miércoles, 4 de junio de 2014

Muertos o Algo Mejor 9


Ok, este sí que espero que les guste… No creo que haya puntos intermedios.
Muchas gracias a quienes siguen apoyando esta historia, no tengo palabras para decirles lo que cada uno de sus mensajes significa para mí. Validan todo el esfuerzo.
OJO: En mi Facebook y en mi blog tengo muchas fotos que acompañan esta historia, ordenadas por capítulo. Creo que son muy ilustrativas.
Abrazotes
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Capítulo 9

…Qué harías si tuvieras todo el tiempo
Y no importara para nada si es verano o es invierno.
Si tú quisieras vivir conmigo para siempre…
Entonces tú serías diferente del resto de la gente
Si me siento derrotado
Tú me haces más fuerte.
Y yo que no puedo estar sin ti
No he encontrado la manera de que no tengas que morir
Si te quedas quieta ahí
Yo te grabo en mi cabeza cuando no paras de reír…
Jóvenes Eternamente / Pol 3.14

-A la cama! – Ordené tragándome una sonrisa. Ella obedeció sin dirigirme la mirada y se metió a la cama.
Cuando hube compuesto mi rostro me giré hacia ella, que estaba cubierta completamente con el cobertor. Estaba hecha un ovillo y no se podía ni adivinar el color de su cabello.
-Bella… - Le dije acercándome lentamente a la cama. No hubo respuesta – Bella…
Nada.
-Bella, destápate, te vas a ahogar – Le dije tocando lo que adiviné sería su pantorrilla.
-Déjame, estoy durmiendo – Dijo con voz ahogada desde bajo las mantas y movió su pierna para escapar de mi toque.
-Bella sal a tomar aire, no puedes dormir ahora, tienes que tomar desayuno – Le dije estirándome para seguir acariciando su pierna, sin subir de la rodilla.
-No tengo hambre, que se lo coma Gianna – Dijo de inmediato.
-Gianna no tiene genes superiores como los tuyos – Le dije pacientemente. La verdad es que casi todo lo que ella hacía me divertía, y el hecho de que estuviera tan avergonzada de su reacción hacia mí inflaba enormemente mi ego – Ella no se come las calorías de tu desayuno ni en una semana. No queremos que le de bulimia verdad?
-No… - Aceptó.
-Entonces sal de ahí, más tarde puedes dormir si quieres, aunque estoy seguro de que podemos encontrar cosas más interesantes que hacer – Traté de tentarla.
-Como qué? – Preguntó sin salir, pero relajando un poco su cuerpo.
-Como ver una maratón de alguna serie con mucho gore y humor políticamente incorrecto, o podemos ver alguna película malísima, de esas que te gustan… viste que tengo "Machete" 1 y 2? Cortan como 11 cabezas en los primeros 8 segundos de primera película… - Dije y aunque se tensó un poco, se reprimió y no dijo nada - O – Continué – Podemos jugar Play Station o X Box, o incluso podríamos estrenar el Súper Nintendo que me compré por e-bay y me llegó la semana pasada… - Le dije con la leve sospecha de que eso sí le interesaría.
-Súper Nintendo? – Le escuche tratando de disimular su interés. Comenzó a estirar su cuerpo y a mover las piernas, deshaciendo el ovillo en el que se había convertido.
-Ajá… Compré una consola hace poco y aún no la he sacado de su caja original – Dije sin dejar de tocarla a través del cobertor.
-Y compraste juegos? – Preguntó muy despacito, casi renuentemente.
-Sip, todos los clásicos… Todos los "Marios"… Te acuerdas de "Super Mario World"? – Pregunté. Ella asintió en silencio – Ese era mi "Mario" favorito… Además tengo "Los Zombis Se Comieron A Mis Vecinos", "Kirby", "F-Zero", "Megaman 7", "Street Fighter II: Turbo", "Super Metroid", "Las Tortugas Ninja", "Chrono Trigger" y otros más que no recuerdo… Y además tengo "Donkey Kong Country"… - Dije y esperé a ver qué sucedía.
