían que parecía un chico. Me retraje. Me sentí más sola que nunca y mi casa era un infierno con mis padres destilando veneno el día entero.
Hasta que conocí a Bella.
Ella era una niña bonita, pero se vestía como un mamarracho. Era tímida pero siempre me sonreía al pasar por mi lado. Hasta que un día me invitó a sentarme a su lado durante el almuerzo. Y nos hicimos amigas. Y yo decidí convertirla en mi proyecto de makeover personal.
No es que tuviéramos mucho en común, ni siquiera sabía de qué podría conversar con la hija del jefe de policía de un pueblucho miserable como Forks, pero yo no estaba en posición de regodearme, y me aferré a la amistad que ella me ofrecía.
Y un día me invitó a su casa… Y conocí a Jasper.
Yo lo había visto en el colegio, por supuesto. Cómo no verlo? Pero era distinto conocerlo en persona, que fuera el hermanastro de mi mejor amiga. Él me saludó sin pisca de maldad ni un ápice de burla en sus ojos. Bastó que nos diéramos la mano para que yo lo supiera en mi corazón. Él era el hombre de mi vida. Él sería el padre de mis hijos.
Y a partir de ese momento hice mi tarea en esta vida el pasar en casa de Bella la mayor cantidad de tiempo posible. Sería la mejor amiga de Bella y con el tiempo, sería la novia de Jasper.
Pero las cosas no avanzaban al paso que yo esperaba. Y pasaron los años. Y en último año de secundaria Bella me admitió que era la novia de Jasper. Su hermanastro! Puaj! Quise estrangularla, quise vomitar. Cómo podía hacerme eso sabiendo que yo había amado a Jasper durante todos esos años? Decidí no volver a dirigirle la palabra.
La fuerza de voluntad para mantenerme alejada me duró 5 meses. Después de ese tiempo debí tragarme mi orgullo y regresar a Bella. Mi única conexión con Jasper. No la había perdonado, nunca lo haría. Pero qué otra alternativa me quedaba?
Hasta que llegó mi oportunidad en la noche de nuestra fiesta de graduación. Estaba un poco borracha y decidí salir al estacionamiento a tomar aire. Y ahí estaba él. Sólo. Con cara de perrito triste buscando consuelo. Y yo le ofrecí mi hombro para llorar. Una cosa llevó a otra y terminamos en mi casa asaltando el bar de papá. Estábamos conversando y tomando en la oscuridad y yo, envalentonada por el alcohol, hice mi avance hacia él. Y él se aferró a mí e hicimos el amor. Nos quedamos dormidos y cuando desperté al día siguiente él ya no estaba en mi cama.
Pero yo sabía que el destino nos mantendría juntos. Yo lo sabía, lo sentía. Él sería para mí.
No lo volví a ver por algunas semanas, pero yo sabía que él volvería a mí. Y entonces se atrasó mi período. 2 días. Y supe que estaba esperando un hijo de Jasper. El destino nos reunía otra vez.
Lo llamé para que nos juntáramos a conversar y me chocó lo que vi. Estaba pálido, delgado y con grandes ojeras. Él también me había extrañado! Antes de que él tuviera tiempo de decir nada le di mis buenas noticias. Supongo que entró en shock. No reaccionó.
Decidí darle tiempo para procesar la noticia, después de todo nuestra relación aún era reciente.
Dos días después me llegó mi período. No lo podía creer. Qué jugada me estaba haciendo el destino? Qué clase de broma era esta? Decidí no decir nada… total podría embarazarme la próxima vez que hiciéramos el amor y él no tendría que enterarse nunca! Problema solucionado.
Pero no fue tan sencillo. Él estaba obsesionado con Bella y su desaparición. Y se negaba a hacer el amor conmigo. Y papi estaba furioso. Quería matar a Jasper. Sólo cuando le prometí que nos casaríamos se calmó un poco.
Pasaron 5 meses hasta que se descubrió de mi falso embarazo. Había ido a visitar a Jasper a su casa, y al bajarme de mi auto, el pequeño cojín que estaba usando para simular mi estómago se deslizó y quedó en una posición extraña, casi como una joroba. Rápidamente lo acomodé antes de tocar el timbre, pero Jasper abrió la puerta luciendo furioso. Me había visto llegar por la ventana y me vio acomodar el cojín.
