martes, 3 de junio de 2014

Muertos o Algo Mejor 8


Hola a todos! No tengo mucho que decir, sólo que espero que les guste este largo capítulo y que COMENTEEEEN!, que los últimos 2 capítulos estuvieron muy poco discutidos, entonces… Cómo voy a saber cómo va la historia? Todo esto se nutre en base a su feedback… o sea, sin ustedes no hay historia.
Muchos abrazos.
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Capítulo 8
Leave me out with the waste
This is not what I do
It's the wrong kind of place
To be thinking of you
It's the wrong time
For somebody new
It's a small crime
And I've got no excuse
9 Crimes / Damien Rice

Estábamos los dos mirándonos a los ojos y sin aliento… Dios! Como deseaba haberla besado, cómo me odiaba por haber perdido la oportunidad… Pero sabía que no habría sido correcto.
Porque soy su guardián.
Porque soy un vampiro y no sé hasta qué punto ella es afectada por la atracción que ejercemos como especie sobre los humanos.
Porque ella me gusta de verdad.
En el poco tiempo que la conozco no he hecho más que preguntarme cómo sería estar con ella, pertenecerle y que ella me perteneciera a mí.

Y me muero de celos. De quien será su creador. De quién será su pareja.
Y no lo puedo demostrar abiertamente.
-Voy a cambiarme y a… tomar unos minutos humanos – Dijo ella y entró a su habitación, cerrando la puerta en mis narices.
Yo me giré y entré a mi habitación, donde me entretuve en cambiar las sábanas de mi cama y las toallas del baño, a velocidad humana.
Luego me aseguré de que las consolas de videojuegos y mi equipo de Blue Ray estuvieran conectados a la tele que colgaba de la pared ubicada frente a la cama.
Miré mi colección de series de televisión, adivinando cuales le gustarían a Bella… ella tenía un sentido del humor bastante negro, eso era un rasgo que teníamos en común… Bella mencionó que le gustaba el cine B… le gustaría mi selección de películas de horror?
Toc, toc, toc.
-Pasa Bella – Dije sin girarme, distinguiendo claramente el latir de su corazón a través de la puerta.
-Hummmm… estoy lista – Dijo parándose a mi lado mientras yo aún me mantenía agachado tratando de alcanzar las películas del anaquel más bajo.
Y ahí estaban… sus pies desnudos a centímetros de mí. Qué demonios tenían sus pies que me gustaba tanto? No lo sé. Tal vez es que eran tan pequeños y yo tan grande, tal vez algo más profundo… la vulnerabilidad que representaban cuando ella se encontraba descalza.
Elevé mi mirada lentamente y descubrí que estaba cubierta sólo por mi camiseta de Aerosmith. Mierda! Se veía tan sexi, aún en una camiseta tan ridícula, con el estampado de unas ubres de vaca con un piercing.
-Mmmmh… -Se removió pasando su peso de una pierna a la otra – La ropa que me compró Gianna sólo incluía lencería sexi y transparente… te importa si uso tu camiseta?
-Úsala todo lo que quieras, y si necesitas más, en esa cómoda de la esquina vas a encontrar montones de camisetas de conciertos – De dije sin poder dejar de mirarla… No sabía qué era peor, si la lencería sexi o Bella usando mi ropa  – Hay montones, puedes elegir tus bandas favoritas.
-Gracias – Me dijo – Me gustan mucho tus camisetas… la que llevas puesta es fantástica – Dijo mirando mi camiseta de Led Zeppelin.
-La puedes usar cuando quieras – Le ofrecí dispuesto a sacármela en ese momento.
-Gracias… Voy a escarbar tus cajones a ver qué encuentro, y si no encuentro una que me guste más, te la voy a pedir –Dijo mirando los discos con aire ausente.
Yo aproveché de ponerme de pié.
-Acabo de cambiar las sábanas y toallas, te puedes acostar de inmediato –Le dije.
-Ok… no tengo mucho sueño todavía… Puedo ver una película? – Preguntó mordiendo su labio inferior y mirándome a través de sus largas pestañas.
-Claro! Cual quieres ver? -Le pregunté esperando que se tomara su tiempo en elegir, ya que había una amplia selección.