Pasaron como 10 segundos y Bella no aguantó más. Se destapó violentamente, inspiró profundamente y exclamó
-Quiero jugar "Donkey Kong"!
-Ok – Dije mirando hacia la ventana, ocultando mi rostro para que no viera mi sonrisa triunfal - Voy a conectar la consola y jugamos después del desayuno – Le dije poniéndome de pié. Y con toda calma instalé el Súper Nintendo – Sabes? Estoy pensando en comprarme un Atari 800XL, pero no sé si tendré con quién jugar…
-Si te compras un Atari me quedo acostada un mes! – Exclamó.
-Cómo conoces si quiera esa consola? Es mucho más vieja que tú – Le pregunté girándome para mirarla. Ella estaba sentada en la cama estilo indio con el cobertor llegando apenas a sus caderas.
-Porque cuando vivía en Phoenix, el hermano varios años mayor de una de mis vecinas tenía un Atari que ya no usaba, y a falta de una consola mejor o más moderna, mi amiga y yo jugábamos con esa. Tenía un montón de cartridges y cassettes que se demoraban una eternidad en cargar! Y mientras esperábamos jugábamos "Pong", y a veces la carga fallaba cuando faltaba poco, y tooooodo de nuevo! – Dijo entusiasmándose cada vez más. No sé cómo era posible que habláramos los mismos códigos esta humana de 18 años y yo. Somos de distintas especies y tenemos una brecha generacional de más de 400 años, y aún así hablamos exactamente el mismo lenguaje.
-Entonces no me queda alternativa – Le dije terminando la instalación del Nintendo y encogiéndome de hombros – Voy a tener que comprar el Atari para ver quién es mejor en "Pong".
-Pero no va a llegar aquí en menos de una semana… - Dijo ella haciendo un puchero.
-Si lo compro hoy y pido despacho overnight, lo vamos a tener en 2 días máximo – Le aseguré - Y si se demora un poco más no te va a hacer daño quedarte acostada unos días extra.
-Tramposo! – Me dijo y me sacó la lengua. Yo me limité a sonreír – Oye estaba pensando… No tenemos una excusa para que yo esté en cama, mucho menos en la tuya… Digamos a Aro que me resfrié el otro día cuando crucé la fuente de la plaza corriendo y me quedé con la ropa mojada. Eso justificaría unos días de reposo.
-Buena idea, si alguien pregunta esa es la respuesta oficial – Aprobé.
Segundos después se escuchó…
Toc, toc, toc.
-Esa es Gianna – Le dije cuando Bella se sobresaltó – Y Demetri viene en camino… - Dije frunciendo el ceño al escuchar que sus pasos se acercaban por el pasillo.
-Adelante – Dije y Bella se recostó y se cubrió hasta el pecho con la colcha.
-Permiso – Dijo Gianna balanceando una enorme bandeja – Buenos días Félix, Isabella…
Gianna se acercó a la cama y dejó la bandeja junto a Bella.
-Buchas gdacias Dianna, de veddad do sabes do que te do agdadezco – Sonrió Bella débilmente, sonando exageradamente congestionada, casi moribunda, lo que era particularmente gracioso al no haber pañuelos desechables a la vista. Gianna, estoica como siempre, se limitó a sonreír y asentir, siguiendo el juego.
-Buenos días, Bella Dama! – Dijo Demetri apareciendo por la puerta y haciendo una reverencia a Bella.
-Hola Demetdi – Saludó Bella y milagrosamente recuperó fuerzas y se sentó y comenzó a revolver su tazón de café con leche.
-Demetri, qué haces aquí? – Pregunté entre dientes apretados. Se me estaba acabando la paciencia con ese cabrón.
-Vine a ver a Bella, por supuesto – Dijo aún sin reconocer la presencia de Gianna, que lo miraba fijamente y comenzaba a tener los ojos vidriosos – Pero cuál sería mi sorpresa cuando me la encuentro en tu habitación… - Me dijo mirándome desafiante.
