lunes, 20 de junio de 2011

La Oportunidad de Jake 2






CAPÍTULO 2

JACOB POV
Soñaba con Bella. Menuda novedad, siempre soñaba con Bella. Ella recorría mi pelo y mi rostro con sus blancas manos. Me gustaba el contraste de su piel contra la mía. Su palidez la hacía ante mis ojos vulnerable y exquisitamente femenina. Ella recorría mi piel tan suavemente que sentía como alas de mariposas acariciando mi piel. Recorría mi piel formando círculos y líneas, como escribiendo mensajes en mi rostro, a veces incluso rozando mis labios. Era el sueño más vívido que había tenido. Ella tocándome a mí, queriéndome a mí, buscando mi calor. En mi sueño me contenía para no besarla, me gustaba que ella tomara la iniciativa de esa forma. Me gustaba que me necesitara.
Mi cuerpo obviamente reaccionaba también a su cercanía. Una dolorosa erección ya se formaba entre mis piernas, y era vagamente consciente de que tendría que correr a aliviarme al baño como cada mañana desde que Bella era parte constante en mi vida.
De pronto, en medio de sus dulces caricias en mis labios, comenzó a llover. Una gota de lluvia cayó en mis labios. Lluvia? Eso era distinto. En mis sueños con Bella nunca me molestaba en agregar componentes climáticos. Ya bastantes problemas tenía para encima hacer complejos mis sueños.
Pero el agua era salada, y cayó una segunda gota que me hizo despertar. Me di cuenta de que estaba en el regazo de Bella y por un segundo mi pecho se hinchó de felicidad al darme cuenta de que mi sueño había sido real. Que las caricias habían sido reales. Pero en seguida reaccioné. Lágrimas? Bella lloraba.
Me incorporé de inmediato, buscando la fuente de su sufrimiento, pero no había nadie, estábamos solos y físicamente se veía bien… más que bien… Mmmmmmmmh… Enfócate Jacob Black!... y entonces ella comenzó a llorar desconsoladamente.
La abracé contra mi corazón, esperando que el ritmo de mis latidos y mi inusual temperatura corporal la tranquilizaran. Comencé a murmurar palabras de consuelo y amor contra su cabello. Olía delicioso. Ella siempre olía delicioso, y se sentía tan frágil, tan perdida. Maldita sanguijuela! Como siempre que recordaba las causas del sufrimiento de Bella no podía dejar de dedicar un par de maldiciones al asqueroso chupasangre que la había destrozado. Mi instinto de protección se incrementó aún más, y su cercanía hizo palpitar mi entrepierna. Esperé que ella no lo notara. Ella nunca parecía notar el efecto que tenía en mí. Volví a calmarme. Ella estaba en mis brazos, buscando mi calor y consuelo. La sanguijuela se había largado para siempre. A lo mejor si existía alguna posibilidad para nosotros. La haría darse cuenta de que me amaba. Le haría reconocer que nos pertenecíamos, que somos el uno para el otro, que estábamos predestinados y que de no ser por esos malditos parásitos de los Cullen nosotros estaríamos juntos desde hacía tiempo. Pero estábamos juntos ahora…
-Mejor?-Pregunté aliviado al notar que dejaba de llorar.
-Mejor- Murmuró contra mi piel…
El suave movimiento de su rostro me sacó de mis cavilaciones. Ella estaba girando su rostro hasta enfrentar mi pecho. Su aliento helado me provocó escalofríos de deseo, y de pronto, su lengua…
Me paralicé, asustado de que cualquier movimiento de mi parte la hiciera detenerse. Dios! Que estaba haciendo Bella? Lo supe enseguida, recogía sus lágrimas dejando una estela de besos entre mi corazón y mi boca. Mi respiración estaba agitada, pero traté de controlarme aunque cada fibra de mi ser me pedía tomarla, besarla y hacerla mía. Debía ser ella quien tomara la iniciativa. Si la presionaba la perdería, ya lo sabía yo, que a testaruda no le gana nadie.