Me subió a mi auto por la fuerza y manejó hasta mi casa. Me empujó hacia mi padre y les dijo que el embarazo había sido una mentira y que yo era una loca manipuladora. No me dejaron explicar. Nadie quiso escuchar sobre nuestro destino. Nadie quiso escuchar sobre la certeza que yo tenía de nuestro futuro juntos.
Me encerré en mi dormitorio llorando un poco histérica y tomé de mi velador una pequeña navaja de bolsillo. Realicé 2 largos cortes desde mis antebrazos hasta mis muñecas. Y me senté a esperar la muerte.
Pero debo haber hecho algún ruido, porque papi abrió la puerta de mi habitación de una patada y me vio empapada en sangre.
Me internaron en una institución. Tuve varios diagnósticos, montones de terapeutas. Todos concordaban en que yo tenía muy poca conexión con la realidad.
Papi y mi madre decidieron que no tenían tiempo ni ganas de lidiar conmigo y decidieron dejarme internada. Por años.
Hasta el accidente automovilístico que los mató a los dos.
Cuando no hubo nadie que pagara las cuentas, el psiquiátrico me liberó.
Y me encontré a mis 22 años con un montón de dinero de la herencia y el seguro de vida de mis padres y sin un lugar donde ir.
Me decidí por Forks. Comenzaría un pequeño negocio, viviría en casa de mis padres y podría ver a Jasper.
Mis planes estaban marchando a la perfección hasta ese día en el supermercado cuando la escuché. "ME CASO CON JAZZ, ROSE" Gritó dando saltos como una imbécil. La mermelada se deslizó de mis manos. La furia me embargó. Vi todo rojo. Y la ataqué.

Regreso a Casa 20



-Jasper… asumo que ninguno de los dos ha salido de tu casa hoy? –Su voz estaba tensa, esta no era una llamada de cortesía para agradecerme la borrachera de la noche anterior.
-No, estábamos durmiendo hasta hace un minuto. Que mierda pasa, Peter?
-Estoy afuera de tu casa, vine a recoger mi auto… Creo que tienes que cubrir tu flojo trasero y asomarte a ver lo que hay en tu porche…
Capítulo 20
…Y soy buena chica
o por lo menos lo parece
porque nadie me mira
cuando muerdo las paredes.
Tengo una pistola
por si un día todo falla
en vez de hacer la cola
poder saltar la valla.
Tengo una pistola / Christina y los Subterráneos
Jasper POV
Me levanté rápidamente y me subí a mi silla de ruedas. Bella me preguntó media dormida adonde me dirigía, pero la tranquilicé diciendo que Peter estaba afuera de la casa y que quería conversar conmigo.
Abrí la puerta de la casa y entonces lo vi…
Mierda.
-Mierda! –Exclamé sin poder creerlo.
-Exactamente mis palabras –Respondió Peter mirando la enorme pila de estiércol que había frente a la puerta. Y luego enfoqué la mirada en el letrero primorosamente escrito. "Bella". Já. Sutil.
-Mierda! –Exclamé otra vez. La sangre y la gallina decapitada habían sigo macabras, pero pensé que eran un hecho aislado, una venganza asquerosa pero casi infantil en su intención de asustar e impactar, pero sumado a esto… esto requería premeditación y alevosía, requería a alguien recogiendo al menos un saco de estiércol de varios animales… Agh… caballo, vaca, perro, gato… es eso estiércol de possum? Demonios! sólo una mente enferma.
-Que vas a hacer socio? –Preguntó Peter.
-Hazme un favor y llama a la policía. Voy a hablar con Bella y a ponerme una chaqueta, que se me está congelando el trasero –Dije dando media vuelta y entrando a la casa. Rodé hasta la cama y susurré
-Bella, cariño…
-Mmmmmmh… muy temprano Jazz…
-Lo sé cariño, pero tenemos que levantarnos, la policía viene en camino…
-Qué pasó? Por qué? Hubo algún accidente? Peter está bien? Char? –Dijo sentándose de pronto y agarrándose la cabeza con las dos manos cerró los ojos –Aaaaagh!