-Esta! - Dijo de inmediato y tomó una de las mejores/peores películas que he visto.
-“Sharknado”? (*N/A: se traduce algo así como “Tiburonado”) – Pregunté sorprendido.
-Sip, hace tiempo que tengo ganas de verla, pero sólo había encontrado la 2, y no la quería ver sin antes ver la 1… No es que crea que vaya a haber problemas de continuidad… – Dijo mirando la caja del disco.
-Y sabes de qué se trata? – Pregunté incrédulo. No conocía ninguna mujer que tuviera las más mínimas inclinaciones a ver películas de ese tipo.
-Sí, claro, pasa un tornado por el mar absorbiendo todo tipo de tiburones (blanco, tigre, martillo, azul, toro, sierra, vaca… ), y luego los suelta por las calles de todo Los Ángeles y se empiezan a comer a la gente! – Dijo ella entusiasmada – Es sangrienta? Apuesto que sí… Me la prestas para verla con Las Reinas?
-Sí, es un poco sangrienta, y sí, te la presto, aunque no estoy tan seguro de que éste sea el tipo de películas que Las Reinas disfrutarían… - Dije teniendo claro que Las Reinas ni siquiera sabrían lo que es un tiburón – Con ellas a lo mejor puedes partir con películas románticas de época como “Sensatez y Sentimientos” o “Jane Eyre”.
-A lo mejor tienes razón – Dijo estirando la mano con el disco de “Sharknado” para que yo lo pusiera en el reproductor.
-Acuéstate, no quiero que te enfríes y te resfríes – Le dije tomando el disco.
Ella se giró hacia la cama y se metió entre las sábanas en silencio.
Una vez que hube insertado el disco en el reproductor me giré hacia ella, y me quedé paralizado donde estaba.
Bella en mi cama se veía tan pequeña en mi enorme cama… tan delicada… tan… expectante?
-Qué esperas? – Dijo mirándome atentamente.
-Qué espero de qué? – Pregunté estúpidamente.
-Comienza la película! – Demandó. Yo apreté PLAY en el control remoto y seguí parado en mi sitio, sin saber dónde ubicarme. Me paro a su lado? Me siento en el suelo? Acerco una silla? Me recuesto en el sofá?
-Félix apúrate! – Exclamó ella palmeando su cama con su mano derecha.
-Quieres que me siente contigo? – Pregunté aún sin moverme.
-Obvio, dónde más? – Preguntó levantando sus rodillas para abrazarlas. Y me miró.
Caminé en silencio hacia la cama, me saqué los zapatos y me senté junto a ella.
-Uy… eres enorme! – Me dijo mirando mis piernas junto al relieve de las de ella.
-Recién te vienes a dar cuenta? – Le pregunté relajándome un poco. Este era un tema menos complicado.
-No, pero no te había comparado conmigo. Mira – Dijo y empujó su cobertor desnudando sus piernas. Hasta ahí llegamos con lo de “no complicado” – Ves que distintos somos? Mira el tamaño de mis pies comparados con los tuyos – Dijo acercando uno de sus pies a uno de los míos y moviendo sus diminutos deditos – Ves? Enooorme! Dame tu mano – Dijo tomando mi muñeca y poniendo su palma contra la mía. Sus dedos llegaban apenas a mi primera falange. Mi mano podía abarcar la suya completa –Oh! Va a comenzar la película! – Dijo y me soltó, se arropó con el cobertor y se acurrucó contra mí – Puedes apagar la luz? Estas películas hay que verlas como en el cine – Me dijo. Yo estiré la mano a la mesita de velador y apagué la luz.
Y quedamos completamente a oscuras, salvo por los flashazos de luz de la pantalla.
Por supuesto yo veía perfectamente, pero para Bella estábamos sumidos en la penumbra.
Y se acurrucó más cerca de mí.
Y apoyó su cabeza en mi hombro.
Y lentamente me atreví a mover mi brazo hasta rodear su cálido cuerpo.
Y ella no hizo ni dijo nada al respecto.
Y no vi ni un minuto de la película, enfocado en ella, en lo suave que era su piel, lo rítmico que sonaba su corazón, el dulce aroma de su cabello, el cómo entraba y salía aire de sus pulmones presionando sus pechos hacia mí.
