lunes, 20 de junio de 2011

La Oportunidad de Jake 3




CAPÍTULO 3
-Gustó?- preguntó ella con una lánguida sonrisa en los labios y los ojos entrecerrados –Si. Podrías decir que me gustó… Bésame…- Me pidió, y yo, aún con su sabor en mi boca, la besé suavemente, transmitiéndole todo mi amor y felicidad. Rápidamente el beso subió de intensidad, y ella se posicionó sobre mi, desabrochando mis shorts. Yo no llevaba ropa interior porque… bueno, porque nunca llevo. Yo nunca sé cuando debo transformarme, y mientras más ropa llevo puesta, mas ropa debo cargar en forma de lobo, y como ya he dicho antes, no soy un maldito san Bernardo para andar acarreando trapos innecesarios.
Ella jadeó sorprendida y lentamente me bajó los shorts, mirando fijamente mi erección mientras volvía a morder su labio inferior, un intenso rubor tiñó sus mejillas y frunció el ceño. Quedé desnudo sobre la cama con ella mirándome congelada, pasaron varios segundos sin que ninguno de los 2 dijera nada hasta que no aguanté más la incertidumbre. Habría algo mal con mi cuerpo? Ya no le gusto? Se arrepintió? Me sentí extremadamente vulnerable.
-Bells… que sucede?- Pregunté susurrando, temiendo su respuesta.
-Nada…- dijo sonrojándose aún más- Es que… estaba pensando si… eso me cabría. Se ve demasiado grande.
-Eso- dije con satisfacción y alivio- es porque yo soy grande… que esperabas? Mido casi 2 metros…
-Mmmmmmmmh… tu… crees que cabe?- preguntó evitando mi mirada. Yo no pude evitar una carcajada. Como podía ser tan condenadamente sexy? Niña y mujer, ardiente y virginal.
-Estoy seguro de que te cabe, pero si quieres parar ahora podemos hacerlo… -No, no, no, no, gritaba en mi cabeza- O… podemos intentarlo. Si te duele mucho paramos…-Ofrecí acercándome nuevamente a ella, acariciando su rostro para enfrentar su mirada a la mía.
-Intentémoslo- dijo por fin. Con un gruñido de satisfacción la tomé en mis brazos y me posicioné sobre ella, nuevamente besándola como un salvaje, con labios, lengua y dientes, mis manos recorriendo impúdicamente su cuerpo, reclamando, conquistando, hasta que ella comenzó a jadear y susurrar mi nombre entre gemidos. No me detuve. Ella debía pedirlo, debía rogarme que la hiciera mía. Volví con mis labios a su centro, aún más húmedo, y deslicé mis dedos por su apertura suavemente, introduciéndolos y retirándolos acompasadamente, no muy profundo, no quería traspasar su barrera con mis manos, pero si lo suficiente para hacerla retorcerse de placer entre mis brazos. Cuando sentí su respiración aún más agitada y sus paredes empezar a contraerse, me retiré completamente.
-Jake!- gritó.
-Dime, Bells- Sonreí haciendo acopio de la poca calma que me quedaba.
-Jake…- se quejó haciendo un delicioso puchero.
-Si?- dije con voz ronca. La estaba obligando a pedir lo que quería.
-Por qué?... Mmmmmmmmmmh…Jake!- dijo colorada.
-Pídeme lo que quieres, Bella. Te daré lo que tu quieras, pero tienes que pedirlo.
-Jake… por favor… me harías el amor?- Mi corazón dio un brinco, un gruñido brotó de mi pecho. Rápidamente estiré mi brazo para abrir mi velador y sacar un preservativo… maldita caja estaba cerrada… maniobré como pude con una mano, volaron preservativos por el aire cuando finalmente destrocé la caja, me llevé uno de los preservativos a la boca para sacarlo del envoltorio, escupí el trozo de envoltorio que quedó en mi boca y me lo puse rápidamente, mientras Bella se retorcía de risa ante mis esfuerzos. Maldición! Este es el último momento en el que necesito a Bella riéndose de mí. La besé profundo hasta agotar sus carcajadas y hacerla gemir suavemente, la abracé y me posicioné sobre ella, mi erección sobre su entrada, listo para empujar. La miré a los ojos, besé sus labios suavemente y pregunté –Lista?- Ella asintió mordiéndose el labio inferior, y yo comencé a empujar.
Mi autocontrol estaba al límite. El hecho de compartir las experiencias de la manada ayudaba, claro, eso me había llevado a este punto, pero seguía siendo virgen y estaba aterrado de defraudarla.