-Yo también estoy con resaca cariño, pero tenemos que levantarnos ahora. Peter y Char están bien. Anda al baño y te tomas un par de aspirinas y te lavas la cara y te vas a sentir mejor.
-Y tú?
-Tráeme las aspirinas por favor.
-Me vas a decir qué pasó?
-Las aspirinas primero.
Bella obedeció y se encerró en el baño un buen rato. Mientras, Peter entró a la casa por la puerta de la cocina y nos sentamos a esperar que llegara la policía. A los 10 minutos escuchamos un golpe en la ventana. Peter se asomó y le hizo señas al policía para que entrara por atrás. Afortunadamente era el mismo policía del día anterior.
-Buenos días oficial Stevens –Saludé –Gracias por venir tan rápidamente.
-Llámeme Félix –Dijo con una sonrisa extendiéndonos la mano a Peter y a mí –Parece que nos vamos a seguir viendo.
-Jasper -Contesté.
-Peter –Se presentó.
-Y la señorita Swan? –Preguntó. Justo en ese momento se abrió la puerta del baño y Bella emergió luciendo bastante más recuperada a pesar de las ojeras y la ropa arrugada. Demonios, quién era yo para juzgar? aun no me había lavado ni los dientes.
-Simplemente Bella, por favor –Dijo Bella extendiéndole su mano –Hola Peter… Bien, supongo que esta no es una reunión social, así es que quién de ustedes me va a decir qué es lo que pasa? –Dijo levantando una ceja y entregándome las aspirinas y un vaso de agua. Luego nos miró a los tres cruzando los brazos en su pecho, esperando. Nosotros nos miramos mutuamente, ninguno queriendo ser el portador de malas noticias, especialmente después de su reacción del día anterior.
-Abre la puerta de entrada, cariño –Dije por fin, ya que Félix y Peter parecían súbitamente interesados en la alfombra. Bella me miró con sorpresa y a la puerta con miedo, sin saber qué esperar. Al abrirla gritó
-MIERDA!
-Eso es lo que dijimos nosotros –Respondimos Peter y yo al unísono. Félix contrajo la boca tratando de evitar la sonrisa que no sería bienvenida en su posición como autoridad.
-Qué… qué vamos a hacer con esto?
-Bueno cariño, si fuera sólo de vaca y caballo lo podríamos usar como fertilizante en el jardín, pero es un mix de varias especies así es que yo voto por la basura o una hoguera… podemos invitar a Char y asar malvaviscos –Dije con una sonrisa, pensando en que lo mejor sería tomarnos las cosas con humor. Peter resopló y Félix hizo como que tosía.
-Y USTEDES PIENSAN QUE ESTO ES GRACIOSO? –Gritó Bella –ESA PILA DE MIERDA TIENE MI NOMBRE! –Y con eso perdimos el control. Los tres explotamos en un ataque de risa. Peter rodó por el suelo agarrándose las costillas con las dos manos mientras Félix se tapaba el rostro con su gorra y yo me retorcía en la silla. Mientras más nos reíamos Bella más se enfurecía, y mientras ella más gritaba nosotros más gracioso lo encontrábamos. Yo culpo al alcohol que seguía recorriendo mis venas, y posiblemente Peter podía apelar a lo mismo, pero la actitud de Félix era injustificable, y Bella pareció pensar lo mismo.
-OFICIAL STEVENS! –Gritó tratando de poner orden–Qué va a hacer usted con la mierda? –En ese punto Peter y yo aullábamos de risa, nuestros rostros rojos y lágrimas corriendo por nuestras mejillas. Del rostro de Félix no sé, porque se negó a remover la gorra que lo cubría, pero sus hombros se sacudían espasmódicamente.
Bella nos miró enfurecida y finalmente se dio media vuelta y se encerró en el baño.
…oOo…
Peter y Félix ayudaron a limpiar el porche mientras yo les sujetaba las bolsas de basura. Bella se negó a volver a dirigirnos la palabra hasta bien entrada la tarde.
Félix nos recomendó instalar cámaras de seguridad alrededor de la casa, y Bella y yo decidimos que si las sorpresa continuaban, sería la única alternativa, aunque no valí la pena gastar dinero en una casa que esperábamos vender en un mes. Esa noche cenamos en silencio, yo no sabía qué decir y Bella se encontraba con un humor de perros que variaba entre la rabia y el miedo. Aún no había pruebas contra Alice y era su palabra contra la nuestra.