Cuando llegó a la altura de mi boca nuestros ojos se cruzaron. Ella miraba expectante, evaluando mi reacción. –Estas bien?- Jadeé
-Si tu me ayudas voy a estar bien…- dijo sonriendo. Demonios! Era tan hermosa que dolía.
-Lo que tu quieras, cuando tu quieras, siempre- susurré mientras mis manos removía mechones de pelo mojado de su rostro. Y entonces, lentamente, acercó sus labios a los míos y me besó. Sus labios se movieron sobre los míos lentamente, suavemente, apenas rozándolos. Era delicioso e irreal, pero yo necesitaba más.
Contra todos mis buenos propósitos acerqué su rostro más aún con mis manos, presionando fuerte sus labios a los míos. Necesitaba sentirla, necesitaba que este beso fuera real. La amaba, la deseaba, y ella finalmente respondía a mis besos hambrientos, descuidados. Tal vez fui un poco bruto, pero esto era nuevo para mí. No quería hacerle daño, pero yo no necesitaba besarla como si fuera de porcelana. Yo no necesitaba controlarme para no matarla. Abrí mi boca y tenté sus labios con mi lengua, invitándola a explorar. Una de mis manos se asentó en su nuca mientras la otra recorría su espalda presionándola hacia mí. Quería invadirla con mi calor, quería sentir su cuerpo contra el mío. Sacar de su mente y su corazón a la sanguijuela y llenarla de mis besos y mi amor.
Ella jadeó mi nombre, y eso fue todo lo que necesité. Ella sería mía. En cuerpo y alma, la ocuparía hasta no dejar espacio para Cullen. Yo la cuidaría y la amaría. Ella no volvería a estar sola, ella no volvería a sufrir.
BELLA POV
Jacob respondió a mis suaves besos de forma apasionada, casi animal. Anteriormente solo había besado a Edward, por lo que había aprendido a controlar mi pasión y solo dar besos inocentes, suaves y delicados, sin siquiera abrir la boca. Perfectamente coreografiados para no romper el frágil autocontrol de Edward. Para que no me matara.
Pero Jake no era delicado. Ni inocente. Recorrió con su cálida lengua mis labios hasta que los abrí, buscándolo con mi lengua. Gimió y profundizó su exploración mientras fijaba mi rostro con una mano y mi cuerpo con la otra. El calor de su cuerpo me rodeaba y me impedía escapar. Pero yo no quería escapar.
Después de tantos meses de soledad y dolor, de frío y vacío, sentía el cuerpo de Jake llenándome, calentándome. Produciendo sensaciones desconocidas en mi cuerpo, un calor centrado en mi bajo vientre, mariposas en el estómago, rubor en mis mejillas, la sangre pulsando bajo mi piel. Me hacía sentirme viva por primera vez en tanto tiempo!
El abandono de Edward no solo me había roto el corazón, además había destrozado mi autoestima. Sentirme deseada por Jake en este momento era el bálsamo perfecto para mis heridas. Ante sus ojos me veía hermosa, deseable, poderosa. Ya no era una muñeca vacía y rota. Mi cuerpo despertaba de un largo período de hibernación y yo no me sentía capaz ni tenía ganas de controlarlo. No más control. Esto se sentía bien. Por una vez mi mente dejó de pensar en Edward y se concentró en Jake, es sus manos, en su cuerpo y en sus besos. El me quería. El no me abandonaría. El nunca me haría daño.
Cambié mi posición para quedar a arrodillada con una pierna a cada lado de sus piernas frente a él, mi pecho contra el suyo, mi boca contra su boca. Mis manos se atrevieron a recorrer su musculoso pecho y abdomen, suavemente al principio, pero con creciente pasión en respuesta a los jadeos de Jake.