La penetré lentamente, cada centímetro debía ser atesorado individualmente, y al llegar a su barrera no me detuve, simplemente continué el lento avance observando signos de dolor. Durante unos momentos ella se tensó y gimió de dolor, pero en un susurro me pidió que continuara. Finalmente estaba adentro completamente. La sensación de ser uno con ella era indescriptible. Me detuve esperando por su reacción, dándole tiempo para que se acostumbrara a mi invasión. Nos mantuvimos inmóviles varios minutos, mirándonos a los ojos y besándonos suavemente hasta que sentí que su respiración se regulaba y la mueca de dolor de su rostro se relajaba. Por mientras trataba de enfocarme en imágenes que me distrajeran y evitaran que eyaculara en ese mismo momento. Mmmh Billy destripando pescados, El juanete de Harry Clearwater, Paul vomitando en la jardinera de Emily después de una borrachera… "Ok, esto está funcionando"… y entonces Bella elevó su cadera, permitiendo una unión aún más completa. Gruñendo comencé a penetrarla, lento y profundo. Sacaba mi miembro casi completamente y volvía a entrar hasta el fondo, buscando más fricción, mas placer. Ella enredó sus piernas sobre mis caderas y gimió-Jake..mas…
Y con eso perdí el control. Nuestro ritmo evolucionó rápidamente de lento y premeditado a rápido y salvaje, ella me mordió y enterró sus uñas en mi espalda, ya completamente desinhibida, totalmente entregada. Cuando sentí que ella estaba a punto de llegar a su orgasmo, giré nuestros cuerpos, posicionándola sobre mi y permitiéndole cabalgarme. Ella controlaría el final.
Su espalda se enarcó y su cadera creó fricción sobre la mía en círculos, buscando más profundidad, mas roce. Sus manos se enterraron en mi pecho, y echó la cabeza hacia atrás al comenzar sus primeros espasmos- Oooooh Jake!- gritó, y eso fue todo lo que necesité para acompañarla y terminar juntos. La tomé fuerte por las caderas y la empujé contra mí. En cinco salvajes embestidas todo había acabado, ella reposaba en mi pecho y yo la rodeaba con mis brazos, sin salir de ella.
-Mmmmmmmmmmmh- Gimió de satisfacción. Yo la abracé aún más fuerte y ella se quedó dormida. La acaricié hasta sentir su respiración acompasada, y lentamente salí de ella. Me dirigí al baño para lavarme la cara y las manos y eliminar el preservativo y limpiar los restos de sangre, y volví a la cama. Nos cubrí con la colcha, la rodee con mis brazos y suspiré de satisfacción. Bella era mía. Por fin era mía, más de lo que nunca fue del asqueroso chupasangre, y tendría mi oportunidad de hacerla feliz. Con esa idea en mente, me sumí en la inconsciencia con una sonrisa en los labios.

BELLA POV
La lluvia se azotaba contra la ventana y el viento rugía contra los árboles produciendo un ruido constante y arrullador. Hacía frío, pero yo no lo sentía. Acababa de despertar en los brazos de Jake. Mi Jake. Sonreí. El pánico inicial había dado paso a la satisfacción al recordar los detalles de lo que habíamos hecho. Al recordar como se había sentido mi cuerpo y mi alma al sentirme llena de Jacob. El era eso, puro calor y amor, me sentía protegida y amada. Una punzada de dolor me había atravesado al darme cuenta de que finalmente había perdido mi virginidad con Jacob y no con Edward, como siempre pensé que sería. Edward… Maldito sea! Aún lo amaba. Pero el dolor de su recuerdo se suavizaba al sentir el corazón de Jake latir contra mi espalda y sentir sus brazos rodeando mi estómago y mis pechos. Amaba a Edward, eso no lo podía borrar en una mañana de sexo, por bueno que fuera (y lo había sido), pero por primera vez desde que me abandonó me sentí capaz de enfrentar mi vida sin él. Le había dado una oportunidad a Jake y se sentía… bien.
Sabía que usar a Jake como muleta no era correcto, pero no me sentí mal. Jake me amaba y yo… yo lo quería y con el tiempo lo aprendería a amar. Amaría lo que me hace bien.
Me concentré en borrar a Edward de mi mente y pensar en Jake. Sentí su respiración acompasada a la mía, su boca en mi nuca, y sus piernas y las mías entrelazadas. Sí que me había sorprendido… donde habría aprendido a hacer el amor así? Una punzada de celos me invadió. Habría estado con otra mujer? Y si lo había estado, porque no me dijo? Se supone que soy su mejor amiga, debería saberlo! Volví a sonreír y se me escapó un suspiro… Ahora también lo celaba? Si, por que ahora Jake era mío.
