sábado, 6 de agosto de 2011

Be Mine 23



Hola a todos! Espero que les guste este capítulo con la limonada prometida.
He recibido un montón de solicitudes de actualizar "Condenados" y trataré de hacerlo durante el fin de semana, pero la verdad es que estoy un poco agobiada con el calendario de publicaciones tal como está. Pero como dije, haré el esfuerzo y veremos qué es lo que pasa…
Que disfruten y que tengan un buen fin de semana!
Cariños.
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Capítulo 23
When nobody's listening
When you get lost in the crowd
When you don't have the answer
I'll help you figure it out
I won't let you down
As long as I live I will keep you from harm
If they wanna get to ya
They'll have to get through me first
So just remember
I am your defender
I won't let you stand there on your own
No matter what they tell ya
I will not surrender
Now until forever
You will never
Be alone
Defender / Gabriella Cilmi
Bella POV
No sé si eran las hormonas del embarazo, la separación de mi Paul, lo sexi que es mi lobo con ese cuerpo perfecto que luce caminando por la habitación, o todas las anteriores, pero Paul me tenía encendida y lista para todo desde mucho antes de que se acercara a la cama.
Él tenía miedo de dañarme o de dañar al cachorrito, pero le aclaré que no, que el cachorrito está protegido en mi interior y que es muy pequeñito como para sentirlo a él dentro de mí… Mmmmh me gustó esa línea de pensamiento… mi Paul penetrándome una y otra vez, sus músculos flectándose y relajándose… Oh… estoy fantaseando con él mientras él está a mi lado? Verdaderamente debo estar encendida…

Comencé a acariciar su erección metiendo mi mano dentro de su pantalón para acallar sus dudas y reclamos, y él jadeó instantáneamente.
-Bella!
-Sí Paul? –Pregunté haciéndome la inocente sin dejar de tocarlo.
-Prepárate! –Dijo y me besó apasionadamente, enredando una mano en mi cabello para inclinar mi rostro en un ángulo que le permitiera un beso más profundo y con la otra mano recorrió mi costado por dentro de su camiseta.
-Mmmmmh… Paul… Desvísteme –Le pedí entre besos, queriendo sentir su piel contra la mía, el mejor remedio para borrar los horribles recuerdos de lo que me había ocurrido con Edward.
Él no se hizo de rogar y se sentó en la cama para quitarme su camiseta y sus propios jeans y ropa interior… Oh por Dios este hombre luce cada día mejor!
-Bésame –Le pedí. Él se acercó lentamente a mi cuerpo y lánguidamente besó el empeine de mi pié derecho… un beso cálido y húmedo… quién pensaría que se podía obtener tanto placer de un beso en el pié?
–Ahí no! –Exclamé necesitando corresponderle.
-Que tal por aquí? –Preguntó mientras me besaba la rodilla, sensualmente.
-Paul! Deja de jugar! –Exigí haciendo un puchero, ansiosa por ser cogida, y cuanto antes mejor.
-Princesa, si no dejas de reclamar te voy a tener que poner algo en la boca para que te entretengas–Me dijo dándome una sexi mirada que dejaba bien claro qué es lo que me metería en la boca. Me relamí pero decidí callarme la boca.
Él siguió dejando una estela de besos húmedos, lametazos y mordiscos entre mis rodillas y mis muslos, hasta llegar al punto donde más lo necesitaba, entre mis piernas.
Mi sexo latía de necesidad, esperando sus atenciones y yo gemí sin formar palabras… no quería que se detuviera.
Pero Paul tenía otros planes, y en vez de hundir su lengua en mí, simplemente sopló un poco de aire suavemente hacia mi sensible clítoris. La sola estimulación del aire me hizo gemir y rogar por su toque, pero él repitió la operación sobre mis labios y hacia mi centro, aparentemente muy entretenido descubriendo mis reacciones.
Estuve a punto de armarle un jaleo por desgraciado, pero oh!... se sentía tan bieeeeen…
Luego comenzó a besar la cara interna de mis muslos, hasta que después de un buen rato de hacerme sufrir de esa deliciosa tortura, me lamió a lo largo de mis labios hasta mi clítoris, una caricia íntima y exquisita, pero demasiado leve… yo necesitaba más!