-Oh Bella!... Dios!- Me sentía poderosa y excitada. Las caricias de Jake también se intensificaron, tomando mi trasero con ambas manos y acariciándolo mientras me sentaba en su erección. Aún a través de su ropa y la mía su calor y su dureza eran sobrecogedores. Mi centro respondió palpitando de deseo… que pasaba conmigo? Era esto normal? Mis reacciones físicas con Edward nunca llegaron tan lejos. El se encargaba de frenar cualquier situación de "riesgo", por lo tanto nuestra relación física se limitaba a controlados besos y caricias. Esto era otra cosa. Esto era fuego y pasión, pero también ternura. "Basta!" me dije. "Basta de pensar en Edward, el ciertamente no estaba pensando en ti al abandonarte". Me obligué a sacarlo de mi mente y a concentrarme solo en Jake. Mi Jake.
JACOB POB
Bella se dejó hacer. Cuando la besé de vuelta ella pareció por un momento desconcertada, pero lentamente comenzó a reaccionar a mis caricias, se reacomodó frente a mi y me acarició recorriendo mi pecho y abdomen con sus dedos. Caricias suaves y dulces, enloquecedoramente sexy. Mi corazón ya no cabía en mi pecho de felicidad, por fin estaba consiguiendo lo que tanto había deseado. Por fin sería mía!
Bajé mis manos desde su cintura hasta sus piernas, las acaricié lentamente, transmitiendo mi calor a través de la tela de sus jeans, y las subí nuevamente hasta situarlas entre sus caderas y su trasero, moviéndola hasta posicionarla en mi erección. La sentí gemir suavemente contra mis labios y eso fue todo… me perdí en el deseo.
Sus manos comenzaron a recorrer mi espalda y yo hice lo mismo por debajo de su blusa, subiéndola hasta sacársela por la cabeza mientras la miraba, atento a cualquier signo de rechazo o incomodidad. Ella simplemente me miró a los ojos, mordiéndose el labio inferior y sonrió. Sonrió! Y entonces me vi con una nueva superficie que besar y acariciar.
Bella es delgada, y sus curvas son suaves y femeninas. Sus pechos son pequeños, proporcionales a su contextura, por lo que me sorprendí al remover su blusa y constatar la perfección de la mujer que tenía frente a mi. Imagino que realmente nunca los noté debido a que siempre usa ropa ancha, pero Demonios! Era increíble.
Ver su piel pálida entrelazada con mi piel morena añadió toda una nueva capa de excitación, y lentamente me dediqué a recorrer su torso con mis manos y mis labios. Combinando besos suaves y otros más salvajes, mordiscos y lametazos, la recorrí desde la clavícula hasta el ombligo, levantándola por el trasero, ya que a ella aparentemente las rodillas ya no la sostenían. Continué mi recorrido por el costado, desde su cadera hasta su pecho izquierdo, y con las manos removí su sujetador. Ahora fue mi turno de gemir. Perfecta. Con que derecho era tan hermosa? Como podía tener este efecto en mi? Ahogando un gruñido puse su pecho en mi boca mientras sujetaba y acariciaba el otro con mi mano. Succioné, besé y lamí sus pechos, alternándolos, mientras sus manos viajaron a mi cabeza sujetándome por mi pelo corto. Tendría que dejármelo crecer, la sensación de ella tirándome el pelo para acercarme a ella era la imagen más sexy del planeta.
Sus gemidos y jadeos eran el sonido más dulce que podría escuchar. Verla así, sonrojada, descontrolada y entregada a mi… tenía que recompensarla. Darle todo el placer que se merecía y de paso asegurarme de que esta no fuera la última vez.
Porque aunque yo era virgen, la telepatía que compartía con los miembros de mi manada resultaba bastante útil en este momento. Cada cierto tiempo descubría a otros miembros (especialmente a Sam) pensando en sus novias, y aunque no era mi intención espiar, es difícil evitar una imagen que es enviada a tu cerebro desde la mismísima fuente. Y así es como yo sabía que esperar y como satisfacer a Bella.
