lunes, 13 de abril de 2015

Mi Destino 23

Un capítulo publicado extra rápido, pero es que no me aguanté las ganas de saber qué pasaba a continuación así es que lo tuve que escribir.
Todo mi cariño va para Roxy que está muy enferma y para Lyz, cuyo marido estuvo (no sé si aún está) en el hospital. Es maravilloso saber que mis historias ayudan a distraerlas aunque sea por un rato. Un abrazo y fuerza.
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Capítulo 23
Don't call the doctor
I'm gonna get better
Don't run for the priest
I'm gonna find some faith
Just because I burned my bible baby
It don't mean I'm too sick to pray
Too Sick to Pray / Alabama3

BELLA POV
Y regresamos a la casa del lago. Dónde estaríamos mejor y más protegidos?
Después de discutirlo bastante, se decidió que la fuerza está en los números y que Jasper y Lis se sumarían a nuestras vacaciones con el compromiso de que Lis se mantuviera sobrealimentada y que en caso de emergencia se largarían de inmediato. No podíamos permitirnos accidentes.

Al llegar, todos estuvieron felices de recibirnos, especialmente Emmett, que odiaba haberse perdido la diversión para quedarse como adulto responsable del grupo.
Él no quería controlar, quería ser parte de los que deben ser controlados.
Llegamos a eso de las siete de la tarde y me di una ducha bien caliente para quitarme el polvo del camino.
Afortunadamente Garr se deslizó a la ducha desde mi ventana abierta, porque cuando estaba enjuagando mi cabello comencé a sentir que me faltaba el aire y se debilitaban mis piernas, lo que disimulé aferrándome a su cuello con ambos brazos y haciéndolo abrazarme.
Él me acarició como siempre, sin sospechar nada, y yo descansé mi peso en él hasta que me sentí más fuerte y salí de la ducha.
Me envolví en una toalla y me tiré en la cama cuan larga soy, esperando a que el mundo dejara de girar.
Cuando Garr salió de la ducha me preguntó qué me pasaba, que por qué estaba mojando la colcha con mi cabello húmedo, y respondí diciendo que estaba un poco cansada con el viaje… Lo que no era del todo una mentira, aunque no era del todo cierto.
La verdad? Me sentía como la mierda desde hacía días.
Esa primera noche celebramos nuestro regreso e hicimos una fogata para asar salchichas y malvaviscos. Emmett y el resto del grupo que se quedó nos contaron de sus actividades y aventuras, mientras Char, Peter, Garr y yo debimos inventar toda una tragedia griega que justificara nuestra ausencia. Fue divertido porque cada cierto rato Peter se involucraba inventando nuevos parientes, lo que hacía muy difícil seguir el hilo del relato. Garrett y Jasper sonreían entre ellos, por lo que asumí que los nuevos parientes no eran completamente inventados, sino que estaban usando el nombre de viejos conocidos, como por ejemplo la "prima Piedad" (la zorra ex novia/amante/amiga con derechos de Garrett. Yo la odiaba por principio, pero no podía decir nada).
Además las cosas estaban un poquito tensas porque las Parejas no podíamos actuar como tales salvo por Emm con Emily y Jasper con Lis. Para evitar caer en viejas rutinas sin querer, nos sentamos separados, o de lo contrario nos tomaríamos de la mano o nos acariciaríamos sin darnos cuenta.
En definitiva, alrededor del fuego estábamos en orden Jasper, Lis, Emm, Emily, Garrett, Kristy, Peter, Gaby, Brennan, yo y Char, quien a su vez estaba junto a Jasper. Jazz no actuaba como nuestro pariente, sino como un amigo de infancia, y Lis actuaba como mi prima y la prima de Emmett, Char y Peter y como sobrina de Garrett. Como nos parecemos un poco y tenemos el mismo colorido podría haber pasado como mi hermana, pero como nunca antes la mencionamos, ya era demasiado tarde para involucrarla de forma más cercana.
En medio de las historias compartidas entre el grupo en general se armaron varias conversaciones privadas entre quienes estaban sentados lado a lado, y pude presenciar de cerca el cómo se retorcía Brennan, incómodo de que Gaby se le hubiera plantado junto a él.
Garr tampoco se veía feliz de que Brennan estuviera conmigo, pero yo ya estaba junto a Char cuando él se instaló, así es que no era mi culpa. Además Brenn no estaba haciendo nada malo, simplemente trataba de hablar conmigo cuando Gaby se veía en la necesidad de respirar. Nuestras conversaciones no duraron mucho porque Gaby de inmediato reclamaba su atención tirando de la manga de su sweater, y entonces él rodaba los ojos y se giraba hacia ella.
