lunes, 20 de junio de 2011

La Oportunidad de Jake 12



CAPÍTULO 12

Estaba tan concentrada en mi sueño que no sentí el ruido de alguien acercándose a mí hasta que la voz me llamó.


"..Y cae la noche junto con este sol
Y surgen palabras surge algo de amor
Quiero salir y escapar de aquí
Irme contigo a algún lugar, solos
Quiero sentirte y verte sonreír
Y ver que todo es, tú y yo…"
(Con este sol, Nicole)

BELLA POV
Me giré asustada, sin esperar a nadie a mi alrededor, pero antes de haberme volteado completamente, algo en mi interior se tensó y lo intuí. Jake!
-Jake! –Grité tirando mi libro y la manta al suelo y d un salto me lancé a sus brazos, aferrándome con mis piernas a sus caderas y cruzando mis brazos en su cuello. Él reaccionó instintivamente asegurando sus manos en mis nalgas y luciendo una expresión francamente confundida. Yo no le di tiempo para cuestionar nada, y ataqué sus labios con los míos con toda la pasión que pude conjurar. Mis sueños de un futuro con Jacob me habían dejado enamorada y anhelante, y necesitaba hacerle saber que ya no habría verdades ni sentimientos a medias. De ahora en adelante Jacob Black tendría lo que se merecía: Mi amor incondicional y mi entrega absoluta. Sería la mejor novia del mundo!… Ahora sólo quedaba el pequeño detalle de pedirle que me perdonara y que realmente quisiera seguir conmigo "en serio".
Mis labios se movieron sobre los suyos succionando y mordisqueando, recorriendo su contorno con mi lengua hasta que él entreabrió sus labios permitiéndome la entrada. Exploré su boca disfrutando de su sabor y olor, tan familiares, tan cercanos… él a su vez se recuperó de la sorpresa de mi ataque rápidamente, correspondiéndome con igual pasión y anhelo.
Mis labios se movieron hacia su oído mientras mis brazos se aferraban con aún más fuerza a su cuello. Mientras lo besaba, susurraba entre besos y mordiscos –Jake lo siento tanto… por favor perdóname…no quiero estar separada de ti nunca más... fui una idiota, no me dejes… tu eres la persona para mí… lo siento… lo siento…- él atacó mi cuello con la misma intensidad, enviando escalofríos por todo mi cuerpo.
-Lo siento Bells… nunca debí haber perdido el control de esa manera… nunca quise hacerte daño… Bells, te amo… no nos vamos a volver a separar- Dijo mientras lamía lentamente mi clavícula, como saboreando mi piel.
-Yo también te amo Jake… te amo… te amo… te amo…-Dije encontrando su boca nuevamente, susurrando los te amo contra sus labios.
-Que dijiste?-Dijo soltándome suavemente y depositándome de pié en el suelo. Puso un metro de distancia entre nosotros y me miró fijamente a los ojos.-Explícate Bella…-Dijo suspirando, imagino que tratando de ganar un poco de control.
-Jake lo siento tanto… me di cuenta de lo estúpida que he sido, me di cuenta de que nunca pertenecí con Edward ni su mundo, me di cuenta de que te amo y que quiero estar contigo de verdad… te quiero dar todo lo que tengo, y quiero…- Por qué era esto tan difícil? Ya había dicho la parte más complicada verdad?
-Que quieres Bells?-Preguntó en un susurro ronco, sexy, el atisbo de una sonrisa en sus labios.
-Quiero ser tu novia oficial- susurré tan bajito que no estaba segura de si me había escuchado. Su sonrisa creció hasta parecer modelo de pasta de dientes, acomodó su postura luciendo francamente engreído y me dijo- Me lo podrías repetir? No estoy seguro de haber escuchado bien.
-Jacob Black! Me escuchaste perfectamente, ahora dime si quieres ser mi maldito novio o no!-Exigí perdiendo la paciencia.