-Estoy desfiada – Dijo Bella antes de que yo le pudiera responder como se merece a ese hijo de puta – Y Dianna y Fédix me están cuidando pada que me pueda quedad en cama unos días. Y este dodmitodio tiene más cosas pada entdetenedme. Puedo ved pedícudas y jugad Nintendo – Explicó lastimeramente – Mi dodmitodio no tiene ni tele – Dijo con un puchero y mordió un pan untado en mantequilla.
-Gianna está a cargo de alimentar a Bella, ya que nadie más sabe cocinar en el castillo – Le dije a Demetri obligándolo a reconocer la presencia de su pseudo novia. Lo último que necesitábamos era a Gianna celosa de Bella. Podría tratar de envenenarla o simplemente negarse a cocinar.
-Dianna ha sido buy buena conmigo – Sonrió Bella a Gianna, que mantenía la mirada baja.
-Así es ella – Dijo Demetri sin prestarle demasiada atención – Un ángel.
Gianna pareció iluminarse por dentro y su rostro apenas podía abarcar su enorme sonrisa.
-Necesitas algo más? – Preguntó Gianna a Bella, satisfecha con las migajas de interés que recibía de parte de Demetri.
-Do, gdacias, dodo está dico – Dijo Bella echándose un enorme bocado de huevos a la boca. Enfermo que come no muere, dicen por ahí.
-Cómo comes tanto? – Susurró Gianna incrédula moviendo la cabeza de un lado al otro, como si no lo creyera. Yo la miré furioso y Demetri vagamente interesado.
-Dengo una denética supediod – Explicó Bella por enésima vez – Mi metabodismo es más dápido así que como do que quiedo. Eso viene de mi abueda matedna, ella podía comedse un ceddo asado en mantequida todos dos días y no engoddaba ni un gdamo – Y se llevó a la boca más huevos.
-Yo vivo a dieta – Comentó Gianna.
-Si vi tu comida… es súped sana, pedo no muy dica… Si quiedes puedes comed un poco de da mía. Tengo hedados súped entdetedidos – Ofreció Bella.
-Si los vi, no podía creer que existiera el helado de Spiderman 2 – Dijo Gianna con una sonrisa apretada – Pero yo no me lo puedo permitir, tengo que cuidar mi figura… - Dijo dirigiendo una mirada de reojo a Demetri, que seguía con la mirada en Bella - Gracias de todos modos.
-Du figuda es hedmosa, no dejes que de digan do condadio… Segudo que puedes comed una pisca de hedados divetdidos de vez en cuando. Pdueba el hedado de gdaseado de bastel - Ofreció Bella. No dejaba de causarme gracia su hablar gangoso y su amable y sincero ofrecimiento de "helado de glaseado de pastel", fuera lo que fuera aquello.
-Gracias Bella, lo voy a tener en cuenta – Dijo Gianna con una sonrisa más sincera y se comenzó a acercar a la puerta pasando por el lado de Demetri. Él apenas la miró cuando ella susurró "Nos vemos esta noche?", pero asintió de manera imperceptible. A ella se le iluminó la mirada nuevamente y nos sonrió a todos, genuinamente feliz – Hasta más tarde Bella, a las 2:00pm te traigo el almuerzo.
-Dos vemos! Gdacias de nuevo! Si do quiedes hedado puedes pdobad mis papas Spdingds… Abuesto que das de jadapeño cheddad o das de adgas son buenas! – Gritó Bella, y mordió un trozo de pastel.
Demetri se quedó durante todo el desayuno con la excusa de llevarse la bandeja, por lo que la charada del resfrío de Bella continuó.
Y ella nunca dejó su papel de agripada.
Él se esforzó en hablar de temas que me excluyeran, para dar la ilusión de que estaban ellos dos solos, pero Bella se las arregló para mantenerme siempre participando en la conversación. Finalmente cuando Bella terminó su desayuno (y se lo comió todo), retiré su bandeja y la puse en una mesa lateral.
