domingo, 1 de febrero de 2015

Mi Destino 16

Hola chicos, este capítulo va dedicado a Villamizar Virginia que está de cumpleaños, a Glory porque está embarazada y a su bebé le encantan mis historias XD, y a Mellita Cullen que le prometí actualizar ayer, pero el capítulo se me alargó como mil palabras y no me pude detener…
Espero les guste como vamos,
Abrazotes
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Capítulo 16
Eres,
lo que más quiero en este mundo eso eres,
mi pensamiento más profundo también eres,
tan solo dime lo que es
que aquí me tienes.
Eres,
cuando despierto lo primero eso eres,
lo que a mi día le hace falta si no vienes,
lo único preciosa que en mi mente habita hoy.
Qué más puedo decirte,
tal vez puedo mentirte sin razón,
pero lo que hoy siento,
es que sin ti estoy muerto pues eres....
...lo que más quiero en este mundo eso eres.
Eres / Café Tacuba

BELLA POV
-Por fin tengo un amigo! – Exclamó Emmett súbitamente, rompiendo el cómodo silencio en que nos encontrábamos, como recordándolo justo en ese momento. Se reacomodó sacudiendo nuestras cabezas y moviéndonos de nuestra agradable posición.
Estábamos bajo la sombra de un árbol, los tres tirados sobre una manta en el pasto, Char y yo apoyando nuestras cabezas en el estómago de Emm de forma perpendicular. Como era período de preparación de exámenes teníamos clases sólo por la mañana y en la tarde se suponía que debíamos estudiar… Pero como nosotros debíamos fallar de todas formas, nos encontrábamos hablando de todo y nada… Hasta ese momento.
-Por supuesto que tienes amigos – Respondí volviendo a acomodar mi cabeza usando mi sweater como almohada – Tienes montones…