-Aaaagh! Más… -Rogué. Y por fin mi Paul me dio lo que le pedí, besando mi clítoris, recorriéndome con su lengua, succionando y hasta mordisqueando levemente… construyendo mi frenesí hasta que cuando estuve a punto de acabar me penetró con dos de sus dedos, curvándolos un poco hacia mi ombligo para acariciar ese punto dentro de mí que me hizo deshacerme en un orgasmo desgarrador, que pareció durar por horas.
Pero él no había terminado conmigo… antes de dejarme descender de mi nube de felicidad, ya se estaba posicionando sobre mí, su peso sostenido por sus codos, y ubicó la punta de su erección en mi entrada.
-Mía, princesa –Dijo mientras empujaba para quedar completamente dentro de mí.
-Tuya Paul… para siempre… -Gemí y lo besé fuerte y apasionadamente.
Sus caderas marcaron la cadencia, haciéndome el amor despacio y amorosamente por un rato… pero las cosas comenzaron a subir de intensidad y también sus estocadas, de lentas y delicadas pasaron a rápidas y fuertes, hasta que de pronto se salió completamente de mí.
-Date vuelta –Me ordenó… y en este contexto me excitó aún más su autoritarismo, por lo que me giré hasta quedar sobre mi estómago –De rodillas –Me dijo, mientras acariciaba mi espalda para luego tomarme de las caderas. Volví a obedecer, y él me penetró mientras una de sus manos se aferraba a mi cintura y con la otra acariciaba mis pechos.
-Aaaagh! Paul! –Gemí, amando esta nueva posición. Era en estas ocasiones que agradecía al cielo la experiencia de Paul en materias sexuales.
-Ahora princesa, te voy a volver a marcar –Me dijo haciendo a un lado mi cabello.
-Márcame, soy tuya –Dije mientras mis músculos del vientre bajo comenzaban a contraerse en el preámbulo del orgasmo.
-Mía –Reafirmó mientras me mordía en el cuello, bajo la nuca donde me había marcado la primera vez. El dolor no fue demasiado severo, y de hecho desencadenó mi orgasmo, que a la vez desencadenó el de Paul.
Mis rodillas dejaron de sostenerme y caí sobre mi estómago en la cama, agotada, saciada y feliz. Mi lobo se acostó a mi lado y comenzó a lamer su marca, besando ocasionalmente mis hombros y espalda. Nuevamente era de él.
…oOo…
A la mañana siguiente nos despertó el celular de Paul. Era Jared, y quería saber si lo queríamos acompañar a desayunar antes de partir al aeropuerto para volar a Seattle.
Paul quería quedarse un rato más conmigo a solas, pero yo insistí en acompañar a Jared, que había sido un verdadero amigo durante mi rescate.
Mientras Paul se duchaba yo usé su teléfono para llamar y calmar a Charlie, asegurándole que estaba bien y que esa misma noche nos veríamos para que pudiera comprobarlo con sus propios ojos.
…oOo…
Jared me había comprado algo de ropa el día anterior para usar en mi regreso, ya que necesitaba al menos un par de pantalones para que me dejaran subirme a un avión. Me quedaban un poco grandes, pero supongo que eso era por todo el peso que había perdido últimamente.
Usé una camiseta de manga larga, las bragas del día anterior y ya que no tenía un brasier usé una camiseta de Paul encima de mi propia camiseta, para que no se me vieran los pechos, ya que Paul aún andaba del lado posesivo.
Como la camiseta me llegaba hasta la mitad de los muslos, la amarré en un nudo.
Luego tomé a mi Paul de la mano y salimos de la habitación. Cruzando la calle había un restorán llamado "La casa del panqueque", y ahí es donde nos dirigimos. Paul y Jared atrajeron una pequeña multitud al comer 4 platos del menú cada uno mientras yo tímidamente mordisqueaba mis panqueques de arándanos. Estaban deliciosos!
…oOo…
El vuelo a Seattle fue tranquilo, y tuvimos que esperar apenas una hora por nuestra conexión a Port Ángeles, tiempo que ocuparon Paul y Jared en comer un poco más y yo en vomitar… al cachorrito no le gustaba volar.