Mientras, Bella se recostó y con voz lastimera dijo
-Be siento un poco mad… Cdeo que tengo fiebde… me das un pad de ibupdofenos? – Habló con los ojos cerrados y respirando superficialmente. Mierda, eso significaba que le estaban doliendo las costillas! Tal vez toda esa comida le estaba presionando la caja torácica desde adentro? Se había rellenado como un pavo en navidad, no la debí haber dejado comer tanto…
Me senté junto a ella e hice la mímica de buscar signos de fiebre (para lo cual simplemente acaricié su rostro y ella se dejó hacer con un suspiro de alivio, como si mi piel helada la ayudar a bajar la temperatura).
-Sip, estás un poco caliente – Le dije sin pararme a pensar en lo que decía. Inmediatamente saqué 2 ibuprofenos de 500mg. del cajón del velador y se los entregué a Bella junto a un vaso de agua.
-Caliente? Está ardiendo! – Dijo Demetri mirándola intensamente mientras ella bebía el agua, estudiándola y emanando lujuria por cada uno de sus poros.
El cobertor tapaba a Bella hasta la cintura y se podía apreciar claramente que no llevaba sujetador.
De un tirón subí el cobertor hasta tapar su mentón.
-Me arruinas la diversión amigo – Dijo Demetri en un tono muy bajo para los oídos de Bella.
-Bella no está aquí para tu diversión Demetri, ya te lo dije, aléjate de ella y preocúpate de Gianna – Respondí de la misma manera.
-Tengo cadod! Fédix, me voy a ahogad! – Dijo Bella interrumpiendo nuestra conversación y empujó el cobertor violentamente hacia atrás – Estoy afiebdada!
El cobertor llegó hasta sus muslos.
Su camiseta estaba arremangada hasta su cintura, mostrando su ombligo.
Sus bragas eran mínimas, de color lavanda, y totalmente transparentes salvo por un entramado de flores de encaje que a la vez cubrían e insinuaban. Eran parte de su lencería sexi de La Perla.
-Bella estamos viendo tus bragas – Le dije despacio, tratando de controlar mi voz al ver que Demetri literalmente se relamía ante la imagen.
-Ay miedda! – Dijo y se bajó la camiseta, lo que no ayudó demasiado ya que le llegaba sólo hasta la mitad de los muslos estando de pié. Acostada? Le llegó justo a cubrir las bragas.
Yo la cubrí con la colcha y miré a Demetri
-Creo que tu visita se ha extendido demasiado – Le dije – Bella necesita descansar.
-Por supuesto – Dijo él complaciente, ya había obtenido más de lo que había ido a buscar – Espero que te sientas mejor Bella Dama – Dijo haciéndole una exagerada reverencia. Bella estaba roja como un tomate.
-Dos vemos Demetdi – Dijo ella sin mirarlo a la cara, sino a algún punto de su cuello.
Demetri tomó la bandeja y se largó.
Y Bella no me miró.
-Bella mírame – Le dije. Ella siguió mordiéndose el labio y no me miró – Bella – Dije sentándome en la cama a su lado y tomando su mentón para dirigir su mirada a la mía. Ella obstinadamente cerró los ojos bien apretados, negándose a verme.
Me agaché hacia ella hasta que nuestros rostros estuvieron a escasos centímetros de distancia, y entonces apoyé mi frente a la suya.
Nuestras bocas quedaron a unos 5 centímetros entre sí.
-Bella – Comencé – Entiendo que te dé vergüenza, pero fue un accidente y piénsalo por el lado positivo, al menos llevabas ropa interior!
-Ugh! – Dijo y cerró los ojos con más fuerza.
-Bella… - Dije acariciando su rostro delicadamente con la punta de mis dedos, su nariz rosando la mía – Bella, Demetri y yo no vimos nada comprometedor… y el otro día también vi tus bragas, te acuerdas? Cuando te puse la compresa fría? Esas eran blancas con puntos rojos.
-Qué vergüenza! No me lo recuerdes! Por qué siempre hago esto? Maldición! – Dijo y trató de girar su cuerpo para quedar en posición fetal.
No se lo permití, tomando sus muñecas por sobre su cabeza en una de mis manos y traspasando parte de mi peso sobre su torso. No lo suficiente para afectar sus costillas pero sí para dejar claras mis intenciones. Que no quería que huyera de mí.