-No de esos amigos que en verdad son conocidos, y tampoco es un vampiro – Dijo condescendiente -  Tengo un amigo humano – Aclaró – Es primera vez que me acerco a un humano, los Cullen no me lo permitían…
-Y qué hay de mí? – Pregunté haciendo un puchero, un poco dolida, pero más que nada haciendo teatro.
-Y tú eres mi hermana y no cuentas  - Dijo de inmediato – Y no estires la trompa! – Me regañó
-Bueno y quién es tu amigo? – Preguntó Char con risa en la voz, tal vez ante el candor de Emmett. En los escasos días que llevaba en el colegio él se había ganado el corazón de todos quienes lo conocían. Unos se le acercaban por su evidente popularidad, otros porque apreciaban sus características personales, pero como fuera, Emm nunca estaba solo.
-Es el otro chico nuevo – Dijo – Como es el único que no tenía compañero de laboratorio o de dormitorio, nos pusieron juntos en todas las actividades.
Un sentimiento de anticipación al desastre se anidó en mi estómago.
-Y cómo se llama? – Preguntó Charlotte.
-Brennan – Respondió Emm – Es irlandés, y su mamá se murió hace poco.
-Oh, sí, lo ubico, el chico de los ojos súper azules… Y se llevan bien? – Preguntó Char.
-De maravilla – Dijo Emm – Es un tipo cool, y a las chicas parece gustarles, así es que lo voy a invitar a pasar el receso con nosotros para distraer a Gaby.
Mierda! Eso no podía ser bueno… Un mes viviendo bajo el mismo techo que Brennan? Qué pasaría si Garr lo descubría haciéndome insinuaciones o invitaciones? O incluso mirándome raro? Pero qué le podía decir a mi hermano cuando estaba tan entusiasmado de tener un amigo por primera vez?
-Y dices que él regresa a la escuela de verano? – Preguntó Char interesada.
-Sí, pero no porque sea mal estudiante, sino porque perdió muchas clases cuando su mamá estuvo grave por su enfermedad, así es que necesita los créditos para graduarse con nosotros el próximo año.
-Y nosotros no necesitamos los créditos? – Pregunté – Tal vez no necesitamos reprobar para regresar a la escuela de verano…
-Nosotros tenemos créditos más que suficientes, no estamos atrasadas,  acuérdate de que falsificamos todo nuestro historial académico – Respondió Char – Pero ese historial cubría hasta el momento de nuestro ingreso a este lugar, de ahí en adelante, si fallamos tenemos que cubrir los requisitos faltantes.
-Oh… Demonios, no me gusta la idea de reprobar a propósito… - Dije haciendo un puchero.
-Piensa que es peor lo que le vamos a hacer a Emily – Dijo Emm tristemente, enredando su dedo índice en la punta de mi coleta.
-Hey! – Dijo Char - Basta con fallar una asignatura para regresar, simplemente elige una en la que de todos modos apestes y no te esfuerces en sacarla adelante. Te he visto en matemáticas y no eres ninguna genio con las ecuaciones cuadráticas…
-Pfffff! – Resoplé sin alterarme. No planeaba un futuro en el que las ecuaciones cuadráticas estuvieran incluidas  – Y quién lo es? Además tú no eres infalible, no te va a costar nada reprobar “Economía Doméstica”, porque no te he visto hacer ningún pastel que no se te haya quemado, y el rollo de carne del otro día te quedó chamuscado por fuera y congelado por dentro, no sé de dónde sacaste la idea de meterlo al freezer… Y a todo esto en qué asignatura vamos a hacer fallar a Emily? – Pregunté ignorando la cara de Char, que claramente quería defender sus técnicas culinarias. Yo por mi parte no tenía nada que defender, las matemáticas efectivamente eran mi pesadilla.
-Por lo que he visto, creo que lo único creíble sería sabotearla en “Educación Física”, porque es casi tan mala para los deportes como tú, Bella – Dijo Char probablemente sin pensar, picada por mi comentario sobre sus aptitudes en la cocina – Debe ser la poca tonicidad muscular…
Inmediatamente Emmett le lanzó un puñado de pasto a la cara y la dejó escupiendo hebras verdes, y tierra, furiosa.
-Pero no se puede sabotear su examen de “Educación Física” – Dije yo sacudiéndome el pasto que me llegó a la ropa antes de que los dos se pusieran a pelear rodando por el jardín – Es muy evidente… Además se podría hacer daño… - Musité y Emmett gruñó. Un verdadero gruñido, como de un enorme animal… O tal vez un Yeti, pero definitivamente más amenazador que Chewbacca.
-Tiene que ser una asignatura en la que las respuestas se entreguen en una planilla de alternativas, de modo que no pueda discutir sus resultados contrastando la pregunta con la respuesta – Dijo Emmett resignado.
-Eso nos deja historia, biología, química y filosofía. Los demás ramos exigen ensayos, preguntas de desarrollo o la solución de ecuaciones  - Dije.
-Filosofía – Dijo Char – Es lo suficientemente ambiguo como para resultar creíble.
-Filosofía será – Suspiró Emmett – Qué día es ese examen?
-El próximo miércoles – Dijimos Char y yo a la vez.
Y entonces, por el rabillo del ojo vi una figura alta cargando un gran libro. Me giré lentamente para no llamar la atención y efectivamente, era él cruzando el prado hacia el jardín trasero.
-Tengo que ir al baño – Dije incorporándome de pronto. Por suerte Emmett tenía reflejos vampíricos y soltó mi coleta a tiempo o habría quedado calva.
-Vuelves pronto? – Preguntó Emm.
-No me demoro nada – Le dije, y corrí a alcanzar a Brennan, que ya había dado la vuelta por la esquina del edificio.
Pero en cuanto giré esa esquina, ya invisible para Emmett y Charlotte, choqué de frente con Brennan, que tenía una sonrisa fanfarrona que quise borrarle de un puñetazo.
-Por qué demoraste tanto? – Preguntó tomando mis antebrazos para estabilizarme.
-No sé de qué hablas – Dije soltándome de inmediato y retrocediendo un paso.
-Viniste a buscarme preciosa, no lo puedes negar – Afirmó.
-Pero no por la razón que te imaginas – Admití cruzando los brazos, poniendo más distancia y enrojeciendo un poco.
-Y qué es lo que me imagino? – Preguntó, ya no burlándose, sino luciendo genuinamente interesado.
-Te imaginas que… Que vine porque… Que vine porque me gustas – Balbuceé y bajé la mirada. Jodido Brennan, sí que me ponía nerviosa.
