jueves, 10 de noviembre de 2011

Medianoche 1







Hola chicos, aquí les dejo esta historia cortita. Tendrá 2 capítulos y el segundo ya está medio escrito, así es que sólo depende de sus reviews el cuándo publicaré la segunda parte.

En mi blog pueden encontrar fotos del vestido y zapatos de Bella.

Un abrazo y ojalá disfruten de este pequeño recreo que me regalé.

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Medianoche 1


I am a woman on a mission

Nothing can stop me, I'm stronger than ever

I'm gonna see this through

I am a woman on a mission

Whatever it takes I will do what I gotta do

I'm gonna lay it on the line

I won't give up without a fight

Cos I can see the finish line

Won't stop until I make it mine

On a Mission / Gabriella Cilmi

Bella POV

Me esponjé el cabello por última vez y me apliqué una última capa de máscara de pestañas. Luego me apliqué brillo labial y miré el resultado en el espejo… Mi maquillaje resaltaba los ojos, dándome un aire felino y sexi, justo lo que necesitaba, ya que esta noche era LA NOCHE, aquella en la que por fin Él caería en mis redes… ya era tiempo, ya que después de semanas de coqueteo y de jugar a un sensual juego de tira y afloja no sabía ni su nombre.

Dejé caer la toalla que me cubría y caminé desnuda por mi habitación. Abrí la bolsa de Victoria Secret que descansaba sobre mi cama y saqué el conjunto de encaje que me había comprado esa tarde especialmente para la ocasión. Era extremadamente sexi y revelador, y el color púrpura contrastaba bellamente con mi pálida piel.

A continuación me puse un minivestido de gaza de color azul piedra en degradé, que resultaba elegante y vaporoso, ideal para ir a bailar y que resaltaba mis piernas haciéndolas lucir larguísimas, y me calcé mis zapatos favoritos, un par de Manolo Blahniks plateados que dejaban ver la punta de los dedos de mis pies perfectamente pedicurados. Esta era mi noche y no había descuidado ni un solo detalle.

Había pasado el día en el spa y no sólo me había hecho la manicure y pedicure, sino además me había hecho una depilación completa en honor a mi nueva tanga.

Me miré por última vez al espejo y satisfecha con el resultado, tomé mi chaqueta, mi cartera y mis llaves y salí a tomar un taxi. Por la forma en como estaba vestida no me fue difícil lograr que uno se detuviera para mí.

Le di la dirección del club Medianoche al taxista y me pasé todo el viaje incómoda recibiendo todo tipo de piropos de doble sentido. Me tenía que tocar justamente un taxista degenerado! Disimuladamente memoricé el número de placa patente del auto y el nombre del chofer, un tal Michael Newton, en caso de que tuviera que denunciarlo.

Al fin llegamos y le pagué al tipejo y casi me lancé del auto en mi apuro por salir de ese jodido taxi… tal vez tomar un taxi no había sido tan buena idea… qué pasaría si Él no estaba en el club? Tendría que regresar sola a casa? Demonios, no pienses en eso ahora!

Tropecé al salir del auto y un par de fuertes manos evitaron que cayera al suelo… Emmett, el encargado de seguridad del club venía a mi rescate.

-Hola Bella! –Me saludó con un abrazo –Te ves… Wow!

-Gracias Em… -Dije sonrojándome –De verdad te gusta? –Pregunté queriendo el punto de vista masculino.

-Ya te lo dije… Wow! –Dijo guiñándome un ojo y dejándome entrar sin tener que pararme en la enorme línea de personas que querían entrar al club.

-Nos vemos! –Grité por sobre el ruido de la música.

-Suerte! –Me dijo moviendo sus cejas de manera sugestiva.

Una vez dentro del club me sentí como en casa… llevaba años frecuentando Medianoche y conocía a todo el mundo. Un rápido escáner por la pista de baile y el bar me mostró que Él aún no había llegado, por lo que me dirigí al baño para estar segura de que me veía perfecta… nada podía quedar al azar.

En el baño me encontré a Leah.

-Bella! -Me dijo abrazándome –De cacería? –Me preguntó levantando una ceja.

-Hola Lee! Cómo está Jacob? –Dije ignorando su pregunta.

-Oh, igual que siempre, motos aquí, autos allá –Dijo sonriendo condescendiente. Su novio era piloto profesional y estaba siempre metido en su taller mecánico o corriendo a grandes velocidades.

Yo aproveché que Leah me contara sobre la última carrera de Jacob para esponjar nuevamente mi cabello y refrescar mi brillo labial.

-Bien, nos vemos en la pista! –Dijo Leah cuando me acerqué a uno de los cubículos a hacer pis.