-Déjame Félix! – Dijo abriendo los ojos… enormes, expresivos… brillantes de lágrimas de humillación no derramadas. No la pude obligar a enfrentar mi mirada.
-Bella no… - Le dije y presioné mi mejilla contra la suya de modo que podía hablarle directamente al oído sin forzarla a mirarme – No tienes nada, nada de lo que avergonzarte. Si, vimos tus bragas, y qué? Eso es menos que verte en bikini en la playa, y algún día vamos a ir a la playa, verdad? – Ella se limitó a asentir levemente – Y tus bragas eran hermosísimas, Gianna tiene buen gusto, cierto? El color lavanda definitivamente te favorece, y el encaje se ve exquisito en ti… Piénsalo al menos no estabas usando unas bragas viejas, desteñidas, con agujeros y con el elástico vencido – Dije y ella soltó una pequeña carcajada. Su proximidad me estaba afectando muchísimo, estaba tan cerca de su cuerpo, tan cerca de su boca…
- Pero más importante – Continué en un susurro, una caricia en su oído – Es que te veías preciosa. Eres preciosa – Su corazón comenzó a latir más rápido – No tienes absolutamente nada de qué avergonzarte Isabella – Dije deslizando mi rostro hacia atrás, de modo de verla a los ojos.
Ella estaba totalmente enfocada en mí, y su mirada me atrapó de tal manera que simplemente no pude seguir alejándome.
Nuestras bocas estaban a sólo un par de centímetros de distancia, y los dos nos quedamos como suspendidos en el tiempo. Nada rompió el silencio salvo nuestras respiraciones y el corazón desbocado de Bella.
Ninguno de los dos se atrevió a moverse, temerosos de romper el hechizo.
Hasta que Bella emergió de pronto…
Estirándose hacia mí.
Sus increíblemente cálidos labios atraparon los míos, suaves, maleables, su sabor delicioso.
Tomó mi labio inferior entre los suyos y succionó, y yo me demoré sólo un par de segundos en reaccionar.
Bella me estaba besando… Ella tomó la iniciativa… Ella me deseaba a mí.
Y entonces la estaba besando de vuelta, con toda la pasión que me atreví a demostrar. Nunca en mi vida como vampiro besé a una humana, y no quería que este primer beso terminara en tragedia.
Con mi mano libre acaricié su costado derecho, desde sus costillas hasta su cadera, despacio, de arriba hacia abajo. Sentía como si mi mano pudiera rodear la mitad de su cintura, así de pequeña era en relación a mí.
Bella gimió y arqueó la espalda, y debí controlarme para no ir demasiado rápido. Me moría por explorar su cuerpo, me moría por darle placer, pero la observación de Demetri probablemente era cierta… seguramente Bella era virgen.
Y mientras pensaba, nos seguimos besando, dulce, lánguidamente.
Era un beso para disfrutarlo por sí mismo, no uno que necesariamente condujera a algo más.
Y yo estaba bien con eso.
Bella volvió a gemir en frustración y mordió mi labio superior.
-Félix – Jadeó.
-Mmmmh? – Pregunté sin dejar el contacto de sus labios con los míos.
-Mis manos… - Dijo, y sólo entonces me di cuenta de que aún la tenía inmovilizada con mi mano rodeando sus muñecas.
-Mierda! Lo siento – Dije soltándola de inmediato.
-Está bien… Es solo que necesitaba mis manos para esto – Dijo y me abrazó, un brazo rodeando mi hombro y espalda y con el otro rodeó mi cuello, aferrando con fuerza sus dedos a mi cabello y presionándome contra su cuerpo.
No tengo idea de cuánto tiempo estuvimos así, conociendo nuestros labios, nuestro sabor y olor. Pero hubo un momento en el que comencé a bajar, besando su mandíbula hacia su cuello, probando su piel… El pulso de Bella se disparó y ella se estiró exponiendo la mayor cantidad de piel posible.