-Oh no, jamás pensaría eso, porque tú te escaparías de tu hermano y del sabueso de tu prima para hablar con cualquier tipo que no te gusta… - Dijo levantando las manos, haciéndose el inocente.
-Deja de burlarte de mí y presta atención – Le dije enderezando la espalda, cabreada más conmigo por mi debilidad, que con él por su pedantería.
-Dime entonces en qué te puedo ayudar en esta linda tarde de primavera – Dijo más amable, con una plácida sonrisa.
-Emmett – Le dije.
-Que hay con Emmett? – Preguntó intrigado.
-No quiero que le hagas daño – Dije simplemente mirándolo a los ojos – Emm se encariña con las personas y confía demasiado rápido, y lo que te quería decir es que si tienes algún motivo ulterior para ofrecerle tu amistad, mejor te abstienes, porque si le haces daño te juro que te mato… O contrato a alguien para que lo haga… O que al menos te den fierrazos en las rodillas…
Brennan permaneció en silencio un largo rato, estudiándome, sin moverse ni revelar lo que pensaba.
-Bueno, habla! – Le dije cuando no soporté la tensión – Dime algo!
-Estaba pensando – Dijo lentamente, sin delatar lo que sentía en su rostro o su voz – Trataba de decidir si viniste porque tienes una opinión muy alta de ti misma o una muy baja de Emmett…
-Opinión baja de Emmett? Yo lo adoro! Por eso quiero protegerlo – Dije desconcertada.
-Viniste porque no creíste que Emmett pudiera atraer mi amistad por sí mismo, y asumiste que lo estaba usando para llegar a ti. Es bastante egocéntrico de tu parte y más que un poco insultante para tu hermano – Dijo rompiendo la máscara de indiferencia y mostrándose bastante cabreado.
-No me entiendes… Yo solo me preocupo por él… - Balbuceé.
-Tu hermano es un tipo excepcional y me sentiría honrado de que me considerara su amigo – Dijo recuperando la compostura - La pregunta, preciosa, no es si yo soy su amigo por ti, si no si lo soy a pesar de ti.
-Qué quieres decir? – Pregunté sabiendo que me debía sentir ofendida, pero aún sin saber por qué.
-Emmett es un tipo abierto, honesto y tiene un carácter estable. Es un agrado estar a su alrededor. Tú en cambio, vives con secretos, a veces eres enternecedoramente cándida y otras me mientes, y tus estados de ánimo al menos cuando estás conmigo fluctúan cada diez minutos. Sé que te gusto preciosa, así como yo acepté que quiéralo o no, tú también me gustas a mí… Pero pones todas esas trabas y te enredas tu sola, y al final creo que me convenciste de que lo que tengo que hacer es alejarme de ti, lo que va a ser difícil si sigo siendo amigo de Emmett – Dijo.
-Por favor, no te dejes influenciar por mí! – Exclamé – Si de verdad eres amigo de mi hermano, lo voy a respetar y me voy a alejar lo más posible, sólo te pido que no lo traiciones…
-Sólo esa petición demuestra que no me conoces… - Dijo con una sonrisa amarga - Yo tengo muchos conocidos, pero elijo bien a mis amigos, y considero a Emmett uno de ellos, no por ti, sino por él – Dijo tan decepcionado… Yo no quería ser la responsable de que él se sintiera así… Quería… No lo sé, recuperar su buena opinión de mí. Por alguna razón me importaba lo que Brennan pensara – Tu hermano y yo vamos a pasar una buena cantidad de tiempo juntos, así es que inevitablemente tu y yo nos vamos a ver.
-Me voy a comportar, lo prometo – Dije de inmediato.
-Tu jamás te comportas – Dijo con una media sonrisa – Es parte de tu encanto.
-Mi encanto? – Pregunté confundida.
-Conóceme Isabella, deja de danzar a mi alrededor dando un paso adelante y dos hacia atrás. No te estoy pidiendo nada romántico por ahora, sólo que podamos pasar el rato juntos, hablar de libros, de películas o de lo que quieras… Mira… Cómo te explico?... Emmett es mi amigo para hablar de cosas de hombres, pero necesito a alguien más… A ti - Dijo desordenando el cabello de su nuca, un hábito nervioso que ya había aprendido a reconocer – Independientemente del atractivo físico, de verdad creo que hay algo más entre nosotros, creo que tal vez somos compatibles en un nivel más intelectual… - Terminó.
-Yo estoy con alguien – Le recordé firmemente. Me felicité por eso.
-De acuerdo – Dijo de inmediato, levantando las manos – Ya te dije que no te estoy pidiendo que lo engañes ni nada parecido. Simplemente te pido que aprovechando que vamos a tener más oportunidades de vernos, las usemos.
-Como amigos – Aclaré.
-Estrictamente amigos. Si veo que no te aguantas las ganas y te me lanzas encima para besuquearme, te voy a rociar con spray pimienta y te voy a entregar a Emmett para que lidie contigo… O peor! A tu prima – Dijo con los ojos chispeantes, habiendo recuperado el buen humor.
-Bueno, lo mismo va para ti, pero yo no necesito el gas pimienta, te entrego directamente a Charlotte – Dije sonriendo. Él abrió los ojos como platos y negó rápidamente con la cabeza.
Era gracioso que Brennan tuviera tanto miedo a la vampira pequeñita pero abrazara como su amigo al enorme vampiro Hulk. Y que por lo demás sus instintos estuvieran en lo correcto…
-Ya, está bien, no te voy a evitar, pero tú no me vas a sofocar… Y seremos amigos – Repetí.
-Amigos – Repitió sonriendo... Y luciendo tan, tan guapo el desgraciado… Pero supongo que eso no era culpa suya.
-Me voy – Dije nuevamente tímida. Qué mierda tenía este chico? No había duda en mi mente sobre mis sentimientos por Garrett, sobre eso no había discusión… Él era mi Pareja.
Pero lo que me pasaba con Brennan era distinto, no era amor, ni siquiera lujuria, era simplemente que me ponía nerviosa, y me importaba su opinión, tal vez porque él era la persona más lúcida que había encontrado en el encierro.
-Apúrate o te van a venir a buscar – Me advirtió con un guiño.
-Dilo como si fuera chiste… - Murmuré, giré y corrí hacia Emm y Char que cuchicheaban en la manta, pero se callaron cuando llegué.
-Te demoraste – Destacó Charlotte, pero sin mostrarse preocupada.
-Estaban limpiando los baños – Respondí preparada para el interrogatorio. Char no sabía nada de baños así es que no dudaría de mis palabras.