-Bueno, ya que me lo pides tan dulcemente, por supuesto que quiero ser tu novio. Quiero ser lo que tú quieras que sea, siempre- Se acercó a mí en un solo paso, tomó mi rostro con sus dos manotas y me besó hasta casi hacerme perder el sentido, envolviéndome en su olor y su calor, demostrándome su amor y su deseo. Yo poco a poco comenzaba a perder la cabeza, mi excitación escalando hasta hacerse insoportable. Necesitaba tenerlo desnudo y dentro mío YA!
-Jake… te deseo tanto… podemos hacerlo aquí?-Dije recorriendo mis manos por su estómago desnudo hacia la cintura de sus jeans, sabiendo que no me encontraría con la barrera de la ropa interior.
-Podemos hacerlo donde quieras Bells… Demonios, si lo quieres hacer en la silla de ruedas de Billy lo puedo sentar en el suelo y te la traigo…-Dijo removiendo mi chaqueta y deslizando su mano por el interior de mi sweater hacia mis pechos.
-No, no creo que sea necesario- dije con una sonrisa- pero te quiero aquí y ahora… quiero que hagamos el amor en el acantilado, mirando el mar-Y comencé a desabotonar sus jeans, bajándolos hasta sus rodillas y liberando su erección. Lo tomé entre mis manos, incapaz de rodearlo enteramente con una sola mano y me arrodillé frente a él.
-Bella! Que estás haciendo?-Dijo él con los ojos entrecerrados y arqueando su cuello levemente hacia atrás, empuñando sus manos a los lados de su cuerpo.
-Te quiero probar- Contesté acercándome y lamiendo la gota de líquido que se había formado en la punta de su erección- Mmmmmmmh- gemimos los dos a un tiempo. Él de placer ante el roce de mi lengua y yo ante su sabor, salado, esencialmente masculino y sexual, pero absolutamente Jake. Yo había imaginado este acto como algo incómodo y francamente un poco asqueroso y degradante, pero en ese momento, al ver la reacción que mi toque provocaba y el poder sobre él que tenía en mis manos, lo encontré sexy y comencé a sentir mis bragas humedecerse.
Tentativamente abrí la boca, recibiéndolo en mis labios y acariciándolo con la lengua. Una vez que me hube acostumbrado a su tamaño comencé a moverme lentamente hacia atrás y hacia adelante, atenta a sus reacciones para saber si lo estaba haciendo bien. De acuerdo a sus gruñidos y gemidos, todo estaba OK.
Puse mi mano en la base de su erección para poner un freno a cuánto de él podía recibir en mi sin atragantarme, lo último que necesitaba era que me dieran arcadas o que me ahogara, y con esa medida pude aumentar el paso, efectivamente haciéndole el amor con mi boca (ahora que nuestros sentimientos estaban declarados, no me podía referir a esto como simple sexo, esto era más, era la demostración máxima de mi amor y entrega hacia él).
Pasados unos minutos mi mandíbula empezaba a dolerme y mi lengua estaba a punto de acalambrarse, y es que Jacob es jodidamente grande, pero no podía parar, no al ver como él estaba disfrutando, gimiendo, con los ojos cerrados y su rostro elevado hacia el cielo. Pronto sus manos se aferraron a mi cabello, enredando los dedos en mi nuca, y comenzó a guiar mis movimientos, más rápido, más profundo, hasta que un gruñido escapó de su garganta y me dijo- Ahhhhhh Bella voy a acabar!… donde?…-y trató de retirarse. Pero yo no estaba dispuesta a aceptarlo. Si hacíamos esto había que hacerlo bien. Con una mano me aferré fuerte a su erección y con la otra me agarré a su trasero, empujándolo hacia mí. Un par de movimientos de cadera y estaba descargándose en mi boca. Agh, no es exactamente lo que imaginaba… en fin, lo mejor era tragar rápidamente, después de todo esto era mi regalo para él.