Pero lo peor era que Kristy se había sentado junto a Peter empujando a Garrett hacia Emily. No fue tanto lo que dijo como lo que dio a entender, pero la cosa es que sin ser tan obvia e intensa como Gaby, Kristy dejó muy en claro su atracción por Peter, lo que hizo que el humor de Char se agriara tanto que Jasper comenzó a susurrarle al oído, me imagino que instrucciones y hasta órdenes de no matar a Kristy. Lis los miraba a uno y luego al otro y al final guiñándome un ojo, miró a Kristy, quién pasó de la total exuberancia a una especie de limbo de indiferencia. El cambio no fue violento, pero sí radical, y por fin Char pudo respirar tranquila. Sus hombros se relajaron e incluso aportó un poquito a la conversación.
La celebración fue corta porque nos retiramos relativamente temprano, ya que Jasper le inyectó una buena dosis de sueño a todos los humanos menos a mí, y yo aproveché de escabullirme de Garrett antes de que me atrapara para llevarme a la cama, y tomando la mano de Lis corrí a alcanzar a Char, entrelacé nuestros brazos y nos dirigí al borde del lago, junto al embarcadero.
Por un largo rato ninguna dijo nada, hasta que finalmente Char no se aguantó y lo soltó.
-La odio! Es en serio, no me aguanto más, la voy a matar!
-No Char, no lo vas a hacer – Dije sentada en el pequeño muelle, rosando el agua con la punta de los dedos de mis pies descalzos. En mi apuro por escabullirme había dejado mis zapatos junto al fuego y seguro Garr debía estar reclamando entre dientes que me voy a resfriar.
-Tú no entiendes…! – Dijo Char frustrada lanzando una piedra al lago.
-Si Char, si entiendo, y no es que no justifique el asesinato, a estas alturas sé que es una necesidad de la raza, pero entre otras cosas, me parece terriblemente inconveniente… - Le dije tratando de sonar razonable y no mojigata.
-Kristy no se ve realmente una mala persona, y no calza con mis estándares, pero por ti podría hacer una excepción – Dijo Lis muy despacito – Así no te ensucias las manos… Total, soy una neófita, es lo que se espera de mí.
-Mmmmmmh, nop. No es que me oponga a planear homicidios, créanme, me encanta ser una villana, pero antes de matar a Kristy creo que tienes que contestar una pregunta, Char… - Le dije.
-Cuál? – Refunfuñó ella mirando al horizonte.
-Le dijiste a Peter lo que te pasa como conversamos la otra vez? Le dijiste lo que te molesta su actitud pasiva frente a los coqueteos de otras mujeres? Porque me pareció muy valiente tu actitud en Alaska con los Cullen, pero no tendrías que haber llegado a eso si Peter hubiera sido más firme en su rechazo a los avances de esas brujas – Le dije.
-No… No dije nada, pero él debería saberlo…! – Dijo Char lanzando más piedritas al agua.
-Probablemente debería, pero los hombres son básicos, y definitivamente no son adivinos. Peter jamás te haría daño a propósito, pero si no le dices lo que te pasa cómo va a saber? - Pregunté.
-Lo sé, pero odio estos celos, esta inseguridad… Me da vergüenza – Dijo Char.
-Esa es la diferencia – Dijo Lis – Tú sientes vergüenza de tus celos, pero nuestros hombres los asumen como una característica más de su condición de machos. En el tiempo que llevo experimentando con mi don me dado cuenta de que sólo las mujeres experimentamos esa culpa… Los vampiros machos son territoriales y orgullosos de serlo. Qué haría Peter si alguien se te insinúa como lo hizo Tanya con él?
-Lo mata – Dijo Char simplemente – Si es humano lo mata, si es vampiro lo desmiembra… Ya ha sucedido…
-Y qué es lo que él espera de ti en esa misma situación? Te lo ha dicho? – Insistí.
-No, pero yo lo sé, él se sentiría herido en su orgullo si yo no rechazara al otro abiertamente…
-Y qué pasa si tú te quedas ahí, balbuceante sin saber qué decir? – Preguntó Lis.
-El otro muere y a mí no me hablaría en al menos un par de semanas – Dijo Char.
-Ves? A lo mejor es porque tú vienes de otra época, con una sociedad mucho más machista y estás asumiendo que por su condición masculina él tiene derecho a ser más posesivo y violento, pero por lo que he sentido en ustedes, sus emociones son bastante similares, solo que tú las reprimes – Dijo Lis.