oooOooo

EDWARD POV
Ya habían pasado casi dos meses y medio… Dos meses y medio sin ella.
Ella, a quien ya no podía ni nombrar en mi mente.
Ella, que plagaba mis pensamientos cada minuto del día.
Ella, por quién había esperado casi cien años.
Dios! Cómo quería acabar con esta agonía…
Sólo el amor de mi familia me mantenía de pié. Sólo por ellos es que aún no había solicitado la eutanasia a los Volturi.
Cuando ella desapareció, todos quedamos destrozados, incluso el inútil de Jasper, que fue el culpable de su desaparición al no saber protegerla cuando estaba bajo su cuidado.
Y el maldito cobarde en lugar de enfrentar las consecuencias de sus actos, huyó llevándose a Emmett, probablemente utilizando sus poderes para manipularlo… Por un lado fue mejor deshacernos de él, porque ese hombre nunca me dio confianza, ya que sus amigos y él eran un montón de salvajes con costumbres de lo más barbáricas.
Y quién sabe, algún día Emmett podrá escapar de su influjo y regresará a casa… Pero no le será fácil ganarse el perdón de Rosalie, ya que su orgullo sufrió un duro golpe por su abandono.
Un desastre, todo era un desastre, mi familia estaba destrozada y sólo el confort de la pena compartida me salvaban de la enajenación total.
Era Alice, mi dulce Alice quién pasaba por lo mismo y me comprendía. Ella había perdido a su mejor amiga y a su Pareja, si tal cosa realmente existe, y naturalmente buscamos confort en nuestra mutua compañía. A veces se nos unía Esme, aunque ella siempre estaba muy ocupada manteniendo nuestra fachada de humanidad. También tenía largas conversaciones con Carlisle que con su sabiduría me traían si no consuelo, al menos un poco de resignación.
Pero nunca hablaba o siquiera estaba en la misma habitación que Rosalie.
Su mente era un lugar tóxico que no quería explorar, y aún sin mi telepatía, ella no perdía oportunidad de recordarme que nuestra familia había sido destruida por una humana. Mi humana. Ella creía que era culpa de mi B… de ella que Emmett se hubiera largado, ya que creía que había algo romántico entre ellos dos. No importaba cuántas veces le aseguré que en la mente de su esposo sólo vi pensamientos hermanables hacia ella, Rosalie estaba convencida de que Emmett se había largado con Jasper a vivir el duelo por la muerte de su amante.
Para Rosalie no había alternativa posible, nunca se le pasó por la cabeza que Emmett estuviera harto de su mal genio y constantes abusos verbales, que lo dejaban como un idiota frente a toda la familia. Y no digo que el tipo fuera un genio, créanme, he estado en su mente, pero el problema de Emmett no era de inteligencia formal, sino de madurez emocional. En su interior él se había congelado como un joven en sus veinte años, en cambio Rosalie envejeció intelectualmente hasta convertirse en una vieja amargada atrapada en el cuerpo de una hermosa chica de dieciocho años. No eran compatibles, y eso lo supe desde el principio.
Pero me avergüenza admitir que no dije nada sobre la compatibilidad en esa relación, ya que me sentí aliviado de que Rose fijara su atención en alguien más, porque contrario a los planes de Carlisle, ella nunca sería mi compañera.
Mi compañera.
La que tuve tan brevemente para perderla sin siquiera tener la posibilidad de venganza o retribución.
Escuchamos hace meses rumores de que Emmett, Jasper y uno de sus amigos, un salvaje llamado Garrett habían ido de visita a Denali y habían asesinado impunemente a la Pareja de Irina, una de las “hijas” del clan. Tal vez esa había sido la manera en que Jasper había querido limpiar su consciencia, tal vez Garrett, el nómade guerrero lo convenció de que cometer asesinatos al azar es una buena idea… Como sea, después de ese incidente no supimos más de ellos, y Alice por alguna razón no logra ver el futuro de Jasper o Emmett, por lo que deben seguir asociados a Garrett. El don de Garrett es la invisibilidad ante los dones de cualquier tipo de rastreador, lo que en definitiva significa que si no quiere ser encontrado no hay poder que lo alcance, y quien se asocia con él desaparece del mapa, y eso es lo que le ocurrió a mis “hermanos”.