-De que te ríes?- Me preguntó con sus labios en mi cuello, apretándome más fuerte.
-De nada- contesté sonrojándome hasta la raíz del pelo
-Bella!...-Exigió el
-Pensaba en la cárcel- Mentí
-La cárcel?- Preguntó extrañado
-Sí, la cárcel. Probablemente debería ir a entregarme, después de todo acabo de abusar de un menor de edad…- Contesté con una sonrisa.- A lo mejor me entrego a Charlie, así tenemos 50-50% de posibilidades. O me mete presa a mi o te dispara a ti.
-Mmmmmmmmmh- gruñó enfadado- Sigues obsesionada con la edad. Cuantas veces te tengo que repetir que mi edad biológica es mucho mayor a la tuya? Mírame- dijo destapándose por completo- Te parezco de 16?- Yo me quedé hipnotizada por su cuerpo desnudo y mordí mi boca para no sonreír. No, definitivamente no se veía de 16.
Decidí cambiar de tema y cuidar de él. Por hoy yo me haría cargo de Jake.
-Bueno, decidiste que quieres almorzar?- Pregunté abrazándome a su pecho. El me rodeó con sus brazos y suspiró.
-No tienes que hacer nada, podemos pedir algo…- comenzó.
-No, hoy voy a cuidar de ti. Ya es suficiente con que no duermas, pero no voy a permitir que sigas alimentándote con porquerías. Déjame hacerlo para ti… -susurré.
-Bella, hoy ya has hecho lo suficiente por mi- dijo besando mi espalda- Me has hecho el hombre más feliz del mundo, no puedo pedir que encima cocines para mí. No estamos en el siglo pasado!- exclamó riendo. El siglo pasado… Edward si pertenecía al siglo pasado. Demonios Bella, contrólate!
-Bueno, pues te guste o no, así son las cosas. Voy a cocinar para ti y te vas a alimentar te guste o no. Y te advierto que no será nada frito y que va a incluir hojas verdes.- dije dejándole en claro que en este punto no cedería. Cuidaría de él con o sin su ayuda.
-Pues si quieres cuidar de mi me parece muy bien, pero te recuerdo que soy un lobo y los lobos no comemos "hojas verdes"- dijo con asco a mi ofrecimiento de ensalada.
-Lobo o no, me da igual. El lobo comerá carne y el humano sus vegetales. Y mientras yo cocino, vas a descansar un poco mas- dije mientras intentaba separarme de su abrazo para intentar vestirme.
-No te vas sin un último beso- me dijo girando mi cuerpo, con lo que nuevamente quedé bajo su cuerpo, sin escapatoria. Acercó su boca despacio, dándome tiempo para rechazarlo, pero esa idea ya no era una posibilidad. Ahora que conocía el calor y la pasión de Jacob ya no me podría alejar. Nos besamos lentamente, nuestras lenguas explorando nuestras bocas y sus labios mordiendo suavemente mis labios. Con un suspiro de satisfacción me dejó ir, pero me observó atentamente mientras recogía, desnuda y muerta de vergüenza, mis bragas y mis jeans del piso. Me vestí y fui a la sala por el resto de mi ropa, terminé de vestirme, y fui al baño. Al hacer pis noté un leve ardor en mi zona íntima, y me di cuenta de que aún sangraba levemente. Mi primera reacción fue de pánico. Sangre! Dios Mío, yo no podía sangrar! Y luego me tranquilicé… si, sangrar era normal y nada malo pasaría. Que distintas eran las cosas ahora. Hace unos meses Jasper casi me mata por un corte que me hice en el dedo desenvolviendo un regalo. Y ahora, sangraba mi virginidad, por primera vez consciente de que sangrar estaba bien. La sangre es normal, como la saliva y la transpiración. Sangrar es humano.
Abrí la puerta del baño y le pedí a Jake permiso para tomar una ducha. El por supuesto accedió, y una vez que me pasó una toalla limpia (enorme, debía ser suya), cerré la puerta y me relajé bajo el agua caliente. Mis músculos me lo agradecieron y por el momento, me sentí feliz.
Y entonces tomé la decisión consciente de buscar este estado, trataría de ser feliz.