No es que tuviera sed exactamente, o sea, sí, Bella huele deliciosa, pero no fue eso lo que me detuvo, ya que estaba bien alimentado. Fue que más que nada en el mundo, quise morderla. Mi posesividad, mi necesidad de hacerla mía eran más poderosas que mi sed y la razón.
Renuentemente, luché contra ese instinto y subí hasta su boca para depositar un último, suave beso.
Y despacio, muy despacio, me alejé hasta quedar sentado a su lado.
Ella no abrió los ojos, pero dejó caer sus brazos como cordeles mojados.
Suspiró.
Y pequeñas lágrimas se empezaron a deslizar por su piel.
Pero no lloró.
No dijo nada.
Mierda, ahora sí la cagué.
-Bella abre los ojos – Dije recogiendo las lágrimas con mis dedos, cuidadosamente.
-Félix déjame sola – Me dijo enrollándose otra vez en una bolita, sus manos tapando su rostro – anda a comprar cigarros a la esquina, cuando vuelvas voy a estar de regreso en mi dormitorio y no voy a recibir visitas... Creo que me va a dar gripe porcina… la A H1N1 es cosa seria y necesito estar en cuarentena.
-Qué? De qué estás hablando? Tú no estás… Yo pensé… - Dios! Que estúpido me sentí – Pensé que tú querías esto… - Dije en voz muy baja.
-Eres tú el que no quiso – Respondió – Lo siento, no debí atacarte de esa forma. Ándate por favor…
-Atacarme? Bella yo te estaba inmovilizando las manos y el torso… prácticamente abusé de ti – Dije horrorizado, arrepentido, destrozado.
-Fui yo quien te besó primero – Dijo ella con voz ronca. Claramente hacía un esfuerzo enorme por no llorar.
-Y yo te besé durante la siguiente media hora – Respondí.
-Y después te arrepentiste y te retiraste – Susurró.
-Bella…
-Está bien, entiendo… es sólo que… me gustaba ser tu amiga… Hacer cosas contigo… - Dijo y su voz por fin se quebró.
-Bella tú me gustas… -Comencé.
-No tienes para qué decir cosas para hacerme sentir mejor! – Interrumpió súbitamente enojada.
-Isabella cállate y escucha! – Le dije en un tono más alto y duro - Tú me gustas… mucho. Me gustas… en serio – Suspiré – Bella yo nunca he estado con una humana, y cuando me acerqué a tu cuello… estuve muy, muy cerca de morderte, no por tu sangre, sino para poseerte, como un animal. Eso no está bien… Tú te mereces mucho más… Por suerte me pude controlar y me retiré a tiempo… Bella lo siento si te ofendí, no fue mi intención, pero estaba protegiéndote… Nuevamente… de mí.
-No… te arrepientes? – Susurró abriendo los dedos para mirarme a los ojos, pero sin sacarse las manos de la cara.
-He ansiado hacer exactamente eso desde el momento en que te conocí, y desde entonces no he hecho más que desearte. Eres hermosa, eso ya lo establecimos, pero aquí estamos llenos de mujeres hermosas. Tú eres mucho más… Eres diferente, y me haces ser una persona diferente. No sabes lo difícil es encontrar a otra persona tan compatible conmigo. Yo he estado con incontables mujeres, de todo tipo. Incluso he tenido relaciones sentimentales con muchas de ellas… - Ella levantó aquella ceja… No estaba abogando bien por mi caso diciéndole que soy (o más bien he sido) promiscuo – Lo que quiero decir es que contigo es distinto, me haces sentir bien, liviano, me entretienes, me haces reír. Tú vas mucho más allá de la belleza que posees e ignoras… Te lo repito… Tú me gustas.
-Entonces no te arrepentiste? – Insistió ella seria, pero ya sin llorar.
-No, cómo podría? Sé que está mal, y sé que vamos a tener problemas serios que enfrentar, pero no me arrepiento. Me gustaría que me dieras una oportunidad… - Dije enredando la punta de algunos mechones de su cabello en mis dedos.
-Oportunidad de qué? – Preguntó.
-De quererte – Respondí simplemente.