oooOooo

Alice me llama desde el porche, quiere que la acompañe a cazar.
Voy de inmediato, la pobre ha sufrido tanto que apenas se alimenta… Es tan pequeña y delicada, y ha llegado a depender tanto de mí… Es que esta tragedia nos ha unido y estamos más cerca que nunca.
Alice busca mi compañía constantemente, silenciosa como un fantasma pero permanentemente buscando contacto físico. No me molesta, porque me ayuda a dejar de lado mis nefastos pensamientos… No pude hacer nada por salvar a … A ella… Pero dedicaré lo que me queda de vida a proteger a la pequeña vampiro que me mira como si yo hubiera colgado la luna.
Creo que estar conmigo la hace sentirse segura, calladamente debe temer incluso a un potencial ataque del esperpento de su marido, pero no lo sé con certeza, porque ya hace mucho que dejé de invadir su mente. Alice tiene siempre presentes las imágenes de la tortura infligida en ella, y son mucho más de lo que puedo soportar si quiero seguir aferrándome a los delgados hilos de los que pende mi sanidad mental… No, ya es suficiente con lo que vi, no necesito ver la repetición en una cinta sin fin.
Cuando llego a su lado Alice toma mi mano sin decir palabra Rara vez nos comunicamos con sonidos en estos días… Simplemente no nos son necesarios.
Caminamos sin prisa, internándonos lentamente en el bosque.
No puedo dejar de pensar en otra manita aferrada a la mía…
Una mano cálida.
Una mano frágil.
La mano de ella.
La del amor que perdí cuando apenas lo encontré.
Cuánto daría por sufrir el delicioso tormento de su aroma una vez más.
Por recibir un dulce beso de sus labios virginales, esos que sólo yo alcancé a besar.
Por escucharla decir mi nombre en sus sueños… Sólo una vez…
El par de prendas de ropa que robé de su habitación luego de su desaparición lentamente han ido perdiendo su aroma.
Su esencia se esfumó poco a poco…
Para siempre.

oooOooo

BELLA POV
El proceso de preparación para el baile no fue cosa sencilla como cabría de esperar. En primer lugar porque vivíamos con un montón de nenitas ricas malcriadas que competían por todo, desde la marca del vestido a la de sus zapatos. Era agotador porque no me importaba un rábano, pero lo era también porque debía actuar mi propio rol de niña rica y fingir que vivía para tales eventos.
La semana se arrastró lentamente, y la ebullición por el baile se hizo palpable. Por suerte los regalos de Garrett y Peter solucionaron la logística de nuestra vestimenta, así es que no había nada que hacer más que buscar un rinconcito de paz, un refugio ante la neurosis colectiva.
Gracias al cielo que tenía a Emmett conmigo, así es que nos bastaba con tirar una manta en el pasto para pasarlo bien.
A veces se nos unía Charlotte, y otras veces ella usaba el tiempo para hacer sus cosas sin tener que preocuparse de mí. Creo que también salió a cazar.
Emmett resultó ser un verdadero magneto de amigos, lo que de alguna forma se reflejaba en mí al ser su hermana. De pronto todos se sentían en confianza para hablarme y saludarme. Mi vida de ermitaña estaba acabada.
Y qué podía hacer? Él era tan relajado y divertido que simplemente hacía que la gente se sintiera cómoda a su lado, lo que fue bueno porque hasta Emily se nos unió en un par de ocasiones, e incluso compartió una o dos frases, lo que tenía a Emm a punto de hacer volteretas frente a la iglesia de pura alegría, pero era malo en el sentido de que muchas personas pasaban a saludar o a comentar algo con Emmett, haciendo que Emily se recogiera en sí misma, especialmente cuando las víboras populares (Amanda y Cia.) le coqueteaban descaradamente, aumentando el complejo de inferioridad de mi pobre amiga.
En su defensa debo decir que Emmett no les daba alas para sus coqueteos, sólo era amable, pero cuando se dio cuenta del efecto que la muchedumbre tenía en Emily se sentó más cerca de ella y se inclinó apoyando la mano y su peso en la manta detrás de la espalda de su chica, de modo que no la tocaba pero su enorme cuerpo actuaba como buffer frente a los demás, y dejaba claro donde estaban sus intereses.
Emily al principio se tensó como las cuerdas de un piano, pero pasaron los minutos y se fue relajando, hasta que para cuando nos levantamos porque estaba oscureciendo, la espalda completa de Emily descansaba en el enorme brazo de Emmett, que no cabía en sí de felicidad.
Eran pequeños pasitos, pero significaban un gran avance. 
Brenann se unió varias veces al menos desde la periferia, sentado con el libro en su regazo. A veces participaba en las conversaciones y otras simplemente miraba al vacío para luego comenzar a escribir frenéticamente, ignorando al mundo a su alrededor. Según Emmett a veces se despertaba a mitad de la noche para hacer lo mismo… Escribir, escribir, escribir… Y cumplir la promesa que le hizo a su mamá.
Brennan y yo no volvimos a hablar a solas esa semana.