-Si no quieres matar a Kristy o a la próxima que aparezca habla con Peter Char, él va a entender. Tú eres lo más importante para él, y si sabe que te está haciendo sufrir sin darse cuenta seguro que va a enmendar la situación – Dije.
-Peter te adora – Dijo Lis – Todavía se siente maravillado cuando te mira de repente, lo he notado. No dudes de su amor y de su compromiso, nadie te lo puede quitar, pero si te sentirías más cómoda con él siendo más firme en su negativa hacia otras mujeres, pídeselo. Probablemente él no es más radical para no herir los sentimientos de esas chicas, pero si los tuyos están en juego no tengas dudas de que tú eres la prioridad.
-Gracias… -Dijo Char después de unos minutos de silencio.
-Por qué? – Pregunté mientras salpicaba a Lis, que a su vez lanzaba piedras que caían cerca de mí.
-Tú sabes por qué! – Me dijo – Por estar aquí, por saber lo que necesito, por querer escuchar…
-Eso hacen las amigas – Dije encogiéndome de hombros.
-Nunca antes había tenido amigas – Dijo Char.
-Yo tampoco – Confesó Lis.
-Entre ustedes no son amigas – Le dije a Char echando a correr hacia la casa – Lis es tu madrastra!
Cualquiera de las dos me pudo haber atrapado en segundos, pero me dejaron huir.
Aunque claro, mi carrera no me duró mucho, en el porche de la casa me esperaba Garrett con los brazos cruzados, el ceño fruncido y mis zapatillas colgando de su puño por los cordones.
-Hola tú – Me detuve justo frente a él y acaricié su cuerpo con el dedo índice desde el cuello hasta el estómago.
-Isabella… – Dijo haciendo un enorme esfuerzo por mantenerse enojado.
-Encontraste mis zapatillas, que bueno, así no se van a mojar con el rocío de la mañana… - Le dije tratando de rodearlo para entrar a la casa, pero él me bloqueó el paso.
-Isabella, no puedes andar descalza en la noche, te podrías haber enterrado algo en el pié, podías haber sangrado frente a Lis, y además te puedes enfermar, hace frío… - Me dijo aprisionándome entre su cuerpo y la baranda del porche.
-Pero nada de eso pasó! – Le dije restregando mi rostro en su cuello – Cárgame a mi dormitorio, tengo los pies helados – Exigí levantando los brazos.
-Isabella…! – Dijo incapaz de negarse. Era instintivo, debía cuidar de mí.
-Llévame a la cama Garr – Le pedí haciendo un puchero.
Me miró estudiándome muy serio, luego lanzó un suspiro resignado y luego me tomó cargándome sobre su hombro como un bulto.
-Hey! Yo quería que me cargaras como a una princesa, no como a un saco de papas! – Reclamé.
-No especificaste – Me dijo lanzándome a la cama como todo un bruto.
Le saqué la lengua y comencé a desvestirme rápidamente porque de verdad que tenía frío, y me quité la camiseta mientras Garr se acercó para ayudarme con mis súper cool pantalones capri cargo. Eran unos pantalones que adoraba porque tenían montones de útiles bolsillos para guardar golosinas.
-Isabella estás helada! – Exclamó Garrett quitando sus dedos de mi piel como si lo quemara.
-No es para tanto… Sólo tengo un poco de frío… Tú eres más helado que yo… - Dije y fui interrumpid por un inoportuno estornudo. Mío.
-Te enfermaste! – Me acusó como si hubiera cometido una afrenta personal… Bueno de alguna forma retorcida, lo hice… Descuidé a su novia…
-A lo mejor un poquito… - Confesé. Desde hacía días que no me sentía al cien por ciento, andaba mareada y con falta de apetito. Incluso en ocasiones vomité sin que Garr se enterara. Asumí que era uno de esos virus estomacales que pasan en cuarenta y ocho horas, pero habían pasado los días y yo seguía cada vez más débil.
Y ahora estaba débil y helada, y a pesar de mis intentos por disimularlo, estaba empezando a temblar.
Garr me miró aterrado y en un par de segundos me tenía vestida con un pijama de franela como si fuera una muñeca de papel, y me metió a la cama. Encendió la frazada eléctrica y acarició mi cabello, como asegurándose de que todo estaba en su lugar.
-No te vas a acostar conmigo? – Pregunté sacando una mano del capullo en el que me había envuelto.
-No, yo estoy helado, necesitamos calentarte – Respondió.
-Por eso… Ven a la cama… - Dije en un tono de voz más bien lastimero. Nada tentador. Nada sexi.