La oí reír y hasta comentar alguna escena, pero la verdad es que paradójicamente, estaba demasiado enfocado en ella como para prestarle atención.
Finalmente la pantalla quedó negra.
Y Bella no se movió.
Estaba durmiendo en mis brazos, su cabeza en mi pecho, donde antes latía mi corazón.
Me regalé 10 minutos para disfrutar del momento antes de moverme y dejarle la cama para ella, pero pasado ese tiempo, cuando traté de moverme, ella se quejó murmurando algo inentendible y se aferró a mi camiseta con su pequeño puño.
Siendo honesto, no me habría costado absolutamente nada soltarme de su agarre y dejarla sola en la cama… Excepto que no quería hacerlo.
Y no lo hice.
Me pasé la noche abrazándola y jugado con mechones de su cabello, sabiendo que lo que hacía estaba mal… Qué haría cuando me la quitaran? Qué haría cuando ya no fuera mía para proteger? Mierda! Parecía tan lejano el momento en el que yo era simplemente un soldado de primera línea, siempre duro, siempre solo.
En el tiempo que había pasado con ella me había reído y conversado más de lo que lo había hecho en años combinados. Nunca me había abierto así con nadie, mucho menos tan rápido, y es que ella simplemente me hacía reír, y al mostrarme su fragilidad me hacía sentir que a lo mejor no era necesario usar una máscara de tipo duro todo el tiempo.
Quería ser la persona en la que me convertía cuando estaba con ella.
oooOooo
-Bella – Le dije acariciando su rostro. Mis manos no estaban heladas porque había pasado la noche tocando su brazo y su cuello, por lo tanto no la sobresalté.
-Mmmmmh – Dijo y se apretó más a mí hundiendo su rostro en el hueco entre mi cuello y mi hombro.
-Bella despierta – Le dije sacudiendo suavemente su brazo. Dios! Quería que se quedara exactamente donde estaba!
-Nooooooo – Dijo, su cálido aliento contra mi piel, sus labios rozando mi cuello me hicieron estremecer.
-Bella es hora de desayunar y Gianna quiere saber qué quieres comer – Le dije con mis labios en su coronilla, amoldándome lo más posible a ella.
-Mmmmmmh… no me quiero levantaaaaar… -Dijo sin moverse un ápice.
-No tienes por qué, esta semana la vas a pasar en cama, te acuerdas? – Le dije sobando su espalda.
-Pero tengo que ir a cocinar y no quierooooo – Dijo hundiendo su nariz en mí, respirando profundamente – Tráeme uno de los Toblerone, la bolsa de malvaviscos y una lata de crema batida, yo creo que aguanto un par de días comiendo eso. Ahora cállate y sigamos durmiendo – Dijo y cruzó su brazo por sobre mi pecho, quedando acurrucada casi completamente sobre mí.
Bella era simplemente deliciosa. Con una sonrisa en los labios le dije
-Bella, Gianna va a cocinar para ti, ella no tiene ningún problema en hacerlo porque le gusta, y porque rara vez tiene la oportunidad de probar sus habilidades, ya que vive a dieta, comiendo comida de conejos que no requiere mucha preparación – Le dije – Así es que dime qué vas a comer, y no me digas que Toblerone con malvaviscos y crema batida para decorar, porque por mucho que te vayas a transformar no te quiero enferma del estómago encima de lo de las costillas. Además si te viene el coma diabético no te podemos llevar al hospital o me van a llevar preso, te acuerdas?
-De verdad a Gianna no le importa? – Preguntó con sus labios aún rozando mi piel.
-De verdad, ella está contenta de poder hacer algo por ti – Le aseguré. En realidad Gianna estaba contenta de hacer algo por mí, porque yo le pagaría y le debería un favor, pero esos detalles Bella no necesitaba saberlos.
-Vale – Dijo y comenzó a desenrollar su cuerpo de a poco, estirando primero una pierna, luego la otra, desde la cadera hasta la punta de los pies, después su torso, arqueando su espalda, luego los hombros… y todo esto sin sacar la cara de mi cuello – Mmmmh… hueles bien - Me dijo olfateándome sin pudor – Quierooooo… huevos con jamón ahumado y pan amasado con mantequilla y mermelada de durazno, y café con leche fría con 2 cucharadas de azúcar y uno de mis pequeños pasteles de cereza… Puede ser?