oooOooo

El día sábado golpearon la puerta de nuestro dormitorio a eso de las ocho de la mañana.
-Maldita sea, es fin de semana, quiero dormiiiiir! – Grité. La noche anterior me había desvelado, ya que por fin había hablado largamente con Garrett, que me contó con lujo de detalles su odisea en Las Vegas. Él al principio estaba reticente a compartir detalles, creyendo que yo pensaría menos de él o lo consideraría menos masculino por disfrazarse de mujer… Que tonto, yo sé perfectamente que él es todo un hombre… Y me reí tanto contrastando la miseria de Garr versus la diversión de Peter que la mitad de la historia la escuché con las piernas cruzadas para no hacerme pipí, y lo que más risa me daba era lo avergonzado que todavía se sentía el pobrecito, a diferencia de Peter, que pareció pasar el mejor momento de su vida encarnando orgullosamente a Marilyn Monroe.
En fin, el punto es que era sábado y yo tenía sueño.
Pero una vez que se abrió la puerta no se acabaron las interrupciones, porque ingresó el ruido de voces, música, pasos e instrumentos eléctricos desde el exterior.
-Levántate, todo el lugar está lleno de gente – Me dijo Char asomando la cabeza y volviendo a cerrar.
-Aaaaaaaaagh! – Gruñí y lancé mi almohada contra la puerta. Bien, ya que estaba despierta bien podía aprovechar de ir al baño.
Pero al abrir la puerta (mientras trataba de domar mi cabello que parecía un nido), pensando que estaría ahí el clan malvado de Amanda, me encontré con tres hombres desconocidos que me miraron como si la intrusa fuera yo.
Yo!
Yo que usaba una camiseta blanca de Garrett (sin ropa interior) con un estampado al frente que decía “Yo (corazón) a los leones romanos”, en una burla directa a los primeros cristianos martirizados en circos romanos y comidos por estos felinos.
La camiseta me pareció graciosísima cuando me la dio Garrett, que dijo que la había comprado para mí, pero de su talla para poder dejármela con su olor.
-Cómo… Cómo te atreves? – Chilló Amanda agarrando con fuerza la delicada cruz de oro y diamantes que usaba al cuello todos los días, como si yo fuera el anticristo o algo parecido.
-Qué pas… Bella! – Exclamó Char frunciendo el ceño. Estoy segura de que tenía que encontrarlo gracioso, alguien casado con Peter debe tener sentido del humor – Bella cómo se te ocurre salir así? Acabas de bautizarte, nos estamos preparando para la primera comunión…! Las apariencias…
-No pensé que me encontraría a este ejército de… Quiénes son? – Pregunté mirándolos atentamente. Eran cuatro (había una en el baño), eran una mujer y tres hombres, y todos eran guapos, altos y delgados, como salidos de un anuncio de la marca Tommy Hilfiger, vestidos y peinados de una forma totalmente discordante con un internado de niñas… Y particularmente ajena a mí, que me encontraba medio desnuda y cubierta sólo con propaganda anti-cristiana/ateísta… Mierda!
-Eres una hereje! Una atea! – Chilló Amanda persignándose, creo que más por show que porque creyera que yo tenía cachos y cola escondidos en alguna parte.
-Es una camiseta, no un panfleto – Le dije sacando pecho, olvidando la vergüenza de estar frente a desconocidos. Amanda me sacaba de quicio,0 y sólo la amenaza de que no podíamos arriesgar la expulsión me detenía de darle su merecido. Jasper me había enseñado un par de llaves y golpes para defenderme cuando estoy en desventaja o mi rival es más grande, y la verdad es que sólo se necesitaba técnica, no fuerza. Si lograba que Amanda atacara primero usaría su propio impulso para noquearla.
-Bella por favor ponte shorts o algo, no puedes andar medio desnuda con esta gente pululando en el dormitorio – Me empujó Char a mi habitación.
-Te voy a acusar! – Gritó Amanda, triunfal – Las voy a acusar a las dos ante la Hermana Superiora por ser un par de adoradoras del demonio.
-Pero qué tarada! – Exclamé – No sabes ni lo que dices, los ateos no creen en el demonio porque no creen en Dios, y Dios es el que creó al ángel que se reveló y se exilió en el infierno. Sin Dios el resto de la mitología no existe – Dije con aire triunfal.
-No trates nuestra religión de “mitología”, se supone que creemos en todo lo que nos han inculcado! – Me dijo Char al oído, me empujó a mi habitación y cerró la puerta tras de mí.
-De esta no se salvan – Dijo Amanda – Tengo testigos de su herejía.
-Realmente te faltan palitos para armar el puente – Dijo Char burlona – Tienes metidos en el dormitorio, en espacios compartidos, a tres hombres desconocidos. Pueden ser violadores, pueden ser ladrones, asesinos o pedófilos, no lo sabemos, y estoy segura de que la monja de la recepción ni los vio entrar, porque todos los hombres tienen prohibida la entrada a este edificio a menos que éste esté desocupado. O es que no leíste el reglamento? Yo sí, es un librito muy útil, así es que si quieres inventar estupideces sobre Bella basada en una broma que ella no pretendía compartir, adelante. Yo ya les saqué fotos con mi celular a los caballeros, a la señorita y a toda la basura que trajeron consigo, así es que veamos quién sale más perjudicada.
-Aaaaah! – Chilló Amanda. Sonreí, Char había ganado sin derramar sangre, contrariamente a como habría manejado yo la situación - Ellos ni siquiera son hombres! Son gays! – Exclamó. Se oyeron murmullos molestos – Qué? Si lo son! – Más murmullos – Ya, ok, los gays también son hombres, pero no “hombres-hombres”… - Dijo claramente marcando las comillas con sus manos.
Agh… Dispararle a esa idiota sería un acto de misericordia, terminen con la agonía! (Y con la nuestra).
-Mira Amanda – Dijo Char lenta y calmadamente, como explicándole a un niño idiota - Lo que tú pareces no entender es que a Bella y a mí no nos importas, simplemente no existes, no eres tema. Nuestra filosofía es “vive y deja vivir” – Dijo y no pude reprimir una carcajada. Char mataba a alguien casi todas las semanas… Aunque claro, eso significaba que dejaba vivir a los demás – Nosotras jamás te hemos molestado ni te hemos hecho nada para devolverte la mano por los pequeños rumores y trucos que hiciste para dificultarnos las cosas, que por lo demás fueron francamente infantiles, así es que te propongo que te quedes con tu batallón de estilistas, masajistas o lo que sean y Bella y yo nos vamos a preparar para el baile en otro dormitorio. Nadie acusa a nadie y todos en paz, te parece?
Amanda no contestó, pero debe haber hecho algún gesto, porque se escucharon pasos furiosos y un portazo y Char dijo como si nada – Bien, déjame sacar las cosas que necesitamos y nos largamos.
Yo me calcé unos jeans delgados y desgastados, una camiseta de manga corta de color rosa pálido que decía en grandes letras negras “SOY VIRGEN” y abajo, en letras pequeñas, decía “(Pero esta es una camiseta antigua)”, y complementé mi atuendo con havaianas, ya que el día pintaba para caluroso. Luego me aseguré de guardar todo lo que necesitaba para el baile en la caja en la que venían los vestidos y corrí a lavarme los dientes y a recoger mi toalla y demás artículos de aseo.
-Bella! No aprendes! – Exclamó Char moviendo la cabeza al ver mi camiseta, tratando de sonar estricta pero sin poder evitar sonreír un poquito - Lista? – Preguntó. Yo asentí, asombrada de la producción que había organizado Amanda. Todos los muebles se habían movido hacia las paredes y en su lugar había una estación de manicura y pedicura, una mesa de masajes, una de peluquería y otro montón de artefactos más pequeños.
-Wow!, Realmente necesita someterse a todo eso para verse así de bien? Si yo me pasara un día con ese equipo, le podría hacer competencia a cualquier zorra que me quiera quitar a Garrett – Comenté, perfectamente consciente de que mi hombre era guapísimo y totalmente deseable, y andaba por ahí visitando clanes y buscando aliados, y muchos de estos potenciales socios eran mujeres. Odiaba pensar en cómo se le estarían insinuando… Mujeres más hermosas, experimentadas y durables que yo…