Al día siguiente Bella se despertó temprano y yo en cuanto la sentí salir del baño me ofrecí a abrir la puerta de entrada, esperando alguna sorpresa. Ella asintió y me observó desde el costado de la chimenea mientras yo abrí la puerta. Nada. Afortunadamente no había nada. Por si acaso revisé la puerta de la cocina y tampoco encontré nada de qué preocuparnos, por lo que suspiré aliviado pensando que estos ridículos ataques se habían terminado.
Ese día lunes Bella se encargó de comenzar a arreglar su situación en San Francisco. Rose empacaría sus efectos personales y se los enviaría por correo a Forks. Luego Bella se puso en contacto con su corredor de propiedades para dejar el departamento y contactó a las distintas compañías para cancelar sus servicios. Con cada llamada yo me sentía más y más feliz.
Por la tarde, Bella fue al médico a quitarse su dispositivo anticonceptivo, lo que en mis libros lo hacía todo perfecto. Esa noche decidimos celebrar haciendo el amor y comiendo helado en la cama.
El martes llegó y se fue sin novedad. Nos dedicamos a investigar nuestras distintas posibilidades en Texas.
El miércoles comenzaron a llegar las cartas. El primer día fueron 8. El segundo 10. El tercero 7. El domingo no había servicio de correo por lo que pudimos descansar del acoso postal.
Todas las cartas tenían el nombre y dirección de Bella impresos en el sobre. Los sobres no tenían remitente.
Todos los sobres contenían una sola hoja de papel. Esa hoja de papel tenía una sola palabra escrita con letras recortadas de diarios y revistas. Y las palabras eran siempre insultos que variaban entre "PERRA", "PUTA", "MUÉRETE", "RAMERA", etc.
Félix se hizo una presencia casi constante en nuestra casa, pero aún seguíamos sin pistas o evidencia concluyente con la que acusar a Alice.
Los sobres y el papel, se estableció que eran de fabricantes nacionales y marcas que se pueden encontrar en cualquier papelería. Ni los sobres ni las cartas contenían huellas digitales de Alice. Los sobres tenían huellas de Bella y mías, además de las huellas de lo que se asumió era el personal de la oficina de correos, lo que indicaba que quien los hubiera manipulado había tenido la precaución de usar guantes. Y la estampilla probablemente había sido pegada con agua, pero no lo pudimos establecer porque el departamento de policía de Forks no contaba con el soporte técnico ni los recursos como para realizar pruebas de ADN a un montón de estampillas sin un crimen serio de por medio.
Bella estaba al borde del ataque de nervios la mayor parte del tiempo y yo me sentía como un león enjaulado, sin poder salir de la casa, sin poder ayudar a descubrir qué demonios estaba pasando y sin poder proteger a mi mujer.
Peter y Char nos fueron a visitar el sábado por la noche con la intención de distraernos. Cenamos, jugamos póker y bebimos. Y hablamos de las malditas sorpresas.
-No puedo creer que no haya nada que ustedes puedan hacer! –Exclamó Char.
-Nada –Respondí resignado –Nada mientras no haya evidencia.
-Y qué hay de una orden de restricción? –Insistió.
-En primer lugar una orden de restricción no le impediría a Alice seguir con sus cartitas, pero además al no haber evidencia ningún juez lo va a considerar. Lo mismo con un allanamiento.
-Increíble! –Exclamó. Bella no dijo nada pero su lenguaje corporal gritaba tensión.
-Oh Jazz! –Dijo Peter tratando de cambiar de tema –Me encontré con María en la frutería esta mañana… me preguntó cómo seguía tu pierna. Estaba bastante preocupada porque esta semana no te había ido a sacar los puntos de tu herida.
-Mierda! – Exclamé -Entre todo lo que ha pasado esta semana lo olvidé… Gracias por recordármelo… Dale las gracias a María cuando la veas. Es una buena chica.
-Humpf! –Resopló Bella.
-En tu nombre –Dijo Peter.
-Cariño, puede que María no te guste, pero ella se ha portado bien conmigo. Enfoquemos tu odio en Alice… Me acompañas al hospital el lunes?