-No, voy a buscar a Lis – Dijo dándose media vuelta y largándose.
-Lis es veterinaria! No sabe de gente! Ni siquiera le gusta la gente! – Exclamé a nadie. Garr no estaba.
Minutos después irrumpían en mi habitación Lis, Jasper, Emmett y Garrett. Char y Peter habían desaparecido, lo que significaba que probablemente estaban conversando.
-Bella, hermanita, estás bien? – Preguntó Emmett lanzándose a la cama a mi lado, haciéndome rebotar ante el impacto y rodeándome con sus enormes brazos.
-Bien Emm, no me pasa nada – Dije – Son exageraciones de Garr.
Lis y Jazz se miraron y no dijeron nada. Probablemente podían detectar la mentira en mis palabras.
-Desde cuando te sientes mal? – Preguntó Emm.
-Unnnn… Os… Días – Dije cubriendo mi rostro hasta la nariz con la colcha de modo de ahogar mis palabras.
-Días? – Preguntaron Garrett y Emmett al mismo tiempo.
-No es nada… Un virus estomacal… - Dije.
Ahí Lis frunció el ceño.
-Cuáles son los síntomas? – Preguntó.
-Nos pueden dejar solas? Esto es parte de la relación médico paciente… Fuera! – Demandé.
-NO! – Dijeron Emmett y Garrett.
-Si nos echas nos vamos a quedar en el pasillo junto a la puerta y vamos a escuchar igual – Dijo Jazz.
-Olvídalos Bell – Dijo Lis llamándome con el sobrenombre que me había dado de pequeña. No lo había usado hasta entonces, y pensé que o había olvidado.
-Han sido cosas sutiles… Sin importancia – Expliqué – Me canso más rápido y siempre quiero dormir, aunque me aguanto despierta todo lo que puedo. Mis músculos a veces no responden como debieran. Varias veces he estado a punto de desvanecerme…
-Varias veces? – Interrumpió Garrett – No solo las dos ocasiones en las que yo te sostuve?
-Varias veces – Repetí – Por eso los nuevos moretones y las magulladuras en las rodillas.
-Dijiste que tropezaste con una raíz que sobresalía del suelo – Dijo Garr en tono acusatorio.
Sólo lo miré pidiendo disculpas con la mirada.
-Continúa – Dijo Lis recapturando mi atención.
-Hambre… No tengo hambre… Y lo que como… - Hice un gesto incómodo.
-Diarrea? – Preguntó.
-Lis! – Exclamé muerta de vergüenza. Teníamos que hacer esto frente a no uno, sino tres hombres? Demonios!
-Es una pregunta legítima – Dijo ella encogiéndose de hombros. Para ella no existía el pudor con respecto a las funciones corporales. Si era natural no tenía por qué ser tabú.
-No! No! Pero he vomitado un montón, ok!? – Exclamé cabreada.
Garr se vio como si quisiera decir algo. De hecho abrió la boca como para empezar a regañarme pero Lis lo interrumpió.
-Mmmmmmh – Comenzó – No creo que sea un virus estomacal Bell, esos generalmente son muy violentos y de corta duración y definitivamente incluyen diarrea…
-Deja de decir diarrea! – Exclamé.
-Pero por qué te molesta, si es que no tienes diarrea? O tienes? – Preguntó Emm moviendo las cejas.
-Podemos continuar? – Preguntó Lis moviendo la cabeza.
-Vale – Dije cerrando los ojos, tratando de olvidar lo humillante de esta experiencia.
-Es correcto decir que llevas al menos una semana sintiéndote menos que en óptimas condiciones? – Preguntó Lis.
-Sí, tal vez un poco más – Admití – Aunque no me he sentido mal todo el tiempo, no es así, empezó de a poco…
-Emmett, me acercas el botiquín de primeros auxilios? – Pidió Lis.
Emm se dirigió al baño y del vanitorio sacó una pequeña maleta que trajo de inmediato.
Ni sabía que tenía botiquín propio…
Lis escarbó y sacó un pequeño aparato como un control remoto espacial, lo prendió, lo acercó a mi oído y sonó un "Piiip". Ni me tocó.
-No tienes fiebre – Dijo Lis reseteando lo que asumí que era un termómetro digital. Sabía que existían pero nunca había usado uno.
-Ves? Estoy bien – Dije.
-De hecho creo que estás helada – Dijo Lis sacando otro artefacto del botiquín. Como un reloj de pulsera gigante. Me lo puso alrededor de la muñeca y nuevamente esperamos al pitido, que llegó en segundos.