Yo sabía que Garr me amaba, pero y si…?
-No importa cuántas zorras se interpongan – Dijo Char firmemente, interrumpiendo mis nefastos pensamientos - Garrett ya es tuyo. Para él tocar sexualmente a otra mujer sería físicamente repulsivo… Ya te va a pasar a ti cuando te hayas transformado.
-Por eso no te pones celosa cuando Peter se va de viaje? – Pregunté mientras caminábamos por los pasillos acarreando nuestras cajas.
-Naaah, no es solo por eso… Es  porque lo conozco. Nosotros tenemos una relación muy seria y comprometida, y sé que Peter la valora tanto como yo y no la pondría en jaque por una calentura pasajera… Aunque pudiera.
-Y a ti no te ha interesado nunca otra persona? Aunque sea un poco? – Pregunté. Char siempre era tan correcta que no me la imaginaba desviando su atención.
-Sí – Me dijo Char parando en el rellano de la escalera – Por supuesto que he conocido gente… Hombres que me han atraído en algún nivel, pero nada es comparable con lo que siento por Peter, él es literalmente mi alma… - Dijo dejando la caja en el suelo y comenzando a girar su anillo ausentemente, transportándose al pasado - Bella, yo no soy una persona espiritual, y creo que mi segunda vida es la que estoy viviendo. Si muero no creo que haya nada más allá, y es por eso que si Peter muriera yo lo seguiría de inmediato… Porque él es verdaderamente parte de mí, entiendes? Sé que es confuso o abstracto para ti al no sentir aún la profundidad y complejidad del lazo, pero tu Pareja se transforma en algo tan tuyo como tu brazo o una pierna…
-Oh… Sí, entiendo la teoría, pero es verdad que mi amor por Garrett sigue siendo mayormente humano – Admití – Lo amo de verdad y siento el tirón en mis entrañas, pero…  - No pude seguir. Pero qué? Simplemente necesitaba ser sincera ahora que Char estaba siendo tan abierta conmigo.
-…Pero no eres ciega o sorda – Completó Char – Es normal apreciar la belleza del mundo que nos rodea, y eso incluye a los hombres atractivos, pero eso no significa que quieras o vayas a engañar a Garrett.
-Alguna vez sentiste algo por alguien más? Algo más que apreciar la belleza física? – Murmuré sin saber si me estaba pasando de la raya. A veces Char era una amiga y a veces un sargento.
-Sí – Respondió simplemente, mirándome a los ojos – No quieres adivinar quién fue?
Yo abrí los ojos enormes, casi se me caen de las cuencas de la impresión – Noooooooooooo! Jasper? – Pregunté.
-Jasper – Repitió ella con una sonrisa.
-Y Peter sabe? – Pregunté sabiendo lo cercanos que eran los dos.
Char asintió.
–Jasper… Él fue mi primer amor. Nunca fue un amor físico, pero la relación entre un vampiro y su creador es vinculante, y además de eso yo simplemente lo adoraba. Dentro de esa vida horrible él era mi única certeza y mi único refugio, y él tal vez percibió esos sentimientos, porque siempre me protegió posicionándome en la retaguardia en las batallas y defendiéndome cuando otros vampiros trataban de aprovecharse de mi… Jasper lo era todo, en mi cabeza no cabía la posibilidad de que alguien lo superara… Hasta que aparecieron Peter y Garrett de vuelta de una campaña en el norte… - Dijo con la mirada perdida – Fue… Magia – Susurró – Nos miramos y eso fue todo, se reajustó mi perspectiva y mi orden de prioridades. Yo no sabía casi nada de Parejas, no sabía ni siquiera si eran un mito o realidad, pero a Peter lo reconocí de inmediato.
-Cuando Garrett me secuestró y me dijo que me amaba yo le dije que era imposible, porque no nos conocíamos – Recordé – Pero él respondió que teníamos toda la vida para conocernos, lo importante era habernos encontrado… Que yo era suya y punto – Sonreí ante el enojo que me produjo esa afirmación.
-Eso básicamente lo resume – Dijo Char – Sólo que nuestro sentimiento fue mutuo.
-Y qué pasó después? – Pregunté.
-Jasper me dejó ir, y pagó el precio por hacerlo – Respondió – Él me había mantenido a su lado porque en esa época una vampira sola podía sufrir las peores atrocidades, era peor estar sola en el mundo que en medio de la guerra, donde él podía echarme un ojo y protegerme mientras estuviera a su cargo.
-Jasper te apreciaba – Comenté.
-Jasper es el “Dios de la Guerra” – Dijo orgullosa - Convirtió a cientos de vampiros, tal vez miles, y así mismo acabó con ellos cuando María se lo ordenó, pero por alguna razón solo a mí me permitió quedarme a su lado. Nunca lo discutimos, era un acuerdo tácito entre nosotros: Él era mi protector y yo sería lo que él quisiera que fuera… Y no quiso nada. En ese tiempo Jasper estaba muy dañado, no hablaba más que para ladrar órdenes, así es que nunca me permitió demostrarle afecto más que a través de  su don. Si él quería sexo lo obtenía de cualquiera de las mujeres del campamento que se le ofrecían, que eran casi todas… Eso me dolía a veces… No entender por qué conmigo no… Pero ahora lo entiendo, él no me usaría como un receptáculo, no como a las otras.
Yo si le importaba.
Solo meses después de que Peter y yo volvimos por él comenzó a suavizarse un poco, a hablar… Pero esa grieta en su coraza también significó el comienzo de su depresión, y pasados unos años en los que no hizo más que empeorar, finalmente nos dejó… Sólo para encontrarse a la enana endemoniada de Alice, que aprovechó su fragilidad para convertirlo en un monigote – Terminó.
-Wow, no sabía que tu relación con Jasper fuera tan compleja – Le dije.
-Lo es… Se lo debo todo, no puedo contar las veces que me salvó la vida, que evitó abusos y golpizas, y que me salvó de castigos horrendos. Sin esperar nada a cambio… Sin Jasper no habría llegado a Peter, y por eso mi deuda es aún mayor – Afirmó – Soy feliz Bella, tengo una buena vida con un buen hombre… El hombre que atesora la otra mitad de mi alma… No puedes dimensionar lo que significa la felicidad  si es que no has conocido el infierno, pero te dijo esto: Mi caso es diferente a los demás porque yo sé que daría mi vida por Jasper en un segundo, sin pensarlo. Sé que ese sería mi primer instinto, y que no me daría tiempo para pensar que Peter moriría también… - Admitió enormemente avergonzada, a pesar de que a mí su confesión me pareció valiente - Es horrible y me hace sentir una mujer espantosa, pero esa es la verdad… Espero que nunca llegue a eso.
-Entiendo, y no creo que seas espantosa. Tienes todas las razones del mundo para ser leal a Jasper, que es quien se ganó a pulso tu amor y tu confianza. Peter es tu Pareja y eso es instintivo, pero no un lavado de cerebro, y no creo que estés enamorada de Jasper ni engañando a Peter con el pensamiento, verdad? – Pregunté.
-No! Jamás engañaría a Peter… Ni aunque fuera posible, ya te lo dije, Peter es mi vida y soy feliz a su lado, es solo que mis sentimientos por él no son los únicos que existen en mi corazón. Mis sentimientos platónicos por Jasper se diluyeron al conocer a Peter, pero Jasper es en todo sentido como mi padre, como toda mi familia – Dijo tajante.
-Entonces no hay culpa – Le dije – Amas a una sola persona y jamás le vas a ser infiel. Jasper por su parte encontró a Elise y por fin es feliz… Todo solucionado – Dije ordenando un mechón de su cabello – Y Char…
-Si? – Preguntó.
-Gracias por compartir todo esto conmigo, de verdad, no tenías que hacerlo pero confiaste en mí – Le dije.
-Somos familia Bella, confío en ti – Respondió, y levantándose del escalón en el que nos habíamos sentado me ayudó a ponerme de pié y me entregó mi caja – Ahora, a pedir asilo, ojalá encontremos una embajada amigable.