-Por supuesto! Donde mis ojos te vean –Respondió ella amenazante mientras Peter y Char nos observaban divertidos. Yo le di un beso un poco inapropiado y pronto olvidamos los celos y los temas desagradables. Seguimos jugando póker y pasando un buen rato con nuestros amigos.
…oOo…
El domingo decidimos ir a Port Ángeles por el día, sólo por salir de la casa y dejar atrás los problemas. Recorrimos algunas librerías y luego almorzamos en un pequeño restorán indio donde comimos Samosas, y compartimos un enorme plato de murgh makhani con Naan y arroz blanco. Luego Bella y yo compramos enormes conos de helado y nos sentamos en un parque a ver el día pasar.
Discutimos nuestros planes de boda y decidimos que sería divertido casarnos en Las Vegas. No teníamos familia y sólo invitaríamos a Peter y Char, Rose y Emmett, por lo que podríamos hacer un fin de semana de juego, diversión y matrimonio. Hasta nos podía casar Elvis!
A mí me gustaba la idea de casarme, donde fuera y como fuera con tal de que Bella por fin fuera mía, pero la verdad la idea de Las Vegas me parecía ideal para nosotros, me encantaba Elvis y sólo faltaba que yo fuera capaz de volver a caminar para concretar nuestros planes.
El camino a casa fue tranquilo. Bella conducía lento por que estaba oscureciendo y no le gustaba manejar de noche, pero no me molestó. Disfrutábamos de nuestra mutua compañía y escuchamos la radio, cantando las canciones que nos sabíamos e inventando letras para las canciones que no. Todo el stress de la semana parecía ser cosa del pasado, lo único importante éramos ella y yo y entre nosotros todo estaba bien.
Al llegar a casa ya estaba completamente oscuro, por lo que al principio no notamos nada extraño. Sólo al acercarnos a la entrada nos dimos cuenta de que la puerta estaba entreabierta.
Convencí a Bella de que llamáramos a Félix a su celular antes de entrar a la casa, ya que no sabíamos qué esperar y yo difícilmente podría protegerla si aún había alguien adentro.
Félix llegó en 5 minutos, vestido de civil (por lo que imagino que interrumpimos su día libre) pero cargando su pistola y haciéndose cargo de la situación. Entró a la casa y desde afuera pudimos ver cómo fue encendiendo una a una las luces de cada habitación. Al cabo de 10 minutos nos dio autorización para entrar. El living/dormitorio era un desastre. Cada prenda de ropa que Bella poseía había sido destrozada. Nuestra cama estaba cubierta por una montaña de trozos de tela que componían su ropa interior, jeans, camisetas, etc. Y como la guinda de la torta, su perfume, su champú, bálsamo y loción de cuerpo habían sido vaciados encima como la salsa en un sundae.
Félix nos ordenó no tocar nada y llamó refuerzos, y al poco rato llegó un par de agentes que tomaron huellas digitales por toda la casa. Los agentes establecieron que el punto de entrada del intruso había sido la puerta de la cocina, que se veía forzada, pero que el punto de salida había sido la puerta de entrada. No teníamos vecinos cercanos, por lo que tampoco había testigos.
Mientras, Bella lloraba desconsolada y yo me debatía entre la rabia y la impotencia. La maldita perra había entrado en nuestra casa y había destrozado cada prenda de Bella… eso había sido la gota que rebalsó el vaso.

Regreso a Casa 19


Dices que la suerte no para en tu portal,
que lo Dios te da Dios te lo quita,
Y se que no es tu fuerte, pensar en los demás
ya no me das pena, señorita
Señorita / Christina y los Subterráneos
Capítulo 19
Jasper POV
Bella había aceptado ser mi esposa. Y como bonus había aceptado tener 4 hijos. Por fin tendría la familia que siempre había querido. Yo era un hombre feliz.
Mientras Bella estaba en su consulta con el ginecólogo me entretuve jugando Guitar Hero en la Xbox… me aburrí pronto, estaba demasiado inquieto y quería compartir mis noticias con alguien, por lo que llamé a Peter. Hablamos largo y tendido, me felicitó y acordamos que nos reuniríamos a cenar uno de estos días para que él y Char pudieran ver a Bella otra vez.