-Seeep, presión baja, por eso las manos y los pies tan fríos – Confirmó Lis.
-Es muy serio? – Preguntó Emm.
-No, en realidad creo que de entre todas las alternativas esta es la menos seria – Se giró para explicar a los tres vampiros – La hipotensión probablemente es la causa de todos sus males porque produce mareos, nauseas y debilidad muscular…
-Pero por qué? - Preguntó Emm. Jazz y Garr simplemente escuchaban serios.
-No sé por qué Emmett – Dijo Lis rodando los ojos – Pero sé por qué no, lo que es igual de importante – Aclaró antes de que Emm la tapara en preguntas – Al no tener fiebre significa que no hay infección, y eso es bueno.
Los tres asintieron. Sí, la ausencia de infección sonaba bien.
-Y no es un problema al corazón porque lo habríamos detectado, no hay arritmia – Dijo. Todos asintieron otra vez, confirmando que no habían escuchado nada fuera de lo común.
-Yyyyyyy? – Preguntó Emmett, impaciente.
-No es cáncer porque para que la afectara de esta forma el o los tumores deberían ser lo suficientemente grandes como para que pudiéramos detectar la enfermedad. Bell no huele enferma o rara…
-Rara? – Pregunté.
-Los tumores son un desarrollo celular anormal. Al no ser parte funcional de la maquinaria del cuerpo humano, huelen raro… - Explicó Lis.
-Entonces qué? – Preguntó Emmett.
-Lo más obvio en el caso de baja presión arterial es una herida que esté perdiendo mucha sangre, de manera interna o externa, y ese tampoco es el caso – Explicó Lis.
-Entonceeees… - Dijo Emm gesticulando con la mano. Ya casi se trepaba por las paredes, no le gustaba que le dijeran "lo que no es".
-Descartando todo lo anterior, lo más probable en el caso de una persona como Bell sería una simple anemia por falta de ciertos nutrientes en la sangre, sobre todo hierro. Bell no se alimenta particularmente bien, ni regularmente. Come lo que quiere a la hora que se le antoja… - Me acusó - A lo mejor es tan sencillo como hacerla comer carnes magras, pescados y verduras… Las legumbres también son altas en hierro.
-"Hacerme comer"? – Pregunté ofendida – No soy una mascota! Ustedes no me alimentan!
-Y por lo visto tú tampoco – Dijo Jasper, hablando por primera vez, cabreado. A diferencia de los demás que casi todos los días me regañan por algo, él casi nunca se enojaba conmigo, y no me gustó verlo así.
-Qué hacemos? – Preguntó Garr, más práctico. Ya me regañaría cuando la situación estuviera controlada.
-Con lo de la comida podemos empezar mañana. Alguien deberá ir al pueblo a comprar pastillas de hierro… Tal vez debería ir yo – Agregó.
-Y si no es falta de hierro lo que tiene? – Preguntó Garr.
-Comer más sano y consumir más hierro en su dieta sólo puede ser beneficioso – Dijo Lis encogiéndose de hombros.
-A primera hora vamos a estar en la farmacia – Dijo Jasper – Esta noche aprovecharemos de cazar.
-Y ahora? Qué hacemos? – Preguntó Garrett.
-En primer lugar, de ahora en adelante Bell va a tomar tres litros de agua al día – Dijo Lis.
-Tres litros! A penas puedo con uno y medio de Coca-Cola, y eso cuando como Nachos! Voy a tener que ir al baño cada media hora! – Reclamé. Los cuatro me miraron como diciendo "Y te aguantas!". Me callé.
-La Coca-Cola no es agua Bell, tiene cafeína y la cafeína es un diurético. Te deshidrata – Me dijo Lis. Luego a los demás les dijo - Para subir su presión ahora podemos darle un vaso de agua con sal o una infusión con jengibre… pero no sé si tenemos jengibre… - Dijo Lis – Y té, a partir de ahora Bell debe beber mucho té. A lo mejor si te lo tomas como té helado es más fácil beber en grandes cantidades…
-Sí hay jengibre! – Exclamé ante la posibilidad de evitar que me hicieran beber agua salada – Lo compramos para hacer sushi, hay un frasco completo en la alacena!
-Ok entonces. Garrett, podrías ir a preparar un jarro de té helado con rodajas de limón si es que hay? Jazz, por favor acompáñalo y prepara una infusión con jengibre – Dijo Lis – Emmett, ya puedes volver con Emily, mañana Bell estará mejor…
Emm me besó la mejilla y todos asintieron y obedecieron. Lis cerró la puerta tras ellos y se me acercó, se arrodilló junto a la cama y me dijo muy bajito.