Una vez que hube terminado me lavé las manos y tras una última mirada en el espejo me dirigí al bar para pedir a Riley que guardara mi cartera y abrigo como solía hacer siempre, y luego me dirigí a la pista la pista.

Aún era temprano y la pista de baile no estaba demasiado llena, por lo que me fue fácil acercarme al centro y comenzar a bailar cerrando los ojos y dejándome llevar por la música, moviendo mis caderas y levantando los brazos cadenciosamente. Mi torpeza habitual quedaba olvidada cuando bailaba, reemplazándose por algo primal… casi como una ritual de apareamiento, el baile lo llevaba integrado en mí.

Bailé por una media hora ignorando las invitaciones y avances de otros hombres. Sólo lo quería a Él…

De pronto, sentí un cosquilleo en mi espalda y tuve la clara sensación de que me estaban observando… de que Él me estaba observando.

Abrí los ojos y sin ser evidente en buscarlo con la mirada me dirigí bailando y moviendo las caderas hacia el bar, donde llamé la atención de Riley y le pedí un Tequila Margarita, de modo de tener suficiente tiempo sentada y a la vista para permitirle a Él acercarse a mí.

Bebí en silencio sabiendo en mis entrañas que esta era la noche, y el deseo comenzó a concentrarse en mi bajo vientre. Aún no lo veía y ya estaba mojada! Oh dios Bella contrólate, no quieres arruinar tus braguitas de encaje antes de estrenarlas!

-Hola preciosa –Me saludó Laurent, un chico con el que había ligado alguna vez hacía bastante tiempo y que no perdía la esperanza de conseguir una repetición.

-Hola Laurent –Lo saludé con una sonrisa… por una vez sus avances eran bienvenidos, me servirían para celar a mi hermoso desconocido si es que nos estaba observando.

-Estás especialmente hermosa esta noche, Bella –Dijo en mi oído para ser escuchado por sobre el estruendo de la música.

-Gracias Laurent, tú no te ves nada mal… -Dije coqueteando más que de costumbre.

-Bailamos? –Preguntó asumiendo que ésta sería su noche de suerte.

-Tal vez después –Respondí batiendo mi pestañas –Ahora quiero terminar mi trago.

-Nos vemos entonces! –Exclamó guiñándome un ojo y besándome en la mejilla.

Una vez que Laurent desapareció entre la multitud yo crucé mis piernas de la manera más atractiva que pude lograr y me dediqué a sorber mi Tequila lentamente, saboreándolo.

Dónde estaría mi desconocido?

Me pregunté si la sensación de ser observada que había sentido sería real o sólo mi imaginación, después de todo podía ser cualquiera quien me estuviera observando considerando cómo estaba vestida.

Cuando casi había terminado mi trago me estaba comenzando a sentir decepcionada, por lo que decidí bailar media hora más y si no aparecía mi desconocido, tendría que ir a casa y recurrir a Edward, el vibrador que guardaba en mi cajón del velador.

Tayler, el Dj estaba especialmente inspirado esa noche, y fue fácil volver a perderme en los sonidos de la música nuevamente. Cerré mis ojos y me dejé llevar.

De pronto la misma sensación de ser observada me atacó y buscando con la mirada, lo vi, apoyado en una columna, un trago en la mano y sus ojos fijos en mi… me estaba mirando bailar! Él sonrió y yo decidí darle un show y comencé a batir mis caderas y recorrer mi cuerpo con las manos, de la manera más sexi posible, con los ojos cerrados pero bailando sólo para él.

No sé cuánto tiempo había pasado en mi solitaria seducción cuando de pronto un par de fuertes manos me tomaron por la cintura, por atrás.

Me giré indignada para defenderme y mandar al infierno a quién fuera e que se atrevía a molestarme, pero cuando abrí los ojos me encontré de frente y a pocos centímetros de mi bello desconocido.

-Ho… hola –Mascullé.

-Hola –Dijo con una voz deliciosa –No he podido dejar de verte esta noche… estás preciosa.

-Gracias –Dije mirando como hipnotizada sus hermosos ojos celestes.

-Vámonos de aquí –Dijo extendiendo su mano. Yo la tomé como en un trance, sin cuestionar, sin dudar.

Me acerqué a Riley para que me entregara mi abrigo y mi cartera y él me dio una mirada como preguntando si todo estaba bien. Le sonreí asegurándole que sí, esto era lo que yo quería y tomé mis pertenencias. Antes de que yo pudiera abrir mi cartera para pagar por mi trago, mi desconocido extendió un billete diciendo

-Esto deberá cubrir la cuenta de la señorita, guarda el cambio.