Hice un esfuerzo por ordenar un poco el "dormitorio" y recoger mi ropa sucia desparramada por la habitación, y finalmente acomodé mi silla de ruedas junto a la chimenea y me dediqué a dibujar simples bocetos de la casa que construiríamos juntos, de los establos, las instalaciones… básicamente me pasé la mañana soñando como un idiota enamorado.
Cerca del medio día, justamente cuando me encontraba en el punto más alto de mi euforia, sentí el auto de Bella estacionarse y a los pocos segundos se abrió la puerta revelando una imagen que me habría parecido graciosísima de no ser por la mirada de Bella, que parecía echar chispas.
-Cariño, que te pasó? –Dije súbitamente preocupado al mirarla en más detalle y ver su blusa con un par de botones menos, su cabello desordenado y cubierto de algo pegajoso que no pude identificar y el resto de su ropa arrugada y sucia… Y eso en su labio era sangre? Qué mierda le había pasado?
-Alice! –Respondió como si esa sola palabra fuera toda la explicación que necesitaba.
Bella tiró su cartera con fuerza al otro lado de la habitación y comenzó a pasearse de un lado para el otro con la respiración agitada, murmurando insultos.
-Bella… -Nada –Cariño… -Aún sin respuesta –Isabella Marie Swan! –Grité, y ella dirigió los ojos hacia mí. Mmmmh, tal vez era una mala idea dirigir su atención (y furia) hacia mí, pero ya estaba hecho y necesitaba saber qué demonios había sucedido con esa enana sicótica.
-QUÉ? –Me gritó.
-Necesito que me expliques qué pasó… Alice te hizo eso?
-Pasó que estaba en el pasillo de las conservas del supermercado preocupándome de mis propios asuntos, eligiendo tomates en cubitos y hablando con Rosalie. Estaba contándole sobre nuestro compromiso, cuando de pronto escuché un ruido de algo que se quebraba y al girarme me encuentro con Alice en medio de un mar de mermelada de fresa, y antes de que pudiera reaccionar la tenía colgada de mi cabello gritándome que yo había arruinado su vida. Me tropecé y caímos las dos al suelo dándonos golpes y gritándonos insultos, rodamos sobre vidrio y mermelada y créeme, ella se llevó la peor parte… -Dijo con una sonrisa maligna –Y bueno, peleamos hasta que juntamos una pequeña multitud y personal del supermercado nos separó… Y creo que ya no soy bienvenida en ese lugar, de ahora en adelante vamos a tener que pedir entrega a domicilio a menos que quieras ir tú a comprar… Y no te vas a encontrar con Alice porque ella tampoco es bienvenida en el supermercado –Terminó con un suspiro y cayó exhausta sobre el colchón, rodando inmediatamente al piso
-Mierda, mierda, mierda! Voy a manchar la cama de mermelada! –Dijo gateando hacia el piso de madera.
-Cariño… desvístete por favor… necesito ver si tienes algún trozo de vidrio enterrado… déjame curarte y te vas a dar una ducha –Dije acercándome a ella, que se había sentado en el piso enfurruñada.
-Humpf –Gruñó, me dio una mirada exasperada y esperé que me mandara al infierno, pero lentamente se desnudó prenda por prenda. Yo traté de mantener mi mente enfocada en el posible daño que pudiera haber sufrido Bella, pero al ver su cuerpo desnudo no pude menos que imaginármela luchando en mermelada… Mmmmmmh… Bella en mermelada…
Aclaré mi mente y archivé esa imagen para otro momento más apropiado, recogí el botiquín del baño y estacioné mi silla a su lado. Una simple inspección me permitió identificar algunos cortes menores en sus manos y brazos, varios moretones en las costillas y su labio inferior partido. Una vez que me hube asegurado de que todos los cortes estaban limpios y sin vidrios incrustados, le di un par de antiinflamatorios y la envié a la ducha mientras recogía su ropa sucia. Luego me dejé caer sobre el colchón para esperarla.