-Te voy a hacer traer lo que quieras, pero estás segura de que te vas a poder comer todo eso? Eres delgada y demasiado pequeña para almacenar tanta comida… - Dije aún fascinado de que me dijera que huelo bien.
-No me subestimes carapálida, que yo como montones, sólo que tengo un metabolismo acelerado, por eso soy delgada. Tú sabes, una genética superior – Dijo sentándose en la cama.
Yo me limité a mirarla, su largo cabello despeinado por mis manos que lo acariciaron toda la noche, mi camiseta arrugada marcando apenas las curvas de su cuerpo, y una brillante sonrisa iluminando su rostro.
-Entonces estamos claros, eso es lo que quieres desayunar? – Pregunté aclarándome la garganta y echando en falta el calor de su cuerpo contra el mío.
-Sip… y te digo ahora lo que quiero de almuerzo? Recuerda que me debes alimentar 3 veces al día… - Me dijo no sé si en broma o no.
-Dale, qué quieres almorzar? – Le pregunté.
-Quiero sopa de pollo con fideos cabellos de ángel, bistec con arroz y ensalada de tomate con aceite de oliva y helado de Spiderman 2 –Dijo muy seria especificando su menú.
-A ver… estamos de acuerdo en todo, pero te molestaría explicarme qué es “helado de Spiderman 2”? – Pregunté otra vez sin saber hasta qué punto se estaba riendo de mí.
-Es uno de los que compramos ayer, no te acuerdas? – Preguntó.
-No, la verdad es que no me fijé en los nombres de tus helados… estaba enfocado en los nombres de tus papas – Le dije.
-Bueno, déjame iluminarte, el “helado de Spiderman 2” es de color azul y rojo. No te estoy hablando de rosado y celeste, sino azul como un pitufo y rojo como tus ojos. Y tiene como una tela de araña de chocolate intercalada, y pequeños dulces rojos y azules esparcidos – Me explicó.
-Okaaay… y a qué sabe? – Pregunté sin poder imaginar qué sabor podía asociarse a esos colores radioactivos.
-A vainilla – Dijo ella encogiendo sus hombros.
-Vale… explícame ahora por qué no compras derechamente helado de vainilla en lugar de esa monstruosidad creada en base a colorantes – Le pedí tratando de mantenerme serio.
-Dónde está la diversión en el aburrido helado de vainilla amarillo? El de “Spiderman 2” se ve cool, y tiene la tela de araña de chocolate, no te olvides – Me dijo casi como explicándoselo a un niño.
-Y los dulces rojos y azules, no olvidemos esos tampoco – Agregué muriendo de deseos de volver a abrazarla.
-Claro, ves? Un postre no sólo debe ser rico, debe ser divertido – Concluyó con una gran sonrisa y se deslizó fuera de la cama rodando sobre mi cuerpo.
-Adónde vas? – Pregunté aturdido por la sensación de su peso sobre mí.
-Pensé que mientras pides mi comida y llega aquí me podría tomar mis minutos humanos en mi habitación… Me quiero duchar y cambiar de camiseta. Me prestas otra? – Dijo girando su cuerpo en un sentido y luego en el otro, estirando su cintura.
-Ya te dije, ocupa las que quieras, elige – Y apunté hacia la cómoda, aún sin levantarme de la cama. La verdad es que toda mi interacción con Bella y el verla paseándose vestida sólo con mi ropa me tenía con una tremenda erección que no estaba muy seguro de poder disimular en otra posición.
Bella abrió los cajones uno a uno y comenzó a comentar cada una de las camisetas, preguntándome detalles de cada concierto… Para ser tan joven sabía bastante de música y tenía muy buen gusto.
-Tengo muchas más camisetas en el closet, esas son sólo mis favoritas – Le dije.
-Esta quiero ocupar hoy! – Dijo tomando una camiseta de The White Stripes negra con el estampado de un pingüino bastante extraño – Dónde la conseguiste?