-Bell, lo que dije es cierto – Comenzó – Pero lo que no dije son los motivos por los que te puede faltar hierro…
-Pero dijiste que una hemorragia… - Dije.
-Una hemorragia te baja la presión – Dijo ella – Pero no tienes una hemorragia, y al final lo que necesitamos es que produzcas más glóbulos rojos, y es importante saber por qué los tienes bajos. En una situación normal te llevaría al médico, pero no me atrevo a sugerirlo hasta haber descartado otras posibilidades…
-Como qué? – Pregunté asustada.
-La anemia y falta de hierro se encuentra en personas con reumatismo, que no es tu caso, en deportistas de competición, que tampoco es tu caso, en enfermos de cáncer, que ojalá no sea tu caso, en mujeres que sangran excesivamente durante su período, que no es tu caso porque no has tenido tu período en esta última semana, en mujeres en el período de lactancia, que no es tu caso y en mujeres embarazadas…
-Que no es mi caso – Concluí automáticamente cuando ella no terminó la frase.
-No lo es? – Preguntó Lis.
-Agh? – Pregunté yo.
-Con Garrett, te estás cuidando? – Preguntó.
-Agh? – Repetí como una idiota.
-Pastillas anticonceptivas? – Preguntó.
-No… - Respondí.
-Preservativos? – Preguntó.
-No… - Respondí. Parte de mi cerebro se removía frenético analizando lo que sucedía, buscando respuestas, soluciones… La otra mitad seguía diciendo "Agh?".
-Anillo anticonceptivo? – Preguntó.
-No… - Dije.
-Método del calendario? – Preguntó.
-No… - Susurré con un hilo de voz. Lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas.
-Bell, cuándo fue tu última regla? – Preguntó Lis acariciando mi cabello.
-No sé – Dije muy bajito – Nuestra vida es tan desordenada que es difícil llevar cuenta de detalles como estos…
-Bell… - Dijo Lis moviendo la cabeza de un lado al otro, tratando de controlar su exasperación.
-Me voy a morir Lis? – Pregunté.
Lis no alcanzó a contestar porque la puerta se abrió de golpe y Garrett entró salpicando té por todas partes.
-Qué mierda pasa aquí!? – Rugió – Por qué están hablando de muertes?
-No pasa nada Garrett, Bell está asustada, pero no pasa nada más – Dijo Lis. Desde detrás de Garrett Jasper nos miró atentamente a ambas, entrecerrando los ojos.
-Segura? – Preguntó Garrett estudiándome.
-Todo lo que ha dicho Lis son diagnósticos probables, nada confirmado por exámenes, así es que como dijo ella, sabemos más de lo que no tengo que de lo que si tengo – Dije tratando de contener las lágrimas – Supongo que me dan miedo las posibilidades que aún están abiertas.
-Con el hierro, el agua y la nueva alimentación, Bell debería estar bien para comenzar. Si vemos que no mejora entonces es algo más serio, y lo vamos a evaluar en su momento – Dijo Lis – Mañana temprano vamos a estar de regreso – Agregó, besó mi mejilla y salió de la habitación.
Jasper se acercó a la cama con expresión indescifrable y besó mi frente, enviándome todo el amor que sentía por mí. Me hizo llorar más fuerte y modulé "te quiero", pero ya se había ido.
-Bebe – Dijo Garr sentándose junto a mí y dándome un vaso de infusión de jengibre. Yo estaba llorando, no estaba en condiciones de tragar.
Negué con la cabeza y saqué pañuelos de papel del velador. Me limpié los ojos, me soné y me acosté otra vez.
Embarazada.
Embarazada.
Sería posible?
Un mini-Garr.
Pero aún era muy joven. Me faltaban meses para cumplir los dieciocho años. No estaba lista para ser mamá. Yo aún necesitaba que cuidaran de mí!
Y el colegio? No terminaría el colegio?
-Bebe Isabella, no me hagas obligarte por que lo voy a hacer – Me dijo Garrett sacándome de mi ensoñación.
Tomé el vaso que me ofrecía y bebí un par de sorbos. No estaba muy bueno lo que fuera que trató de preparar, pero no era el momento de reclamar.
-Todo! – Me dijo cuando quise devolvérselo.
Seguí bebiendo mientras caían algunas lágrimas por mis mejillas.
Mientras, Garr fue al cajón de mi ropa interior y sacó un grueso par de calcetas de lana. Destapó mis pies y me puso una y después la otra.