JACOB POV
Bella se metió a la ducha y yo obediente, volví a la cama. No podía creer lo que había sucedido, ni menos la naturalidad con que Bella había reaccionado. Casi esperaba (y temía) que ella decidiera dejarme, que se arrepintiera y que estallara otra vez en llanto. Pero en lugar de eso, al despertar la vi sonreír, ensimismada en sus pensamientos. Despertar en sus brazos, desnudos, fue casi mejor que el sexo. Porque significaba que había sido real, que había ocurrido y que si jugaba bien mis cartas, seguiría ocurriendo. La amaba. La amaba tanto! Suspiré de satisfacción cerrando los ojos y pronto me quedé dormido. Bells me conoce y tenía razón. Estaba agotado. Tanto perseguir a Victoria (aún me costaba reconocer que una asquerosa sanguijuela mereciera ser reconocida por su nombre) me tenía exhausto, tanto física como emocionalmente. Pasaba las noches en vela patrullando, haciendo turnos dobles, y cuando por fin tenía tiempo para dormir, no podía dejar de preocuparme… Y si Victoria atacaba mientras yo descansaba? Por eso solo estaba tranquilo cuando Bella estaba en la reserva. Era el único lugar lo suficientemente seguro. Ninguna sanguijuela sería capaz de traspasar nuestros límites.
Desperté con el delicioso olor de la comida casera. Entre Billy y yo rara vez cocinábamos algo más elaborado que huevos revueltos, por lo tanto el olor de la comida que preparaba Bella era especialmente seductor. Pensé en la cara que podrían los miembros de la manada cuando vieran en mi mente lo que había ocurrido con Bella esta mañana. Ya me parecía escuchar sus burlas, y peor, ya me los imaginaba disfrutando con las imágenes de Bella desnuda, gozando en mis manos que les regalaría mi mente. Maldita telepatía, solo era útil para coordinar nuestros ataques, pero el resto del tiempo era una verdadera molestia. Ojalá Bella no pensara en ese detalle. No hay nada que yo pudiera hacer para evitarlo mientras siguiera transformándome en lobo, y lo seguiría haciendo mientras Bella corriera peligro. Demonios! Ya veía la cara de Embri cuando viera a Bella cabalgándome, tal hermosa, tan sexy … Mierda! no me quedaría más remedio que romperle la cara a él y a cualquiera de mis hermanos que dijera algo inapropiado, a menos que fuera Leah, no le podía pegar a una mujer, aunque esa mujer fuera semejante arpía y se lo mereciera.
Me levanté y me dirigí rápidamente al baño, me di una corta ducha, me calcé mis shorts y fui a la cocina. Bella tarareaba suavemente una melodía mientras terminaba de preparar todo, y a mi se me encogió el corazón. Nunca la había escuchado tararear nada, desde que éramos amigos ella odiaba la música y la evitaba como a la peste. Fue un signo de que las cosas habían cambiado, de que este era un nuevo comienzo. Me acerqué a ella por detrás y la abracé, hundiendo mi nariz entre su cuello y su cabello suelto. Ahí se concentraba su olor. Ella arqueó su espalda y acercó sus labios a los míos para depositar un suave beso.
-Descansaste?- Preguntó amenazándome con la cuchara de palo.
-Señor, si señor!- bromeé cuadrándome y haciendo un saludo militar.
-Bien, me ayudas a poner la mesa?- dijo depositando la cuchara en la mesa y dándome un beso en la punta de la nariz. Yo no podía dejar de sonreír. No podía creer cómo había cambiado mi suerte desde esta mañana. Era algo que no me había atrevido a esperar ni en mis mejores fantasías.
Almorzamos en silencio. Bella preparó carne al horno con patatas y ensalada de lechuga, y se encargó de hacerme comer mis vegetales tal como había amenazado. Yo la verdad no tenía nada contra la lechuga, me encanta en el pan con una hamburguesa, pero era divertido hacerla rabiar y verla coger nuevamente la cuchara de palo, amenazante. No es que la mísera cuchara pudiera hacer algo contra mí. Si realmente quería hacerme daño tendría que buscarse una barra de hierro
Luego ella retiró la mesa, yo lavé los platos y nos sentamos en el sillón a ver una película en la tele. No sé cual. Ella estaba sentada en mi regazo y yo no dejaba de acariciar sus brazos y besar su pelo. Estaba a punto de quedarme dormido de nuevo cuando fuertes golpes en la puerta me alertaron.
-Jacob!- gritó Paul. Me incorporé de un salto a abrir la puerta y lo hice pasar.
-Que sucede?- pregunté asustado
-La sanguijuela pelirroja, Sam se la encontró en su ronda y Jared se unió a la persecución. La siguieron por más de una hora hasta que perdieron el rastro. Sam nos quiere a todos patrullando ahora, alerta máxima. Cuando la encontró esta vez estaba a solo 3 km. de los límites de la reserva.

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