Mi recompensa vino inmediatamente con la sonrisa increíble que me regaló Jake, quién me tomó en sus brazos y se sentó en la roca plana donde yo lo había estado esperando, conmigo en su regazo.
-Dónde aprendiste eso Bells?- Dijo hundiendo su nariz en mi cuello, positivamente ronroneando… Mmmmh… no sabía que los lobos ronronean…
-Eeeeeeeh…-Dije enrojeciendo. ¿Cómo podía avergonzarme de nada después de lo que habíamos hecho?
-Mmmmmmh?-Dijo mordisqueando mi hombro.
-Lo busqué en google… quería sorprenderte… -Solté antes de poder contenerme.
-Sí que fue una sorpresa… una MUY grata sorpresa… bendita internet- Dijo tomando mis labios entre los suyos en un beso suave, sexy, deliberado… Oooh! Es mi turno!
-Jake, no estaba bromeando, te quiero dentro de mí AHORA.-Dije sin aliento.
-Tus deseos son órdenes…- Dijo extendiendo mi frazada en el suelo. Luego me tomó de la mano y me puso de pié. Se posicionó en mi espalda y me enfrentó hacia el acantilado, mirando al mar rojo, teñido por el atardecer. Me sentí arrullada por la brisa, el sonido de las olas al chocar a nuestros pies en el acantilado y el olor del mar. Lentamente, Jacob me fue desvistiendo mientras depositaba suaves besos en mis hombros, brazos, espalda, nalgas, muslos y pantorrillas, hasta que estuve completamente desnuda.
Jake entonces me giró hacia él y me besó en los labios brevemente, me tomó en sus brazos y me depositó suavemente de espaldas en la frazada. Se posicionó sobre mí sin aplastarme, y procedió a besarme y lamerme lánguidamente, en un gesto casi instintivo, casi animal, marcando su esencia en todo mi cuerpo. Sus manos recorrían por todos lados, de arriba abajo, acariciando, pellizcando, frotando, tentando… y yo me revolvía bajo su cuerpo apretándome a él, buscando más, queriendo morderlo, arañarlo, consumirlo, hacerlo solo mío. Necesitaba la reafirmación de nuestro lazo físico, necesitaba ser una con él.
Sus dedos finalmente bajaron por mi estómago y se depositaron en mi clítoris, paro tan suavemente que no me trajo ningún alivio. Su mano me acarició leve, lentamente y se movió a lo largo de mis labios, un toque tan ligero que si no hubiera estado tan hipersensible a su tacto y tan jodidamente encendida, quizás no lo hubiera notado.
Pero tal como estaban las cosas, lo noté y comencé a maldecir como un marinero al darme cuenta de que él nuevamente, estaba jugando a testear mis límites. Contraataqué recurriendo a frases sucias y sugerentes para lograr desesperarlo tanto como yo lo estaba.
-Aaaah… Jake cógeme, hazme tuya, quiero sentirte fuerte y duro dentro de mí, quiero gritar tu nombre cuando acabe… muéstrame que eres mío, que soy tuya…-rogué.
Pero Jake tenía otros planes, y siguió rozándome apenas, ignorando mis palabras, volviéndome loca. Cuando ya no pude más mi propia mano se dirigió a mi entrepierna, tratando de proveerme de la fricción que tanto necesitaba. La vergüenza me había abandonado hacía bastante rato y solo me quedaba la lujuria en forma de una necesidad como no la había sentido nunca.
Antes de llegar a su destino la mano de Jake detuvo la mía, la tomó amorosamente y besó cada uno de mis dedos y finalmente la palma. Con una voz suave y controlada me dijo-No Isabella. Tú no vas a acabar hasta que yo lo diga. Sabes por qué?
Yo no atiné a responder, sintiéndome cada vez más frustrada, mi centro palpitaba y él me negaba cualquier alivio… por qué me hacía sufrir así?