Media hora después emergió Bella en medio de una nube de vapor. Se veía un poco más tranquila y yo le hice una seña para que se sentara en el colchón a mi lado. Ella suspiró y dejó caer la toalla que cubría su cuerpo, quedando sólo con la que cubría su cabello. Se acurrucó contra mí y yo estiré mi brazo para cubrirla con el cobertor. Nos mantuvimos largo rato así, abrazados, disfrutando de la calma que nos daba nuestra mutua compañía. Bella se quedó dormida,(los antiinflamatorios siempre tenían ese efecto en ella por alguna razón), y yo le quité la toalla de la cabeza para secar su cabello con el calor de la chimenea, peinándolo entre mis dedos.
Por qué el pasado no nos podía dejar en paz? Por qué tenía que aparecer Alice justo en el momento en que todo parecía estar funcionando como debía? Y maldita sea mi pierna que empeoraba toda la situación, haciéndome un inútil a la hora de proteger a mi mujer.
Decidí que la única manera de mejorar este día de mierda era no levantándonos más. Tendría a Bella en cama conmigo todo el tiempo que lograra convencerla. Si no podía caminar, aprovecharía mi tiempo acostado.
Decidí pedir una pizza para que Bella no se levantara con la excusa de tener que cocinar. El sonido del timbre la despertó, pero simplemente se dio vuelta y siguió durmiendo al ver que yo ya estaba en mi silla listo para abrir la puerta. Recibí la caja y entregué el dinero sin decir palabra, tratando de hacer el trámite lo más rápido posible…. Pero el adolescente hijo de puta del repartidor no sacaba los ojos de encima a Bella acostada desnuda sobre su estómago en un colchón en la mitad del living, apenas sus nalgas y piernas cubiertas… demonios!. Creo que le gruñí, pero lo que habría resultado amenazante cuando estoy sobre mis dos piernas debe haber sonado patético en mi nueva condición de inválido.
Cerré la puerta en su cara y decidí que a partir de ese momento tiraría el dinero por debajo de la puerta. No me arriesgaría a que ningún otro desgraciado alimentara sus fantasías con el cuerpo desnudo de MI Bella.
Me dirigí hacia la cama y Bella suspiró, ajena a mis celos o la lujuria que había desatado en el repartidor.
-Cariño, despierta… llegó el almuerzo…
-Mmmmmmmmh
-Bella, la Pizza se enfría…
-De qué la pediste? –Gruñó aún con los ojos cerrados, como si su decisión de despertar dependiera de mi elección de los ingredientes.
-Tu favorita! Pizza marinara! –Dije tratando de molestarla.
-Puaj! –Dijo y se cubrió la cabeza con una almohada, decidida a ignorarme.
-Champiñones cariño… -Dije abriendo la caja para tentarla con el olor -Champiñones, doble queso, tomates deshidratados y pepperoni.
-Mmmmmmmmm… no me quiero moveeer… -Dijo estirándose sin abrir los ojos. Testaruda como siempre.
-Peor para ti, yo tengo hambre –Dije tomando una rebanada y empezando a comer sin esperarla.
-Hey Whitlock! Donde quedaron tus modales? –Dijo sentándose de súbito –Necesitamos servilletas… -Dijo dirigiéndose a la cocina.
El almuerzo transcurrió tranquilo, y después de comer volvimos a la cama para ver viejas películas en blanco y negro. Partimos con "De aquí a la Eternidad" y antes de poder empezar con la segunda película nos encontrábamos desnudos, besándonos frenéticos. Hicimos el amor y luego vimos "Rebelde sin Causa". No volvimos a hablar del incidente con Alice, ambos tratando de enfocarnos en nuestra felicidad y en no dejar que ella la empañara.
El clima estaba especialmente frío pero seco… casi esperaba que comenzara a nevar, lo que hizo aún mejor mi idea de no levantarnos más. Pasamos la noche aferrados el uno al otro, como si aún no nos hiciéramos la idea de que lo nuestro era permanente… Como si esperáramos que en cualquier momento algo se interpusiera entre nosotros y nos volviera a separar.
Al día siguiente era sábado, y Bella despertó temprano. La sentí removerse entre mis brazos y poner un cojín en su lugar. Sonreí en mis sueños, ella aún creía que me engañaba con esa treta… Abracé la almohada como si fuera mi novia para el beneficio de Bella y su charada y volví a dormir profundamente hasta que me despertó un grito aterrado.