-Pero… E… Edward… - Tartamudeó. Sentí un cuchillo clavándose en mis entrañas. Ese iba a ser el problema? El jodido Edward?
-Aún lo amas? – Pregunté con la voz más neutra que pude manejar.
-Qué? No! Por supuesto que no! En primer lugar, si lo amara no te habría besado, y en segundo, él mató ese amor al abandonarme en el bosque y casi matarme de hipotermia… Sin contar todas las linduras que me dijo para terminar conmigo. Si hubiera podido ir al psiquiatra en ese entonces, habría necesitado años de terapia!
-Hipotermia?... Te abandonó en el bosque?... Qué te dijo?– Gruñí furioso.
-Félix concéntrate! Lo que estoy diciendo es que Edward decía que una relación… Íntima – Dijo enrojeciendo – Es imposible entre un humano y un vampiro… Él vivía rechazando mis avances, ni siquiera me besaba con la boca abierta – Dijo y enrojeció aún más.
-Eso es un montón de mierda – Le dije – Tú crees que Gianna y Demetri se encierran en su habitación a jugar monopolio? Las relaciones entre vampiros y humanos no son comunes porque requieren mucho autocontrol en muchos niveles por parte del vampiro, pero por supuesto que existen, de ahí vienen los mitos de los súcubos e íncubos.
-Entonces Edward… - Dijo y no quiso terminar.
-Te mintió – Terminé por ella – Te diría que lo siento pero la verdad, verdad, es que no lo siento para nada, porque eso quiere decir que eres completamente mía, que ese imbécil no te tocó.
-Y cómo sabes que no me tocó algún otro imbécil? De esos hay muchos… Mi amigo Jacob, (que no es para nada un imbécil), estaba más que dispuesto a llenar el vacío que dejó Edward – Preguntó ella, desafiante.
-Simplemente lo sé – Le dije y me acerqué para besarla brevemente. Recordaba claramente que cuando Aro le ofreció la posibilidad de transformarse ella había afirmado que "No le podía dar a Jacob lo que él deseaba" – Me equivoco? – Pregunté.
-No, pedazo de neanderthal, nadie más que Edward me ha tocado, y aún él sólo me besaba por unos 10 segundos cada vez y con la boca cerrada y sin lengua, nada de acción con las manos. Creo que eso me hace prácticamente inmaculada – Dijo mordiendo el lóbulo de mi oreja en castigo. Dios! Se sentía bien.
-Bueno, entonces? – Pregunté sonriendo sin poder creer mi buena suerte. No tendría que salir de cacería para eliminar a sus ex novios.
-Entonces qué? – Preguntó Bella besando mi cuello. Mi capacidad de concentración estaba desapareciendo junto con mi veneno, rumbo hacia mi entrepierna.
-Eres mi novia o no? – Solté.
-Novia? No me has pedido que sea tu novia, por lo que entendí quieres que sea una especie de concubina o mujerzuela que atienda tus necesidades o algo así… Que sea una más de tu laaaarga lista de conquistas – Respondió con sus labios en mi piel.
-Mierda Bella! No enredes mis palabras y di que eres mi novia de una vez! – Gruñí amenazante, sabiendo que ella no me tendría miedo, y deslizando mis manos por sus piernas desnudas – Y no te quiero oír hablar despectivamente de nuestra relación, para mí esto va en serio.
-Mmmmh… Vale, vale, que no se te caiga el pelo! Soy tu novia… - Dijo ignorando mis gruñidos y bajando las manos hasta la parte baja de mi espalda, deslizando los dedos en el borde de mis jeans - Ahora que soy tu novia me vas a dejar ganar siempre cuando juguemos videojuegos? – Preguntó mientras lamía mi clavícula.
-Siempre – Le dije – Siempre, siempre – Repetí.

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Ustedes dirán! Valió la pena la espera? A mí me gustó mucho Bella fingiendo su resfrío mientras comía como loca pero sin abandonar su papel, y estoy satisfecha con la parte romántica. No habrían sido ellos si todo hubiera sido perfecto.
Creo que esta vez MEREZCO sus comentarios.

Nos leemos!

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