-Respóndeme Isabella.-Gruñó con su voz baja, ultra-sexi.
-No… no lo sé…-Gemí.
-Tú no vas a acabar hasta que yo diga porque tú eres mía. La humedad entre tus piernas, tu cuerpo y tus orgasmos… me pertenecen a mi- Dijo y me besó demostrando su dominancia. Mierda! Jake dominante es jodidamente sexi! Casi acabé en ese mismo momento, pero traté de seguir su juego. Mi sumisión pareció excitarlo, y fue perdiendo la compostura hasta que comenzó a sobar mi clítoris con más fuerza y rapidez, tal como lo necesitaba. Cuando me sintió llegar al límite, se retiró y se puso de pié –Que demonios Jake?-Grité frustrada y repentinamente sintiendo el frío del atardecer.
-Tranquila Isabella, solo voy a buscar un condón- Dijo escarbando en el bolsillo de sus jeans.
-Malditos condones, el lunes voy al doctor a pedir píldoras anticonceptivas- Decidí.
-En serio? Harías eso por mi?-Dijo enrollando el preservativo en su erección.
-Muy en serio, y lo voy a hacer por los dos-Dije estirando mis manos hacia él, necesitando su contacto, recorriendo la punta de mis dedos por sus brazos mientras él se posicionaba nuevamente de rodillas frente a mí. Oh! Dios esos abdominales! Mmmmmmmmh este hombre es atractivo! No, es mucho más que atractivo, pero tampoco puedo catalogarlo de "bello". Jacob es demasiado masculino para eso… Jacob es ardiente, sexi, pecaminoso. Y mío.
Lentamente posicionó la punta de su erección en mi entrada y tomó mi pierna izquierda, posicionando mi tobillo en su hombro. Lentamente me penetró, consiguiendo con esta posición un ángulo que nunca habíamos probado antes, llegando más profundo y creando un rango de nuevas sensaciones. Mi otra pierna rodeó su cintura y sus manos acariciaron mis pezones, bombeando lentamente mientras mis propios brazos estaban en posición de absoluta rendición sobre mi cabeza.
Me retorcí apretando mi pierna libre contra sus glúteos, tratando de empujarlo a mí, de acelerar el paso, pero él tenía absoluto control y siguió moviendo su cadera lentamente, en movimientos circulares, explorando nuevas formas de profundizar nuestra unión.
Poco a poco fue aumentando el ritmo, haciendo sus estocadas cada vez más rápidas y profundas, hasta que sentí los músculos de mi vientre tensarse y un cosquilleo subir por mis rodillas y simultáneamente bajar desde mi lengua, por mi garganta hacia mi centro. Gemí y creo que grité Jake avisándole de mi inminente orgasmo, y él aumentó el paso ordenándome- Quiero que te vengas Isabella, quiero que acabes y quiero que lo goces, porque nadie nunca más te va a tocar. Nadie jamás te va a hacer sentir como lo hago yo. Ahora acaba para mí!- Y con esa orden me deshice en el orgasmo más increíble de la historia del universo, un orgasmo que merecía ser documentado para futuras referencias y su propia entrega de premios con alfombra roja, un orgasmo que sentí en todo mi cuerpo y pareció durar horas (aunque seguro solo fue un par de minutos, pero en fin, el tiempo es relativo y desde mi perspectiva se extendió para siempre). Momentos después, cuando yo estaba bajando de mi nube con lágrimas de felicidad en mis ojos, sentí a Jacob tensarse, gritar mi nombre y pulsar dentro mío antes de caer rendido sobre mí.
-Te amo Jake- Murmuré en medio de un suspiro.
-Te amo Bells- Dijo reacomodando su cuerpo al mío.
Y eso es lo último que recuerdo antes de quedarme dormida, acurrucada en su pecho y arrullada por el mar.

-Bella?

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