Lentamente me incorporé hasta besar sus labios y recibir en mi boca sus gemidos, y la tomé entre mis brazos para ir a mi habitación. Si bien estábamos solos en mi casa y podíamos hacerlo en el sillón si queríamos, yo la quería lo más cómoda posible. Y con mi tamaño, el sillón nos quedaría muy apretado.
Así, con ella acunada entre mis brazos, caminé lentamente mientras ella besaba mi cuello, subiendo por la mandíbula hasta mi oreja. Oooooooh!
Al llegar a mi habitación la deposité en la orilla de mi cama y mientras la besaba reclinándola de espaldas, comencé a desabrochar sus jeans. Al momento de bajarlos ella me ayudó poniéndose de pié, así es que aproveché de bajar sus bragas al mismo tiempo. Verla desnuda frente a mi era más de lo que podía soportar. La amé y la deseé con más intensidad que nunca, la recorrí con mis manos, sin dejar de mirarla a los ojos, tanteando, evaluando sus reacciones, pero ella permaneció frente a mi jadeando y gimiendo con cada nueva caricia.
La empujé suavemente a la cama y me posicioné sobre ella sin aplastarla. Nuevamente besé sus pechos y comencé a descender hasta su centro. Yo sabía que Bella era virgen, así es que tenía una sola oportunidad de hacer bien esto. Suavemente separé sus rodillas con mis manos, para tener un mejor acceso, y ella comenzó a retorcerse en la cama.
-Jake, no!- dijo en un jadeo, sonrojada de pies a cabeza.
-No qué?- Murmuré contra su vientre, con la voz ronca de deseo.
-No… no tienes que… hacer eso- dijo visiblemente avergonzada.
-Quiero hacer esto Bells, quiero darte placer, déjame hacerlo.- Rogué mientras comenzaba a dar suaves besos en sus muslos, subiendo a su centro. Ella gimió con fuerza y no dijo más, pero al encontrar con mi boca sus risos, volvió a tomar mi cabello entre sus dedos, empujándome para que el contacto se hiciera más profundo.
Esa era toda la confirmación que necesitaba. Mis manos viajaron a sus pezones, retorciéndolos y acariciándolos, mientras mi boca comenzaba una lenta exploración. Ella estaba deliciosamente húmeda, su sabor me volvió loco apelando a mi lado más animal, y comencé a pasar mi lengua por sus labios lentamente, buscando los puntos más sensibles, reclamándola como mía.
Al tocar su botón su espalda se arqueó y un gemido salió de sus labios –Mhhhhhhhhhhh Jake…- Bajé una de mis manos para penetrarla con mis dedos mientras besaba, lamía y mordía su punto de placer. Pero antes de llegar a penetrarla con mi dedo índice que recorría sus labios, ella ahogó un grito, se retorció y supe que había llegado al orgasmo.
Sin dejar de lamerla, esta vez suavemente para darle tiempo de recuperarse, introduje mi índice en su hendidura, probando su estrechez y chocando con su barrera. Comencé a introducir y sacar mi dedo, lento al principio y luego más rápido, mientras mi lengua lamía su botón con más fuerza. Me dí cuenta de que un nuevo orgasmo se aproximaba al sentir sus paredes contraerse, e introduje un segundo dedo mientras ella gritaba mi nombre y caía jadeando a la cama, aún retorciéndose placer.
Me acerqué a ella hasta quedar recostado a su lado, acariciando su estómago, dándole tiempo de recuperarse. Ella tenía los ojos fuertemente apretados y jadeante me dijo –Yo no pensé que el sexo fuera así, nunca me imaginé que podría sentí algo como esto.
-Asumo entonces que te gustó?- Pregunté con una sonrisa de satisfacción. "Woooow! Buen trabajo, Jacob", me felicité internamente.

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