-Esa es del Tour “Under Great White Northern Lights” del verano del 2007, en Canadá. Estaba trabajando en el área y pude asistir a uno de los conciertos que aparecen en el documental.
-Increíble! Me vas a llevar a conciertos? Tu sabes, cuando ya no sea una loca homicida? – Me preguntó ilusionada, abrazando la camiseta.
-Si tú quieres, seguro… por qué no? – Le dije de manera vaga encogiéndome de hombros.
-Por qué no querría? – Preguntó perspicaz – Qué es lo que no me estás diciendo?
Cerré la boca y mordí mi  mejilla. No quería hablar de eso.
Pero Bella se mantuvo en su lugar, se cruzó de brazos y levantó esa ceja. La que me dice que estoy en problemas.
-Bella  yo… mira… no sé cómo explicártelo…  - Dije pasándome la mano por la nuca como siempre que me siento frustrado.
-Escúpelo! – Demandó ella.
-La relación que se crea entre un vampiro y su creador es un lazo muy fuerte. No necesariamente romántica, pero siempre poderosa. Por eso no me quiero comprometer con actividades que ocurran después de tu transformación, porque sencillamente tal vez ya no las quieras hacer conmigo. Cuando eres una neófita el apego es más fuerte…
 -Que pila de mierda! – Exclamó ella – No quiero hacer nada con nadie más, o tú quieres traspasarme a otra persona como si fuera un bulto? Quieres que vaya a conciertos y compre camisetas épicas con otro?– Preguntó súbitamente insegura.
-No! – Exclamé vehementemente antes de poder controlarme – Pero Bella, eso no depende de mí… - Le dije más suavemente.
-Félix… y si yo quiero que seas tú? Y si tú fueras mi creador? – Dijo dando algunos pasos hacia mí.
-Bella… Créeme, nada me gustaría más que crear ese vínculo contigo, me sentiría honrado de que me eligieras a mí, pero probablemente Aro quiere transformarte él mismo de modo de tener cierto control sobre ti, ya que tu escudo te protege de cualquier otra forma de manipulación – Le expliqué girándome para quedar sentado en la orilla de la cama. Bella se acercó un poco más hasta quedar justo frente a mí, sus piernas desnudas entre mis rodillas.
-Félix yo no quiero que nadie más me toque, no quiero estar ligada a nadie más. Eres el único en quién confío – Dijo en un susurro, y tomó mi rostro entre sus manos.
-Bella… – Comencé sin saber qué más decir.
-Sólo tú Félix, de una u otra forma me las voy a arreglar para que seas tú – Me aseguró mirándome a los ojos – Siempre que eso sea lo que tú quieres también – Agregó.
-Sí Bella, eso es lo que quiero – Dije con voz ronca tomándola de la cintura, y acercándola aún más a mí, apoyé mi frente en su estómago.
-Bien – Dijo con una sonrisa satisfecha – Déjalo todo en mis manos. Lo que tú no sepas no lo va a saber Aro.
-Confío en ti y en que no te vas a meter en problemas – Le dije disfrutando de nuestra cercanía y su calor… y de la mera idea, la posibilidad, de que fuera yo el afortunado.
-Tranquilo, yo me encargo – Me aseguró - Quieres que elija una camiseta para ti? – Me preguntó acariciando mi cabello y dando el tema por terminado.
-Está bien – Le dije soltándola. Ella se giró hacia la cómoda y comenzó nuevamente a escarbar hasta que sacó una de Van Halen.
-Esta! - Dijo lanzándome la camiseta negra del disco “Running with the devil” con una chica rubia estampada en el frente, usando un bikini rojo y portaligas y montada en una guitarra. También era una de mis preferidas, aún en dentro de la cómoda de mis favoritas, pero me llamó la atención su elección habiendo tantas otras. Miré a Bella con un gran signo de interrogación en mi rostro.
-Qué? Me gustan las pinups! Y esa canción es buenísima… - Se defendió.
-No dejas de sorprenderme, Isabella Swan… - Le dije con lo que asumo debe haber sido una mirada de puro deseo, porque enrojeció y rápidamente evadió mis ojos.