Estaba enojado… Furioso… Y aun así era tan dulce…
Bebí todo lo que pude, fui a hacer pis y bebí un vaso más.
Garrett me observó ir y venir, beber y llorar, sin decir nada, sin ni respirar.
Eso no podía seguir. Puse mi vaso vacío en el velador y me trepé sobre su cuerpo rígido como una escultura de hielo. Me acurruqué en él y le dije muy despacito… "Te amo".
Poco a poco me fui deslizando a la inconsciencia, pero antes de todo que se apagara sentí un par de fuertes brazos rodeándome y unos labios fríos posándose en mi cabello. "Te amo. Maldita sea, te amo".
oooOooo
Desperté con Char acostada a mi lado haciendo zapping entre los cientos de canales que nos ofrecía la antena satelital. Se asentó en un episodio de Nip/Tuck, una serie de cirujanos plásticos que le encantaba. Tal vez por la fantasía que implicaba el corregir sus imperfecciones… Todos los capítulos comenzaban con la frase "Dígame qué es lo que no le gusta de usted".
O tal vez estaba leyendo mucho entre líneas… Tal vez lo veía porque es un show jodidamente bueno.
-Hola – Me dijo – Así que estás enferma?
-No es nada – Dije sentándome. Como me pasaba cada mañana últimamente, el mundo se me dio vueltas al levantarme.
-Wow! – Dijo Char afirmándome – Me dijeron que esto pasaría.
-Qué te dijeron? – Pregunté.
-Que tienes problemas de presión, probablemente anemia, y que debemos subírtela como sea o vas a seguir cayéndote y mareándote y vomitando, no creas que no me di cuenta – Dijo.
-Por qué no dijiste algo antes? – Pregunté caminando hacia el baño, afirmándome de la pared.
-Porque ya estás demasiado grande como para seguir tratándote como a una niña. Garrett no puede pretender cogerte como si tuvieras treinta años pero cuidarte como si tuvieras cinco – Dijo.
-Le dijiste eso? – Pregunté con una sonrisa bailando en mis labios.
-Sí – Respondió.
-Cómo se lo tomó? – Pregunté.
-Me dijo que me metiera en mis asuntos. Le dije que tú eres mi asunto y que si necesitas ayuda vas a preferir que venga de mí – Me dijo – Me equivoco?
-No, no te equivocas – Le dije – Lis ya llegó?
-No, pero aún es temprano, no deben haber abierto la farmacia aún, los negocios de pueblo siempre abren más tarde.
-Que bueno que no mandaron a Emmett… - Dije. Mi hermano no se caracteriza por ser paciente.
-Sep, ya habría irrumpido y habría robado lo que necesitas… asumiendo que lo pudiera encontrar…
-Emily podría encontrar lo que fuera – Dije.
-Sí, pero ella sólo usa sus poderes para el bien – Dijo Char – Ok, deja la puerta del baño entreabierta y has lo que tengas que hacer. Lis dejó dicho que nada de duchas calientes o baños de tina. Sólo agua tibia, o te puedes desmayar. Si veo que sale vapor de esa puerta voy a tener que entrar y sacarte a la fuerza.
-Oh, con razón me mareaba tanto en la ducha… Pensé que era la hora del día, no la temperatura de mi cuerpo… - Comenté.
-Me vas a tener que explicar con más detalle qué es exactamente lo que tienes – Me dijo Char – Recuerda que en mi tiempo no había clases de biología.
-No sé los detalles, se los vas a tener que preguntar a Lis, pero lo básico es que tengo la presión arterial baja, o sea, poca sangre corriendo por mis venas. Eso se puede deber a varios factores, pero por descarte y a falta de otros síntomas creemos que es anemia, y eso se cura con las pastillas que fue a comprar Lis, una dieta especial y mucho líquido – Le dije saliendo de la ducha. Con el agua tibia no daban ganas de quedarse largo rato bajo el agua.
-Ok, comprendo, pero qué te causó la anemia? O es una enfermedad en sí misma? – Preguntó Char, uniendo puntos que nadie más que Lis unió tan rápido.
-Nos están escuchando? – Pregunté echando a correr el agua del lavamanos.
-No, todos están en el primer piso, en la cocina o durmiendo… - Dijo Char.
Comencé a lavarme los dientes mientras pensaba. Escupí, me limpié la cara, y le dije
-Char… Qué tan posible crees que sea un embarazo entre una humana y un vampiro?
Charlotte se cubrió la boca con ambas manos, abrió mucho los ojos y dando un gritito muy impropio de ella, se lanzó a mis brazos.
oooOooo
-Estás segura de que no había una locación más ridícula para hacer esto? – Pregunté por quinta vez.