Riley asintió y le dio las gracias y nos dirigimos a la puerta, donde Emmett al verme salir acompañada se despidió de mí con un abrazo y me preguntó si todo estaba bien. Yo asentí con un guiño y él me susurró al oído

-Cuídate, y si me necesitas me llamas, que yo aparezco en 5 minutos a castrarlo!

Yo me reí de su fiereza y salí del club con la mano de Él en mi espalda. Nos dirigimos a la fila de taxis estacionados frente a la puerta del club y Él abrió la puerta para mí.

Una vez en el taxi Él le dio instrucciones al taxista para que nos llevara al mejor hotel de la ciudad, y dirigiéndose a mí me preguntó

-Estás bien, cariño?

-Sí –Respondí perdida en sus ojos. Este hombre podía hacer lo que quisiera conmigo, yo ya estaba completamente entregada.

Él puso una de sus manos en mi rodilla y me acarició suavemente. Yo inconscientemente entreabrí un poco mis piernas para permitirle mejor acceso y él rió suavemente ante mi impaciencia.

El taxista nos dejó frente al hotel y mi desconocido me abrió la puerta del taxi al tiempo que le pasaba un billete al taxista. Éste abrió los ojos como platos y trató de decir algo, pero Él lo detuvo diciendo

-Guarde el cambio.

Nos dirigimos al ascensor y Él marcó el piso número 15. En cuanto las puertas del ascensor se hubieron cerrado se giró y tomando mi rostro con una de sus manos me besó apasionadamente. Sus labios eran suaves y llenos, y su lengua en mi boca sabía a Whiskey y menta… su otra mano tomó una de mis piernas a la altura de la rodilla y abrazó su cintura con ella exponiendo mi centro para que él pudiera restregar su erección contra mí.

Gemí de placer y mis manos se enredaron en sus risos rubios, acariciándolo, y él hizo un sonido de satisfacción.

Demasiado pronto llegamos a nuestro destino y las puertas del elevador se abrieron. Él acomodó mi vestido y tomando mi mano nos dirigió a la puerta de la habitación 1518, donde insertó una tarjeta plástica y la puerta se abrió, revelando una enorme habitación. Él insertó la tarjeta en una ranura junto a la puerta y me preguntó

-Estás segura de que quieres hacer esto, cariño?

-Segura –Respondí mordiéndome el labio en nerviosismo. Toda mi bravata olvidada, este hombre era distinto… él de verdad me gustaba y me hacía sentir cosas que ningún otro… y ni siquiera sabía su nombre!

-Un trago? –Me ofreció caminando hacia el bar.

-Un shot de tequila –Dije pensando que necesitaba un poco de coraje líquido.

-Buena elección –Me dijo. Él se sirvió un vaso con un par de dedos de whiskey y brindó –Por esta noche, por nosotros.

-Por nosotros –Repetí y me empiné mi tequila tragándolo de una sola vez.

El ardor me ayudó a enfocarme y estudié a mi desconocido mientras él sorbía su trago sin dejar de mirarme.

Usaba una camisa blanca Wranler arremangada mostrando sus musculosos antebrazos, jeans Levi´s 501 desteñidos por el uso, un cinturón con una hebilla grande y botas vaqueras desgastadas. Mmmmmh… delicioso. Su aroma me envolvió, olía a Boss de Hugo Boss y algo más, una esencia puramente masculina, que adiviné sería su propio aroma.

Una vez que terminó el trago se acercó predatoriamente a mí y me tomó entre sus brazos.

-Estás lista para mí cariño? –Preguntó.

Yo respondí poniéndome de puntillas y ofreciéndole mi boca, la que él aceptó hambriento, besándome con desesperación. Yo respondí con igual intensidad y pronto me vi recostada en su cama, con él sobre mí apoyando su peso con sus codos.

-Te quieres desnudar para mí cariño? –Preguntó, siempre asegurándose de que esto era algo que yo quería hacer. Yo asentí contenta de poder mostrarle mi sexi conjunto púrpura.

Me puse de pié junto a la cama y lentamente desabroché mi vestido dejándolo caer a mis pies, quedando sólo con mi conjunto de brassier y tanga y mis Manolos plateados.

-Mierda! –Exclamó –Eres más hermosa de lo que había imaginado –Afirmó.


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2 comentarios:

  1. uff impresionante como siempre, jajaja amo a esta bella lanzada y decidida en lo que quiere

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  2. Muchas gracias Gaby, que bien que te gustó, es una Bella un poco distinta pero muy entretenida de escribir...
    Cariños!

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