-Vale, ok… – Dijo mirando al suelo, incómoda - Entonces me voy a mi habitación y tu llamas a Gianna? Estás seguro de que no hay problema? A lo mejor puedo ir a la cocina a comer y regreso… - Dijo otra vez insegura y sin querer causar problemas, sabiendo de antemano que me negaría.
-Ya sabes mi respuesta. Vas a estar bien duchándote sola o prefieres esperar por Gianna? – Pregunté.
-Naaaah, voy a estar bien, voy a tener cuidado, además hoy no me toca lavarme el pelo, me lo lavo día por medio, así es que es más fácil – Me aseguró.
-Está bien. 20 minutos son suficiente tiempo para ti? – Le pregunté sacando mi celular de mi bolsillo.
-Perfecto! – Dijo cerrando la puerta tras de sí.
Me quedé unos momentos paralizado, tratando de procesar todo lo sucedido, pero era simplemente demasiado. A lo mejor Bella no había comprendido la magnitud de lo que me estaba pidiendo? Naaaah… No puedo subestimarla de esa manera, yo le expliqué y ella entendió, y me prefiere a mí.
Estaría loco de alegría si para ella significara lo mismo que para mí. Para ella soy el menor de 2 males, nosotros nos llevamos bien y tenemos afinidad en varios aspectos… A lo mejor no sería tan terrible para ella estar ligada a mí.
En cambio para mí lo es todo. Ser quien la transforme lo es todo.
Yo en mi larga vida he evitado transformar gente de humanos a vampiros, principalmente porque no tenía ningún interés en ligarme eternamente a extraños. No quería a nadie dependiendo de mí, y Aro siempre está ansioso de tener más control, así es que generalmente él se encarga de esa tarea.
Pero con Bella? No es simplemente acerca de ligarla a mí… es algo mucho más profundo y egoísta… es acerca de que no se ligue a nadie más.
Porque no dejo de repetirlo en mi mente como un obseso… Bella es mía.
Sacudiendo mi cabeza me obligué a salir de mis cavilaciones, marqué el 3 en el discado automático de mi celular y llamé a Gianna.
-Félix! – Dijo de inmediato – Ya sabes qué va a desayunar Bella?
-Si… Tal vez quieras tomar nota – Le dije.
-Tomar nota? Por un simple desayuno? – Se rió – Dime qué es lo que quiere!
-Quiere huevos con jamón ahumado y pan amasado con mantequilla y mermelada de durazno, y café con leche fría con 2 cucharadas de azúcar y uno de sus pequeños pasteles de cereza - Recité – Como dijo “huevos”, en plural, imagino que quiere 2 ó 3…
-Okaaaay… Estás seguro de que se va a poder comer todo eso? – Preguntó Gianna, que según Demetri desayunaba medio pomelo, una taza de té con endulzante y 2 galletas de salvado de trigo.
-En sus propias palabras? No la subestimes, carapálida – Dije sonriendo para mí - Dice que puede comer todo eso porque tiene una genética superior.
-O eso, o bulimia… - Murmuró Gianna con un claro dejo de envidia.
-Dijiste algo? – Le pregunté endureciendo el tono.
-Nada, nada, estaba buscando lápiz y papel, me puedes repetir las especificaciones?
Le repetí el menú de desayuno.
-Bella me dijo lo que quiere de almuerzo – Le dije – Para que te vayas haciendo una idea, ella va a desayunar a las 9:30 am, va a almorzar a las 2:00 pm y va a cenar a las 8:00 pm durante toda esta semana.
-No hay problema – Dijo ella volviendo a un tono más profesional. Más le valía si quería ganarse el bono que le había ofrecido por cuidar de la alimentación de Bella – Qué quiere almorzar?
-Quiere sopa de pollo con fideos cabellos de ángel, bistec con arroz, ensalada de tomate con aceite de oliva y helado de Spiderman 2 – Dije sintiéndome completamente ridículo al mencionar el postre.
-Creo que no te entendí bien – Dijo Gianna – Helado de qué?
-De Spiderman 2, tú sabes, el Hombre Araña. Es un helado azul y rojo con hilos de chocolate y caramelos azules y rojos esparcidos – Expliqué – En envase está en la parte superior del freezer.
-Félix eso no suena nada saludable, estás seguro de que la vas a dejar comer eso? – Preguntó horrorizada.