-No quieres que te escuchen, o si? – Preguntó Char deteniendo el motor fuera de borda del bote que Emmett y Brennan usaban para salir de pesca y así escapar de Gaby.
-Entonces qué? Saco el trasero por la borda y trato de darle al palito? – Pregunté fastidiada de no tener privacidad ni para ir al baño.
-Si quieres – Dijo Lis – O puedes hacer pis en este balde y echamos todos los test de una vez y así no tienes que guardar pis para cada uno, lo que encuentres más eficiente…
-Sabelotodo – Murmuré bajando la parte de debajo de mi bikini – No puedo hacer pis mientras me miran, dense vuelta! – Exigí.
-Tan solo has pis, me muero de impaciencia! – Dijo Char.
-De hecho no sé cómo no te has hecho en las bragas, debes tener unos tres litros y medio de té en la vejiga – Dijo Lis.
-Shhhh! Necesito concentrarme! – Dije tratando de bloquearlas.
-En qué? No es tan difícil – Dijo Char.
-Tú qué sabes? No haces pis desde hace como ciento cincuenta años! – Dije.
-Ok, silencio de una vez para que Bell pueda miccionar en el contenedor – Dijo Lis muy seria.
-"Miccionar en el contenedor"? Quién demonios habla así? – Me reí y sentí una punzada en los riñones.
-Y qué quieres que te diga? – Preguntó Lis – "Cállate y mea en el balde"?
Char y yo nos retorcimos de risa al escuchar a Lis hablara así, de forma tan grosera.
-Me hago, me hago! – Dije cruzando las piernas.
-Silencio y micciona en el contenedor! – Gritó Char.
A esas alturas yo estaba doblada por la mitad, con las piernas apretadas y llorando de risa.
-Orina en el recipiente, Ok? – Dijo Lis acercándolo lo más posible – Si no le aciertas vamos a tener que regresar a la casa y te vas a tener que beber otros tres litros de agua de jengibre, Jasper te preparó como diez litros más.
-Vale, vale – Dije bajándome apenas mi bikini. En cuanto me agaché lo suficiente mi vejiga se relajó e hice suficiente pis para cincuenta test de embarazo.
Inmediatamente Lis y Char comentaron a abrir los tests y hundirlos en el balde.
-Ok, tres minutos – Dijo Lis.
-Y si los dejamos cinco? Para estar seguras? – Preguntó Char.
-Tú dices que va a estar más o menos embarazada según el grado de exposición? – Preguntó Lis.
Char se encogió de hombros. En lo que a ella respectaba, un test de embarazo no era nada menos que un truco de magia.
-Alguien está midiendo el tiempo? – Dije reacomodando mi ropa.
-Yo – Dijo Lis.
-Se imaginan si fuera cierto? – Preguntó Char entusiasmada.
Fruncí el ceño. No me quería crear falsas esperanzas.
-Ciertamente va a ser interesante observarlo – Dijo Lis pensativa – El desarrollo de una nueva especie!
-Hey! Mi bebé no es una jodida rata de laboratorio! – Le dije.
-Bell, tu bebé aún no es nada! - Dijo Lis – Aún no sabemos si es que hay un bebé!
-Lis, te quiero, pero a veces eres una perra insensible – Le dije con toda honestidad.
-Qué dije? – Preguntó confundida.
Char la miró con cara de "después te explico"
Y seguimos esperando.
Sonó la alarma del cronómetro que Lis tenía firmemente apretado en su puño.
-Y? - Dijo Char al ver que nadie se movía.
De pronto ya no quería ni acercarme a esos pedazos de plástico que definirían mi destino.
-Te da asco? – Le pregunté a Lis. Ella rodó los ojos. Como veterinaria probablemente había tenido que tratar con cosas bastante más serias que pis humano.
Estiró la mano para tomar el primer test y antes de ver el resultado se detuvo.
-Qué? –Preguntó Charlotte, frustrada.
-Lo siento… Lo que dije… Salió mal… tú sabes que yo sé que… - Suspiró nerviosa – Si es que estás esperando… Tu bebé no es una rata Bell… Te prometo que yo no… Yo jamás… Va a ser nuestro bebé, sí? Y lo vamos a cuidar todos… Con nuestra vida.
Char asintió.
Maldición, iba a comenzar a llorar otra vez…
-Dime ya si voy a tener un jodido bebé! – Exclamé.
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Chan!
No olviden regalarme sus comentarios y teorías, estaré ansiosa de escuchar sus opiniones.


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