Bella estaba parada frente a la puerta de entrada abierta, respirando con dificultad. Estaba a punto de llorar. Yo me puse mis bóxer y me subí a mi silla de ruedas para ver qué rayos tenía a Bella en ese estado.
Nunca me habría imaginado algo como lo que me encontré… qué mente enferma haría algo como eso?
No debí darle muchas vueltas al asunto. Alice.
Y entonces, Bella se desmayó.
…oOo…
-Qué está esperando? –Demandó Bella al oficial de policía que nos estaba entrevistando –Vaya y arréstela.
-Señorita Swan… -Dijo el policía tratando de apaciguarla –No tenemos evidencia de que la señorita Brandon haya estado involucrada en los hechos.
-Me atacó ayer en el supermercado! Debe haber al menos 20 testigos que lo pueden corroborar! Y además ella sabe perfectamente cómo me afecta la sangre! Ella planeó y ejecutó esto como una venganza por nuestro compromiso! –Exclamó casi fuera de sí.
-Lo único que puedo prometerle por ahora es que la entrevistaremos, pero mientras no contemos con evidencia sólida no hay nada que podamos hacer –Dijo el policía como si lamentara no poder hacer más. Probablemente era así.
-Eso es todo? –Preguntó Peter. Bendito Peter que me ayudaría a limpiar la sangre que chorreaba seca de la puerta y el porche. Bella se desmayaría de nuevo si debía lidiar con eso.
-Eso es todo –Confirmó el policía –No duden en llamarme ante cualquier duda o incidente, por menor que sea. Y… Señorita Swan… lamento mucho la muerte de su padre… Fue un gran hombre-Dijo bajando la mirada.
Una vez que se hubo retirado la policía, Bella comenzó otra vez a desesperarse, y yo no pude hacer más que acariciar su mano y escucharla. Por supuesto que me gustaría lidiar yo mismo con Alice, y claramente ella era la principal sospechosa, pero entendía el punto de vista de la policía. Sin evidencia no había nada que hacer. Claro, Bella no opinaba lo mismo y reclamaba la silla eléctrica para Alice.
Peter salió con una bolsa de basura para recoger los restos de la gallina y un cubo de agua y un trapo para limpiar la sangre de la puerta y las paredes. Ahora más que nunca se hacía necesaria nuestra mudanza. Bella no sería capaz de volver a mirar esa puerta sin imaginarla bañada en sangre.
…oOo…
En un pueblo del tamaño de Forks no hay mucho que hacer. Si uno busca diversión hay que dirigirse a Port Ángeles donde hay un par de clubs, un cine y otras amenidades. No es que estuviéramos con un ánimo muy festivo, pero necesitábamos sacar nuestra mente de lo que había ocurrido, por lo que invitamos a Peter y Char a hacer un picnic en el living/dormitorio con nosotros y jugar a las cartas.
Comenzamos tomando cerveza y terminamos tomando ron. Yo no bebo casi nunca, pero esta jodida situación ameritaba un buen trago, y Bella pensó lo mismo y se bebió más de uno. Peter y Char se fueron a su casa en un taxi a las 4 de la mañana borrachos como cubas y Bella y yo caímos inconscientes en nuestro colchón con la ropa puesta.
A las 11 de la mañana desperté con el teléfono sonando insistentemente. Extendí la mano y contesté con un gruñido mientras Bella se cubría la cabeza con una almohada y resoplaba.
-Aló.
-Jasper?
-Peter? Qué demonios quieres? Es demasiado temprano para lo que sea que quieras! -Ya podía sentir los efectos de la resaca y no quería ni pensar en moverme y menos en abrir los ojos. Mi boca estaba pastosa, sentí mi estómago inestable y sufría de dolorosas puntadas tras mis ojos, atacándome al ritmo de los latidos de mi corazón. Mierda!
-Jasper… asumo que ninguno de los dos ha salido de tu casa hoy? –Su voz estaba tensa, esta no era una llamada de cortesía para agradecerme la borrachera de la noche anterior.
-No, estábamos durmiendo hasta hace un minuto. Que mierda pasa, Peter?
-Estoy afuera de tu casa, vine a recoger mi auto… Creo que tienes que cubrir tu flojo trasero y asomarte a ver lo que hay en tu porche…

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