-Bella es una adulta, Gianna, y si quiere comer helado de Spiderman 2 o papas con sabor a Tamal Ardiente, es cosa suya. Pronto va a ser transformada y cualquier daño que produzca esta dieta suicida va a ser neutralizado – Le dije en un tono que no admitía más comentarios. No me interesaba su opinión, a pesar de que mis primeras reacciones habían sido muy parecidas a las suyas.
-Está bien, tienes razón… - Dijo ella rápidamente – Voy a cocinar de inmediato, en unos minutos más voy a estar en su cuarto.
-No en el cuarto de Bella – Aclaré – Se está quedando en el mío.
-El… tuyo? – Claramente perturbada, no supo qué decir. Probablemente por que Demetri nunca le había permitido quedarse en su habitación. Según él había que marcar los límites, por lo que todos sus encuentros se desarrollaban en el cuarto de ella.
-El dormitorio de Bella no tiene nada más que muebles, en cambio el mío tiene un centro de entretenimiento, una tele gigante y excelente señal de wifi. Con eso debería poder mantenerla entretenida una semana. Y no es como si yo necesitara dormir… - Expliqué.
-Sí… claro… - Dijo como incómoda – Bueno, nos vemos en unos minutos.
Corté y me desvestí tirando mi ropa al suelo de camino al baño. Me metí a la ducha y calibré el agua para que me escaldara. Quería que mi cuerpo estuviera tibio… como el de ella.
Salí de la ducha y me di cuenta de que no había llevado ropa conmigo, así es que me sequé superficialmente, me envolví en una toalla y salí del baño.
Abrí el closet y estaba descolgando unos desgastados jeans Americanino que compré a fines de los 70s para que combinaran con la camiseta del ´78 cuando se abrió la puerta de mi habitación y escuché a alguien inspirar.
Obviamente, de inmediato pude oler que era Bella, recién duchada, oliendo a su body wash y a menta… y un poco a mí. Debía ser mi camiseta… y todo lo que toqué su cabello la noche anterior.
Al girarme la pude observar… se veía tan bonita, tan frágil y delicada con esa vieja camiseta de The White Stripes que se había encogido al lavarla, por lo que le llegaba a la mitad de los muslos. Había recogido su cabello en una coleta alta que despejaba su esbelto cuello y por primera vez me dieron ganas de morderla, no tanto por su sangre como por la sensación de mis dientes prendiéndose de su delicada piel.
-Lo… siento  - Dijo retrocediendo. Yo tomé los jeans con ambas manos y me los calcé en 2 movimientos por debajo de la toalla. En cuanto los jeans estuvieron alrededor de mi cintura (aún sin abrochar) la toalla cayó al suelo. Ella siguió retrocediendo hasta que chocó con la cómoda
-No… Eeeeh… Ropa interior? – Preguntó con la vista fija en mi estómago. Debo reconocer que lo flexioné un poco para hacerlo más impresionante.
-No es realmente necesaria – Respondí – Y si la hubiera buscado te habría terminado dando un espectáculo – Dije abrochando los botones uno a uno, lento, acercándome despacio para darle un buen show.
Quería que deseara a mí como la deseaba yo.
Cuando estuve justo frente a ella me incliné y ella dejó de respirar una vez más.
Yo estiré el brazo hacia la cubierta de la cómoda que estaba detrás de ella y tomé la camiseta de Van Halen que ella había elegido para mí.
Una vez que la tuve en mi mano di un paso atrás y me la calcé diciendo
-Tu desayuno estará aquí en 10 minutos.
Pude escuchar apenas a Bella decir entre dientes “Bastardo”.

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Ok, lo sé, cómo es posible que aún no tengamos un beso? Pero calma, dejémoslos enamorarse, creo que eso es mucho más emocionante que lanzarlos a la cama al tercer capítulo como he hecho con otras historias.
Quiero que haya entre ellos más que pasión animal o lazos cósmicos, quiero que haya atracción basada en la afinidad intelectual, emocional y física.
Además yo creo que no falta mucho, ya vieron cómo están más cómodos tocándose mutuamente y Félix aceptó transformar a Bella! Eso es importantísimo!!!

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