oooOooo

La habitación era un desastre. Mi vestido y el de Char descansaban sobre la cama de Kristy para estirarlos un poco, el de Emily colgaba de la puerta, el de Kristy estaba doblado en el respaldo de una silla y Gaby planchaba el suyo furiosamente, segura de que una arruga haría toda la diferencia entre el triunfo y el fracaso.
Yo estaba sentada en el marco de la ventana jugando con mi celular y Char había desaparecido porque esa habitación era particularmente luminosa, y estaba bañada de la luz del sol.
-Bella no te vas a preparar? – Preguntó Kristy, que parecía una bailarina de can-can paseándose con su corsé y portaligas. Estaba rizando sus pestañas usando una cuchara calentada con un encendedor. No me pareció un buen sistema, pero no opiné, ya que mi experiencia con maquillaje y trucos de belleza era por decirlo poco, limitada.
-Char dijo que me prepararía cuando regrese – Dije relajada – Todo lo que necesito está en esa caja, así es que no tengo nada que hacer…
-Puedo mirar tu caja? – Preguntó Emily, que ya había sido peinada por Gaby con la misma plancha que utilizaba ahora en su vestido. Fue muy gracioso ver a la Pobre Emily con la cabeza sobre el escritorio, aterrada de que Gaby le quemara una oreja o la dejara calva, pero valió la pena, porque el cabello liso le quedaba más largo, llegando hasta la mitad de la espalda, y Gaby le había hecho un medio moño sencillo pero de muy buen gusto.
-Claro, mira lo que quieras – Dije sin levantar la vista del teléfono para no arriesgarme a perder una vida.
-Kristy mira sus zapatos! Son como de “La Cenicienta” – Dijo Emily sentada en el suelo a lo indio, frente a la caja.
-Oh! Preciosos! – Dijo Kristy sonriendo.
-Son Jimmy Choo? – Preguntó Gaby levantando la plancha.
Me encogí de hombros, no tenía idea.
-Sí – Dijo Emily leyendo la etiqueta – Y tiene el bolso a juego!
-Nooooooooo! –Chilló Gaby fingiendo un desmayo – Te odio! Mi papá se niega a comprarme zapatos de más de seiscientos dólares hasta que cumpla los dieciocho años!
-Esos zapatos cuestan más de seiscientos dólares? - Pregunté parando mi juego y estudiándolos con más atención.
-Esos zapatos cuestan más de mil – Respondió Gaby como diciendo “Dah!”.
-Ah… - Dije estúpidamente.
-Cómo puedes no saber cuánto cuesta tu ropa? – Preguntó Gaby abriendo el pequeño bolso plateado – Mira, éste tiene precio, cuánto vale?
-Unos… ochenta dólares? – Dije pensando en poner un precio alto a algo que no parecía valer más de veinte… Después de todo era tan pequeño que apenas cabrían un par de billetes y un labial.
-Phhhhh! – Resopló – Está marcado por seiscientos cincuenta y dos dólares.
-Mentira! – Dije casi cayéndome de mi precario asiento.
-Míralo por ti misma – Dijo lanzándome el bolso – Y ese es un vestido Dior… - Dijo mirando la etiqueta de mi vestido.
-Y? Eso es bueno? Malo? – Pregunté mirando la etiqueta del bolso, que efectivamente marcaba más de seiscientos dólares. Estaba loco Garrett?
-Ese vestido cuesta como dos mil quinientos dólares – Dijo encogiéndose de hombros – Tu familia no sólo tiene dinero, además son generosos.
-Si tú no compraste todo esto, quién lo hizo? – Preguntó Kristy más interesada en el misterio que en la ropa
-Ga… Mi tío y mi primo, nos mandaron estas cajas de regalo el lunes – Respondí
-Ellos compraron todo esto? Incluidas las joyas? – Preguntó Emily abriendo una cajita rectangular de terciopelo negra elegantísima en la que no me había fijado, porque había estado concentrada sólo en mi lindo vestido.
-Joyas? – Balbuceé.
-Chanel… - Susurró Emily con reverencia.
-Perlas y Dia-man-tes – Dijo Gaby asomándose a mirar y marcando cada sílaba – Esas son rocas de verdad!
-Son muy lindos – Dijo Emily extendiendo la caja a Gaby para que las estudiara con ojo experto, o al menos más experto que el mío.
-Deben serlo si son Chanel – Dijo Kristy.
-Bella estas son piezas únicas, se hicieron sólo unas pocas y están numeradas – Me dijo Gaby sacando un certificado que venía doblado dentro de la caja y extendiéndome las joyas para que yo también pudiera ver lo que me habían mandado.
Era un juego de collar, aros y pulsera.
Joyas con un aire vintage, pero completamente contemporáneas.
Joyas… Exquisitas.
Atemporales…
Indescriptibles…
-Este set se llama “Pluie de Camélia” – Dijo Gaby leyendo el certificado - El collar es de oro blanco y tiene cuarenta y nueve diamantes de corte baguette que dan un total de catorce punto ocho quilates, quinientos noventa y dos diamantes con un total de once punto nueve quilates, una perla cultivada en los Mares del Sur de catorce punto ocho milímetros de diámetro y doscientas cuarenta y cuatro perlas japonesas cultivadas…
No pude escuchar más. Mis ojos estaban llenos de lágrimas y mi corazón palpitaba a mil por hora, y simplemente salí corriendo antes de empezar a sollozar frente a ellas.
Corrí por los pasillos sin saber a dónde me dirigía, y acabé en el jardín cruzando el prado hasta que tropecé con mi havaiana y caí de rodillas, y ahí si me puse a llorar con ganas.
Por suerte no había nadie, porque habrían pensado que estaba loca…
Dios… Dolía… Dolía…
Saqué mi teléfono de mi bolsillo trasero con mano temblorosa y marqué el uno de mi discado automático.
Contestó al segundo ring.
-Isabella – Dijo con voz dulce, un susurro que sentí como una caricia – Estás lista para el baile? No olvides pedirle a Charlotte que te saque una foto y me la envías de inmediato…
-Garr… Garr… - Dije hiperventilando.
-Isabella? Qué pasó? Estás herida? Quién está contigo? – Preguntó desesperado.
-Duele… - Lloré encogida en posición fetal aferrando mi estómago y mi pecho… La angustia… La necesidad de él superaba cualquier cosa que hubiera sentido hasta entonces – Te necesito… Te amo… Me duele…
-Peter! Llama a Charlotte! – Gritó Garr.
-Estoy en eso, no contesta! – Gritó Peter acercándose.
-Emmett! – Ladró Garr. Llámalo ahora!
-Emmett… Sí… Bella te necesita… - Dijo Peter ultra rápido – Dónde está?
-Isabella, mi amor, no llores, dime… Dónde estás? – Dijo Garr tratando de sonar tranquilo, pero claramente al filo de la locura.
-Duele… Garr… Te necesito… - Lloré. No quería a Emm, quería a mi Pareja. No… Necesitaba a mi Pareja.
-Dime dónde estás Isabella, te juro que voy a estar contigo en unas horas, pero ahora dime dónde estás… Necesito saber que estás bien… - Dijo con voz ahogada.
-Bella aquí Peter – Dijo tomando el teléfono de Garr – Necesito que me ayudes – Dijo – Tu crisis puede desencadenar una en Garrett, y un vampiro angustiado por su Pareja es un ser muy peligroso… Necesito que respires, si sigues hiperventilando te vas a desmayar…
Traté.
Inspirar.
Expirar.
Uno.
Dos.
-Así… - Dijo Peter respirando conmigo – Así…
Uno.
Dos.
Uno.
Dos.
-Dónde estás? – Preguntó Garrett, supongo que arrancando el teléfono de las manos de Peter.
-Parque… - Lloriqueé.
-Emmett va a estar contigo en un minuto – Respiró conmigo – Que te pasó Isabella? Qué tienes, Pequeña?
-Estaba… con las chicas – Dije ahogada – Y Emily… Estaba hurgando en la caja que me enviaste… Yo sólo había visto el vestido, y lo amé… Pero cuando Emily descubrió las joyas… Fue mucho para mí… No debiste gastar tanto dinero en mí… No debiste… - Lloré.
-Es sólo dinero – Respondió él – Además compré lo que me pareció que te complementaría mejor en el vestido, no simplemente el ítem más caro de la joyería.
-Lo sé – Susurré. Hablar dolía – Pero me hizo darme cuenta de todo lo que te extraño, todo lo que te amo… Y me abrumó. Ya las pulseras que me hace Char con tu olor no son suficientes… Me duele Garr, no es sólo emocional, físicamente me duele mucho…
-Isabella… Mi Isabella… Esta noche voy a estar contigo – Me dijo Garr decidido – Es una promesa…
-Bella! Mierda! – Exclamó Emmett desde detrás de mí y me tomó en sus brazos inceremoniosamente – La tengo – Dijo a mi teléfono.
-Dónde me llevas? – Pregunté apoyando la cabeza en su hombro. Emmett olía bien, como todos los vampiros, pero había algo distinto en él… Algo que se asemejaba a manzanas verdes y clavo de olor... Delicioso y hogareño. Me sentí segura con él.
Tal vez no eran los brazos en los que quería estar, pero eran una excelente segunda opción.
-A mi habitación – Respondió.
Mierda.
Brennan.
-Noooo! – Chillé.

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