Una vez que aterrizamos en Port Ángeles, bajamos del avión y salimos inmediatamente del área de equipaje, ya que no teníamos maletas que recoger.
En la recepción de pasajeros nos esperaban Charlie y Jacob, y ambos corrieron a abrazarme en cuanto me vieron.
-Papá! –Exclamé aliviada de volver a verlo.
-Bella… Dios… estás más delgada… estás bien? –Dijo Charlie incómodo con este asunto de expresar sentimientos
-Tan bien como se puede esperar –Dije honestamente.
-Lo voy a matar… -Murmuró Charlie.
-No papá –Dije firmemente –Paul lo va a matar –Yo no dudaba de ese hecho y aunque no sabía los detalles de la captura de Edward si sabía que en cuanto llegáramos a La Reserva habría una reunión del Concejo con la manada para decir su destino. Incluso Charlie estaría presente en mi representación… Yo no quería tener nada más que ver con el asunto.
-Y le puedo asegurar que va a ser doloroso, Jefe –Le dijo Paul a Charlie. Se miraron entre ellos y parecieron tener toda una conversación sin palabras, que terminó con Charlie diciendo
-Confío en que hagas un buen trabajo, hijo –Oh! Charlie le dijo "HIJO" a Paul! Si! Ojalá no cambie de idea cuando sepa lo del cachorrito…
-Bells –Dijo Jacob que había esperado pacientemente por mi atención.
-Jake! –Exclamé lanzándome a sus brazos mientras Charlie conversaba en voz baja con Paul y Jared.
-Oh Bells, te extrañé y estaba tan preocupado, y no pude ir, Sam me dejó a cargo de La Reserva, y tu sabes, no me pude negar, y… -Dijo Jake nervioso, hablando rápido y luciendo arrepentido.
-Todo está bien Jake –Le dije interrumpiéndolo –Mi rescate fue perfecto y nadie salió herido… No se puede pedir más que eso… además sé que como futuro Alpha tienes obligaciones que cumplir… no preocupes más y dame otro abrazo –Le dije a mi mejor amigo. Jake por supuesto me dio un abrazo de oso y me hizo girar en el aire hasta que la gente comenzó a mirarnos raro… por los gruñidos de Paul.
-Lo siento –Le dije a Jake mientras me dejaba en el suelo –El lobo está un poco posesivo últimamente…
-Entiendo –Me dijo –Yo estaría igual –Le dijo a Paul ofreciéndole la mano, que Paul estrechó. Yo suspiré contenta y abracé a mi Paul, que se estaba poniendo nervioso entre tanta gente, como si cada persona que circulaba por el aeropuerto tuviera la secreta intención de raptarme y alejarme de su lado.
Nos dirigimos a la patrulla de Charlie y Jared se fue en el asiento del copiloto mientras yo me fui sentada en medio de Paul y Jake. Estábamos un poco apretados, especialmente considerando el tamaño de los muchachos, pero la cercanía nos hizo bien a todos.
…oOo…
Al llegar a La Reserva nos dirigimos directamente a casa de Emily, donde todos nos estaban esperando. Los miembros del Concejo, la manada y las imprimadas, una gran familia… mi familia.
Durante todo el tiempo que estuvimos ahí pareció que nunca alcancé a poner mis pies en el suelo, siempre había alguien abrazándome o cargándome como si fuera una muñeca de trapo. Supongo que de verdad estoy demasiado delgada, ya que hasta Quil sénior me hizo girar por los aires, lo que me dio mucha risa porque él es siempre tan serio y compuesto.
Cuando terminó la comida me despedí de todos y Paul me llevó a casa. Hogar dulce hogar… cómo había deseado regresar!
Paul no me quería dejar sola mientras él iba a la reunión del Concejo, quería que me quedara a dormir en casa de Emily, pero yo lo convencí de que estaría bien, que extrañaba mi propia cama y que me dormiría enseguida. Mi lobo me besó apasionadamente, me dio una palmada en el trasero y se fue a decidir cómo se desharían de mi ex.
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Próximo capítulo, la condena de Edward.
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